Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra so

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra so en el contexto de una oración.

Término so: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "so" aquí tienes una selección de 35 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra so para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • So pittore.
  • Cállese usted, so tía.
  • So compadre respondió mi ayo.
  • Entre usted, entre usted, so bandido.
  • Padeció so el poder de Poncio de Aguirre.
  • Quítese usted de delante de mí, so pillete.
  • ¡Quite usted allá, so chubasca, encubridora.
  • Las dos tienen los brazos cruzados so el delantal.
  • Fabrican su morada so las piedras, como la segestria.
  • ¡So bruto, mira que es la Regenta! Era popular su hermosura.
  • Óigalo usted, ¡so pillo! yo no tengo esta noche qué cenar.
  • Porque usted me la ha matado, so verdugo, caribe, usted, usted.
  • Eso no vale, ¡so tísica! ¿qué sé yo lo que comen los señores?
  • Eso para que vuelvas, so tunanta, a meter tus dedos en el plato ajeno.
  • Loba, más que loba, so asquerosa, judía, con más babas que un perro tiñoso.
  • Es necesario algo más, so pena de ofender la ilustración de aquellos señores.
  • Mejor cuenta le tendría a usted, so bruja, no ser tapadera de las tunanterías de su niña.
  • Vencimientos ineludibles que había que satisfacer, so pena que la familia se desacreditara.
  • Siendo médico aquí, había que estar bien con ellas, so pena de perecer y no tener una visita.
  • ¡Fuera de aquí, so tunante! gritó el Magistral terciando el manteo, descomponiéndose contra su costumbre.
  • A usted, sí, y a todo el género mundano gritó con voz tan ronca, que apenas se entendía, so tía pastelera.
  • ¡Pero si yo niego la menor, so alcornoque! En medicina no hay mayores ni menores, ni judías ni contrajudías, señor tahúr.
  • La Regenta tenía la cabeza a pájaros, y no había que aventurar ni un mal pisotón, so pena de exponerse a echarlo a rodar todo.
  • La inocente malicia), al tiempo de decir padeció so el poder de Poncio Pilato, acordándome que no había de decir más Pilatos, dije.
  • Mas mi amo les fue a la mano y mandó a todos que so pena de excomunión no le estorbasen, mas que le dejasen decir todo lo que quisiese.
  • Vímonos las caras, y lo primero que nos fue notificado fue dar para la limpieza, como si en una noche lo hubiera yo ensuciado todo, so pena de culebrazo fino.
  • El viento soplaba del SO., según dijo Marcial, que lo había profetizado desde por la mañana, y la escuadra, recibiéndole por estribor, marchó en dirección del Estrecho.
  • Y finalmente, mandamos a todos los poetas en común que se descarten de Júpiter, Venus, Apolo y otros dioses, so pena de que los tendrán por abogados a la hora de su muerte.
  • ¡Tiorras, so tiorras! gritaba, e inclinándose con rápido movimiento, cogió del suelo piedras y pedazos de ladrillo, y empezó a dispararlos con tanto vigor como buena puntería.
  • Su marido, en momentos de expansión amorosa, cuando ella se sentía más supeditada, habíala arrancado firmas comprometedoras y tenía que pagar, so pena de ver sus bienes embargados.
  • V Cállese usted, so guillati chillaba Segunda, que por los movimientos amenazadores que hizo, parecía dispuesta a desbaratar con un par de bofetadas la frágil persona del profesor idumeo.
  • Que por estorbar los grandes hurtos, mandábamos que no se pasasen coplas de Aragón a Castilla, ni de Italia a España, so pena de andar bien vestido el poeta que tal hiciese, y, si reincidiese, de andar limpio un hora.
  • Tornóla a meter y ciñósela y un sartal de cuentas gruesas del talabarte, y con un paso sosegado y el cuerpo derecho, haciendo con él y con la cabeza muy gentiles meneos, echando el cabo de la capa sobre el hombro y a veces so el brazo, y poniendo la mano derecha en el costado, salió por la puerta, diciendo.
  • Como vos sabedes yo so contado aquí por el mas esforzado ome y ardite en el fecho de las armas en toda esta tierra y paresce que los d Ohando a vos han traído por la mejor lanza de Navarra por vengar la muertte de mi suegro que foe en la pelea peleada con lealtad en el Somo é como el cuibdaba matar a mi, yo a el.
  • Y para colmo del escándalo, según don Pompeyo, so capa de celebrar una fiesta religiosa la juventud dorada del clero vetustense, todos aquellos licenciados de seminario como él los llamaba con pésima intención, ¡paseaban también por allí, apretados, prensados, con sus manteos y todo, en aquel embutido de carne lasciva, a obscuras, casi sin aire que respirar, sin más recreo que el poco honesto de sentir el roce de la especie, el instinto del rebaño, mejor, de la piara!