Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "silla" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra silla para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Pidió una silla.
- Mary, trae una silla.
- La virgen de la Silla.
- A la Virgen de la Silla.
- Cogí yo la silla y me senté.
- Don Víctor saltó en su silla.
- Su cuerpo se remueve en la silla.
- A ver, un banco, una silla para la señorita.
- Mírala, mírala en esa silla junto a la cómoda.
- Se levantó de la silla confuso, lleno de vergüenza.
- Se levantó de su silla y se acercó a mí sonriendo.
- Este había dejado en la silla próxima un envoltorio.
- Y Andrés se acercó al chulo con la silla en el aire.
- Que la Regenta se parece mucho a la Virgen de la Silla.
- Preguntó el chico, moviéndose con inquietud en la silla.
- Rubín acercó más la silla, y Fortunata tuvo más miedo.
- Sonrió con dulzura al capellán, y le señaló una silla.
- No me quiero acordar, sentado en una silla junto a la mesa.
- Andrés, sentado en una silla, la contemplaba estúpidamente.
- Dentro hay una silla, un espejo, una microscópica palangana.
- Ya tenía su lugar fijo en el gabinete de Barbarita, una silla baja.
- Tienes razón dijo Santa Cruz dejándose caer a plomo sobre la silla.
- Ha ido a cortarse el pelo le dijo Ballester, ofreciéndole una silla.
- Estaba sentada en una silla, apoyando la cabeza en la cama de la santa.
- Doña Lupe dormitaba, sentada en una silla junto a la cama del matrimonio.
- Hace un momento, yo hojeaba este libro que Pepita tiene aquí sobre una silla.
- Puso su muestrario en primera fila, y se colocó en la última silla de atrás.
- Juanín se sube sobre una silla y empieza a coger el arroz con leche a puñados.
- Allí está, en la sala, con su mejor traje, ocupando toda una silla de respeto.
- Por fin, Fortunata, como quien vuelve en sí, se levantó de la silla, y le dijo.
- Hiriendo los guijarros con aquel pie duro que debía ser como la pata de una silla.
- No se puede creer qué duro es de caderas, y con mala silla fue milagro no matarme.
- Observó Visita que más que nunca se parecía entonces Ana a la Virgen de la Silla.
- Diciendo esto se sentó en la silla, y quitándose el sombrero lo puso sobre la cama.
- Se sentó en la cama, para dejar a Guillermina la única silla que en la alcoba había.
- Don Víctor acercó su silla a la del otro, y tomó el tono de las grandes revelaciones.
- Le preguntó su mujer, viéndole desplomarse en una silla y apoyar la cabeza en las manos.
- El Arcipreste olvidaba de buena fe que él nunca había bailado más que con alguna silla.
- Propongo gritó Juanito Reseco, encaramado en una silla que en vista de ese rasgo de genio.
- Andrés saludó a la madre, que le recibió secamente, y se sentó en una silla lejos de Lulú.
- Se sentó de soslayo en una silla para dar a entender al cura que estaba allí como en su casa.
- ¡A mí! replicó Fortunata sentándose en la silla de la cocina, junto a la mesa de pino blanco.
- Martín dijo la dama, levantándose de su silla y poniéndole las manos pequeñas en sus hombros.
- Llegó un rufián y puso asientos para todos y una silla para don Diego, y el otro trujo un plato.
- Continuaba sentado en el suelo, las piernas extendidas, apoyado un brazo en el asiento de la silla.
- En todo caso, es demasiado pronto pensó Fortunata sentándose en una silla y poniéndose a pensar.
- Guillermina cerró la puerta, e invitando a Fortunata a ocupar una silla, sentose ella en un cofre.
- En cambio, como la tuvieran sentada en una silla haciendo trabajos de marca de ropa se aburría de lo lindo.
- La santa se corrió en el cofre que le servía de asiento para aproximarse a la silla en que estaba la otra.
