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Ejemplos de oraciones con la palabra simpático

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra simpático en el contexto de una oración.

Término simpático: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "simpático" aquí tienes una selección de 60 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra simpático para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y simpático.
  • Hasta simpático.
  • Érale simpático.
  • Podrá no ser simpático.
  • Le pareció muy simpático.
  • De todas maneras, era simpático.
  • El obispo es un señor simpático.
  • Maximiliano le era poco simpático.
  • El simpático viejo parecía contento.
  • Sí, que te parece un guapo mozo y simpático.
  • ¡Pero qué chico más salado y más simpático!
  • Era muy pulcro de traje y de aspecto simpático.
  • Ahora dijo el simpático coronel retirado, a acostarse.
  • Pero como no nos era simpático, le decíamos mentiras.
  • Es un hombre culto, amable, simpático, gana para vivir.
  • Era un canalla pintoresco y simpático aquel Zaldumbide.
  • Bien veo que no es fácil que tu marido te sea simpático.
  • El señor Cepeda no era un hombre simpático ni mucho menos.
  • Al otro día entró el simpático amigo más alegre y excitado.
  • Simpático años atrás, pero ahora completamente ido, intratable.
  • Pero fuera de esto, era un excelente chico, y muy simpático, pero mucho.
  • Con estas condiciones cualquiera hubiese pensado que se hacía simpático.
  • El español don José era simpático y formaba en el partido de los holandeses.
  • Era, en suma, el viejo más guapo, simpático y frescachón que se podía imaginar.
  • Pues sobre que estoy sordo dijo el simpático viejo, la vecindad no nos deja oírnos.
  • Contra lo que el simpático viejo esperaba Fortunata no hizo aspavientos de sorpresa.
  • A pesar de sus crímenes y de sus atrocidades, Aguirre, el loco, me era casi simpático.
  • Su prontitud en defender la honra de la familia, castigando la calumnia, hacíale simpático.
  • El tal Ulmus sylvestris era un chico simpático, buen mozo, alegre y de cabeza un tanto ligera.
  • Resultaba un conjunto bonito y muy simpático, y así lo declaró la señora, echándole sus gafas.
  • El único bicho que le era simpático a don Álvaro era un pavo real disecado por Frígilis y su amigo.
  • En cuantas personas encontraba al paso veía un rostro amigo, y todo era para mí simpático y risueño.
  • Era este un anciano de rostro simpático, de voz dulce, hablaba con el acento del país muy pronunciado.
  • Yo no he dicho que me parece un guapo mozo y que es simpático, y por eso me habría puesto a estudiarle.
  • Véase, pues, cómo se entendía mejor con el más antipático de sus sobrinos que con el más simpático.
  • Le encontraba a la mesa más decidor y simpático que en ninguna otra parte y le convidaba a comer a menudo.
  • Era aquel señor un farmacéutico que tenía la botica en la calle del Pez, hombre muy simpático e instruído.
  • El abad de Ulloa, al cual veía con más frecuencia, no le era simpático, por su desmedida afición al jarro y a la escopeta.
  • Iremos a todas partes y, si me apuras, le mando a Paco o al mismísimo Mesía, el Tenorio, el simpático Tenorio, que te enamoren.
  • Juan Pablo era guapo, simpático y muy bien plantado, de buena estatura, ameno y fácil en el decir, de inteligencia flexible y despierta.
  • Trataba de darse ánimos considerando que su hermano era el más simpático de la familia, el de más talento y el que mejor se hacía cargo de las cosas.
  • Le era muy simpático, y aunque se trataban poco, cada vez que se hablaban estrechaban los lazos de una amistad incipiente que amenazaba ser íntima y duradera.
  • Muchos dependientes de tiendas se lanzaron por aquellos escalones de piedra en busca de noticias del simpático enfermo, que padecía de un reuma agudo en la pierna derecha.
  • Tres o cuatro marineros, amigos de mi simpático tío, quisieron maltratarme, por lo que resolví alejarme de tan distinguida sociedad, y me marché a la cámara en busca de mi amo.
  • Aparte la ciencia, que no era su terreno propio, don Robustiano podía apostar con cualquiera a campechano, alegre, simpático, y hasta hombre de excelente sentido y no escasa perspicacia.
