Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "sinceridad" aquí tienes una selección de 32 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra sinceridad para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Habla con sinceridad.
- La sinceridad es difícil.
- Que hable sin miedo y con sinceridad.
- Tengamos sinceridad, y hablemos claro.
- ¿Qué había de verdad en esta manía de sinceridad y de análisis de Lulú?
- Parecía confirmar con una mirada de sinceridad lo que la fundadora declaraba.
- Porque, lo digo con sinceridad, no me parece tan mala persona como cree la gente.
- No, señor, responde éste con tal acento de sinceridad, que no consentía sospecha.
- Claramente se lo dijo ella, con expresiva sinceridad en sus ojos, que nunca engañaban.
- Aquella retórica fiambre, sin pizca de sinceridad, aumentó la tristeza de la Regenta.
- Esta historia, contada con tan aterradora sinceridad, impresionó mucho a la otra filomena.
- El viejo, al decir esto, ya no mostraba la sonrisa irónica y parecía hablar con sinceridad.
- A ratos se preguntaba con sinceridad de dónde y cómo le había venido el fortalecimiento de aquella idea.
- Hablando con completa sinceridad, Maximiliano no era partidario de aquella manera de constituirse una renta.
- Allí donde la penitente no podía llegar con su sinceridad, llegaba el penitenciario con sus preguntas de gancho.
- Contaba hechos de armas y aventuras de cuartel con una gracia burda y una sinceridad zafia que levantaban ampolla.
- Al buen señor se le ponían los ojos encandilados oyéndole contar aquellas cosas con tan encantadora sinceridad.
- Y ella declaraba con su sinceridad de siempre que, en efecto, le conservaba ley al maldito autor de sus desgracias.
- Por el contrario, manifestaba con graciosa sinceridad sus ardientes deseos de adquirir ciertas ideas y de aprender palabras finas y decentes.
- No cabía en sí de inquietud, pensando en lo grande del perdón que tenía que dar en pago de lo enorme de la sinceridad que se le ofrecía.
- Parecíame a mí prosiguió la penitente sin poder contener la efusión de su sinceridad, que aquel hombre me pertenecía a mí y que yo no pertenecía al otro.
- Te diré una cosa que ha de pasmarte indicó Fortunata con la expresión grave que tomaba cuando hacía una declaración de extremada y casi increíble sinceridad.
- Y lo más raro es que después de tanto manosear hayan quedado intactas ciertas prendas, como la sinceridad, que al fin es algo y la constancia en el amor a uno solo.
- Cuando, media hora antes, prometió confesar sus faltas, hízolo movido de orgullo, para engalanarse con la sinceridad, a la manera del fatuo que se da tono con una cruz.
- Seguro de que aquella mujer ponía en aquel lazo piadoso toda la sinceridad de un alma pura, y que degradarla, caso de que se pudiera, sería hacerle perder su mayor encanto.
- Pero una noche estaba este tan comunicativo, tan bromista, tan pillín, que a Jacinta se le llenó la boca de sinceridad, y palabra tras palabra, dio salida a todo lo que pensaba.
- él, serio, solemne, llevándose la mano al tercer botón de la guerrera, que es donde suponía estaba el corazón, mirando algunas veces al cielo, todo para dar más fuerza y sinceridad a lo que decía.
- Maxi, que al hablar de la familia se dejaba guiar más por el amor propio que por la sinceridad, le había hecho mil cuentos hiperbólicos de Nicolás, pintándole como persona de mucha virtud y talento, y ella se los había creído.
- Pero ese pedazo de conversación que oímos al paso y en que suena nuestro nombre, esa carta anónima que nos felicita, ese lector entusiasta como este Bellver que estrecha rápidamente nuestra mano con efusión, con sinceridad, y luego se marcha.
- Nadie diría que el hombre que de este modo razonaba, con arte tan sutil y paradójico, era el mismo que noches antes, bajo la influencia de una bebida espirituosa, había vaciado toda su alma con esa sinceridad brutal y disparada que sólo puede compararse al vómito físico, producido por un emético muy fuerte.
- Era una la de comerse las obleas, que con su provocativa blancura y encendido rojo le estaban convidando desde un bote de hojalata, y aun cuando sería más glorioso para nuestro héroe vencer el goloso capricho, la sinceridad obliga a declarar que alargó el dedo humedecido en saliva, y fue pescando una, dos, tres, hasta zamparse cuantas encerraba el bote.
- Y las personas, los personajes en quien más arraigadas están ciertas ideas venerables al fin, porque son profesadas con sinceridad y vienen hasta cierto punto de abolengo, obligan por la raza, esos mismos personajes, entre los cuales cuento al papá de este joven ilustrado, a mi buen amigo y condiscípulo el excelentísimo señor marqués de Vegallana, respetaban mis opiniones, como yo las suyas.