- El general se levantó de la silla en donde estaba sentado y se acercó con Zalacaín a uno de los balcones.
- Don Fermín se revolvía en la silla de coro, cuyo asiento duro se le antojaba lleno de brasas y de espinas.
- La silla, sustentada en las patas de atrás, anunciaba con lastimeros crujidos sus intenciones de deshacerse.
- Allí había hecho él varios agujeros con un cortaplumas y los había tapado con cera del color de la silla.
- Se dejaban caer sobre su silla respectiva, como si cada figura del rigodón fuera un viaje alrededor del mundo.
- Tan mal hecho estaba el atadijo, que al mover la silla se descubrió una bota elegante con caña color de café.
- Juan solía tener por temporadas un faetón o un tílburi, que guiaba muy bien, y también tenía caballo de silla.
- Al ofrecerle una silla, Ballester parecía poner especial cuidado en dar a conocer sus botas nuevas, resplandecientes.
- Dio entonces un paso más, cerrando un poco la puerta, y tentó la pared por si hallaba silla o banco en qué sentarse.
- Desnudóse honestamente, colocando la ropa en una silla a medida que se la quitaba, y apagó el velón antes de echarse.
- Cayose más bien que se sentó en una silla, y su mujer y Patricia acudieron a él creyendo que le daba algún accidente.
- ¡Oh, perfectamente, perfectamente! Y buscaba el de la Barcaza una silla junto a una jamona aristócrata que estaba sola.
- La luz la desendormisca, e instintivamente chasca la lengua y vuelve a balancear rítmicamente la silla, cunando al niño.
- Casi en el mismo instante la Delfina sintiose vacilar en su asiento, porque la silla estaba inválida, y se pasó al sofá.
- Cuando su tía tomó respiro dejándose caer sofocada en la silla próxima a la mesa, Maximiliano rompió a hablar a su vez.
- Saqué una silla al balcón, me senté, y apoyado en la barandilla estuve contemplando el pueblo y la casa donde vivía Mary.
- Al soltar la carcajada se tendió Papitos para atrás con tanta fuerza, que el respaldo de la silla crujió como si se rompiera.
- Bueno contestó el marinero, que se había sentado en el borde de una silla, ocupando sólo el espacio necesario para sostenerse.
- En uno de los cuartos, tras la cortina, oigo un ronroneo tenue, y, a intervalos, un suspiro y el traqueteo rítmico de una silla.
- El trote largo en que la llevaba su marido empezó a molestar a Jacinta, que se desmontó y se fue a la silla en que antes estaba.
- Fortunata le examinaba atentamente, sentada lejos del grupo principal, en una silla próxima a la puerta de la alcoba de doña Lupe.
- El muchacho se sentó en la silla que junto a la cama estaba, y apoyando el codo en esta, aguantó el achuchón, sin mirar a su juez.
- Fortunata se dejó caer en una silla, y más de un cuarto de hora estuvo sin articular palabra, oprimiendo el pañuelo contra su cara.
- Recogió todos sus paquetes y el cuchillo, y trasladándose a la silla que estaba junto a la cama, lo puso todo sobre la mesa de noche.
- Mientras Rita se atrincheraba tras los restos de una silla de manos y una desvencijada cómoda, huyeron dos chicas, las menos valientes.
- Permaneció un rato sentado en una silla junto a la cama, con las dos huchas sobre esta, acariciando suavemente la que iba a ser víctima.
- Se puso de pies sobre la silla, siempre sin poder ser visto desde la calle, y reconoció a Celedonio con una cruz de plata entre los brazos.
- Ana, a las dos de la mañana se levantó de su silla por vez primera y consintió en dar una vuelta por el salón, en un intermedio del baile.
- El viejo habíase sentado en una silla baja, apoyando su espalda en el lecho, y con la cabeza inclinada parecía sumido en dolorosa reflexión.