  • Además, siempre que se le ofrecía, aprovechaba la ocasión de estrechar su amistad con el simpático aragonés que había de ser su víctima, andando el tiempo, o poco había de poder él.
  • La fatiga del paseo y de la escalera le duraba aún cuando vio entrar al más simpático de los doctores, Moreno Rubio, despidiendo tufo de alegría, como un preservativo contra las tristezas de la medicina.
  • El otro se llamaba Pedernero y era del propio Ceuta, hijo de una oficiala del Fijo, joven y simpático, de modales mucho más finos que sus colegas, listo como un chorro de pólvora, y con un pico de oro que daba gusto.
  • Representaba el cebo capaz de atraer novios con la tentación de una herencia, y aunque lo encontraban poco simpático, por su carácter y la ruindad de sus regalos, sonreíanle y le adulaban, con gran contento de la mamá.
  • Los muebles forrados de damasco amarillo, barnizados de blanco también, de un lujo anticuado, bonachón y simpático, reían a carcajadas, con sus contorsiones de madera retorcida, ora en curvas panzudas, ora en columnas salomónicas.
  • Y en vez de indignarse por la crueldad con que mentía e intentaba engañar a su mujer, la viuda comenzaba a encontrarlo simpático, viendo en él como una resurrección de su segundo marido, de aquel doctor calavera al que tanto había amado.
  • Gran satisfacción fue para don Víctor Quintanar, que volvía del Casino, encontrar a su mujer conversando alegremente con el simpático y caballeroso don Álvaro, a quien él iba cobrando una afición que, según frase suya, no solía prodigar.
  • Desde que engañó al primero con el segundo, se le puso en la cabeza la idea de pegársela a los dos con otro, y la satisfacción de este deseo se la proporcionó un empleado joven, pobre y algo simpático que se parecía mucho a Juanito Santa Cruz.
  • Presentose en aquellos días al simpático joven la coyuntura de hacer su primer viaje a París, adonde iban Villalonga y Federico Ruiz comisionados por el Gobierno, el uno a comprar máquinas de agricultura, el otro a adquirir aparatos de astronomía.
  • Era el hijo de Don Baldomero muy bien parecido y además muy simpático, de estos hombres que se recomiendan con su figura antes de cautivar con su trato, de estos que en una hora de conversación ganan más amigos que otros repartiendo favores positivos.
  • Este sistema de la cuerda floja retrasaba el triunfo, pero le permitía a él presentarse a los ojos de Ana más simpático, hablando el lenguaje de aquella vaguedad romántica que ella creía religiosidad sincera, y no pasaba de ser una idolatría disimulada, según don Fermín.
  • Manolita decía de él que era un chico simpático, aunque vulgarote, y Rafael, el famoso adorador de la tuna, tratábale siempre con un aire de desdeñosa protección, como si tuviese empeño en recordarle de continuo el abismo existente entre una futura lumbrera de la ciencia y un gozquecillo de mostrador.
  • Y mañana, cuando salga en los periódicos la extensa relación de lo ocurrido, no podréis imaginaros que la fiera en figura humana que mató al rival, a la novia y hasta a la mamá, si es que se decide a bajar, era el joven dulce y simpático que, pálido como un muerto, estaba hecho un poste cerca del cafetín.
  • Era un hombre simpático, no muy limpio, de barba inculta, la nariz muy gruesa, personalidad negligente, terminada por arriba en una caballera de matorral, que debía de tener muy poco trato con los peines, y por abajo en anchas y muy usadas pantuflas de pana, que iba arrastrando por los ladrillos de la rebotica y laboratorio.
  • ¡Bueno se iba a poner Feijoo, al saber que la chulita había hecho mangas y capirotes de la doctrina práctica expuesta con tanto ardor y cariño por el simpático anciano, cuando dispuso la separación! ¡Cuánto mejor no haberse separado de aquel hombre sin igual! ¡Ella le habría soportado en su vejez caduca, y habría sido feliz cuidándole como se cuida a un niño inocente! Al llegar a la Plaza de los Carros, y al ver la calle de Don Pedro, pensó que no tendría valor para contarle a su amigo sus últimas calaveradas.