- Relevado por su regente de la obligación de trabajar, Rubín se fue al laboratorio, y tomando de debajo de la silla un librote, se puso a leer.
- Ballester se había sentado en una silla junto al lecho, y no quitaba los ojos de aquella mujer, que le parecía entonces más hermosa que nunca.
- ¡esto es truquage, puro truquage ! Ponía la cera en los agujeros, dejaba la silla en su sitio, y descendía triunfante diciendo por la escalera.
- La Marquesa tendida en una silla larga, forrada de satén, estaba en la galería de su gabinete respirando con delicia el aire fresco de la calle.
- Hubo un instante en que la alucinación de Moreno llegó a ser tan efectiva, que se incorporó, y cogiendo un libro que en la próxima silla estaba.
- Por fortuna para él, Mesía no encontró, entre la hojarasca de las enaguas, ningún pie de Anita, que acababa de apoyar los dos en la silla de Edelmira.
- Hízola entrar en su casa, y le ofreció una silla de las que llaman de Viena, mueble que en aquellos tugurios pareciole a Jacinta el colmo de la opulencia.
- Fortunata volvió a la apartada silla en que antes estuvo, y doña Lupe, después de llevarse las manos a la cabeza, hizo un gesto de conformidad cristiana.
- Se la puso, envolviéndose la cabeza, echando miradas a un espejo de marco negro que sobre la cómoda estaba, y después se sentó en una silla a hacer tiempo.
- Don Juan en la cabecera, con las dos niñas, y en el extremo opuesto doña Manuela, teniendo a la derecha a Juanito y a la izquierda la silla destinada a Rafael.
- Una mujer puesta sobre una silla y delante de una jaula, mostrando dos pajarillos amaestrados, y luego montones de oro, naranjas en seretas o hacinadas en el arroyo.
- Y sobre todo, la retórica, que era indispensable emplear, porque a ideas grandes, grandes palabras, le parecía amanerada, falsa en la conversación, de silla a silla.
- La marquesa de Vegallana, todavía de azul eléctrico, se levantó de su silla de raso carmesí con respaldo de nogal, y abrazó sin que pareciera mal, a su querida Anita.
- Pero aquellos especialistas de café, hombres gordos que se sentaban en una silla con un palito y comenzaban a dar jipíos y a poner la cara muy triste, le parecían repugnantes.
- Serás capaz, Rosa, de haberte traído aquella pepona que guardas desde que nos dieron dos, una a ti y a mí otra, siendo niñas, y serás capaz de haberla puesto ocupando su silla.
- Como el salón era estrecho y las costumbres vetustenses un poco descuidadas, las parejas, mientras no les tocaba moverse, se sentaban en la silla que tenían detrás de sí muy cerca.
- Rita y Manolita obligaban al primo a fijarse en los retratos que las representaban apoyadas en una silla o en una columna, actitud clásica que por aquel tiempo imponían los fotógrafos.
- Todos los del corro se acercaron a él, y con la mano puesta al lado de la boca, como una mampara, dejando caer la silla en que estaba a caballo, hasta apoyar el respaldo en la mesa, dijo.
- Estaba la otra tan violenta y tenía los nervios tan tirantes, que al apartar una silla la tiró al suelo, y al poner su manguito sobre la cómoda, dio contra un vaso de agua que en ella había.
- Por fin el desgaste nervioso hubo de rendirle, y se quedó quieto en el sofá, con una pierna sobre la mesa, la otra en una silla, la cabeza debajo de un cojín, y los brazos extendidos en cruz.
- Don Pedro se levantaba de repente, rechazando su silla con energía, y, haciendo temblar el piso bajo su andar fuerte, se largaba al Casino, donde las mesas de tresillo funcionaban día y noche.
- Una vez que le miró bien de lejos, Fortunata, sin hacer maldito caso de persona tan respetable como su tía política, volvió a la sala, que ya estaba medio a oscuras, y se sentó en una silla.