Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra sociedad

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra sociedad en el contexto de una oración.

Término sociedad: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "sociedad" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra sociedad para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • La sociedad.
  • La sociedad.
  • ¿Y la sociedad?
  • Se ha salvado la sociedad.
  • Pero el tiempo, la sociedad.
  • Ni lo que exigía la sociedad.
  • La sociedad estaba constituida así.
  • ¿Y para qué descomponer la sociedad?
  • Esto lo tolera y aun lo aplaude la sociedad.
  • ¡Qué horror y qué sociedad! Otra víctima.
  • La sociedad no se gobierna con las ideas puras.
  • Luego, es una sociedad que no tiene vergüenza.
  • Pero en lo referente a sociedad, yo era un salvaje.
  • La sociedad española empezaba a presumir de seria.
  • Aquellos bandidos eran los sostenes de la sociedad.
  • Andrés dejó su cargo en la Sociedad La Esperanza.
  • Esta Sociedad no firmaba más que por sus iniciales.
  • ¿Es que le parece poco fina la sociedad de Vetusta?
  • Para ella, la sociedad estaba dividida en dos castas.
  • Que lo diga la sociedad de Mareantes de aquel puerto.
  • Claro que hay cosas malas en la sociedad decía Aracil.
  • En la sociedad española no se puede nunca fiar tan largo.
  • Lo decía un conocedor profundo de la sociedad y del vicio.
  • Estábamos a unas cincuenta millas de la isla de la Sociedad.
  • Consideraba que la sociedad le debía atenciones que le negaba.
  • Las arañas, en cambio, no se agrupan en sociedad jerarquizada.
  • Pero doña Anuncia se aburría en Loreto, donde no había sociedad.
  • Si el comercio fuera un robo, no habría sociedad repuso el gascón.
  • ¡Todo era hablar mal del clero! Se creó una sociedad de filósofos.
  • Entre el almuerzo y la comida se reformaba, se innovaba una sociedad.
  • Aquella sociedad la había fundado un ateo, era enemiga de la Iglesia.
  • La sociedad va uniformando la vida, las ideas, las aspiraciones de todos.
  • Sólo una media docena de voces elegantes, de las que usa la alta sociedad.
  • Verdad que por el decoro debido a la sociedad, hago que me espanto, y digo.
  • Venimos a ofrecer espontáneamente los auxilios que nuestra sociedad presta.
  • ¡Buena sociedad la de la Marquesa! El Marqués le decía en tanto al barón.
  • ¿Por qué ha de echar sobre mí la sociedad esta befa, no siendo yo culpable?
  • Sin embargo, esto sería destruir una de las bases más firmes de la sociedad.
  • Su biblioteca era la sociedad y sus textos las palabras calentitas de los vivos.
  • ¡Qué diría la alta sociedad, y la pequeña sociedad también, y la burguesía!
  • Mamá dice que hay que hacer algo, para no estar en sociedad parada como una tonta.
  • Esta última sociedad me honró con el cargo de presidente de la sección de Derecho.
  • En esto, estaban concluyendo en Portsmouth una fragata para la Sociedad Vasco Andaluza.
  • Pero ustedes, ¿qué creen, que una sociedad puede vivir siempre soñando con trastornos?
  • Por muchos gérmenes que se siembren, la descomposición de la sociedad será biológica.
  • La concepción mecánica actual del mundo económico y de la sociedad, para él no existía.
  • Se entendió con la sobrina de Beracochea, formaron una sociedad y comenzaron a ganar dinero.
  • Dice Juan, y está muy en lo justo, que los procedimientos angelicales trastornan la sociedad.
  • Entre una sociedad sin principios, y una sociedad sin formas, no sé yo con cuál me quedaría.
  • Mira, Lamela, yo como tú, me presentaría a la Sociedad de Psicología de París o de Londres.
  • Fui socio del Rat Penat, de la Sociedad de Agricultura, de la Academia de la Juventud Católica.
  • Pero también hay que dar a la fiera de la sociedad la parte que le corresponde, para que no alborote.
  • Allí estaban representando la sabiduría de la sociedad el Diccionario y la Gramática de la Academia.
  • Lugares había en que Ana ignoraba si estaba allí en cuanto mujer devota o en cuanto mujer de sociedad.
  • La mujer del secretario del Ayuntamiento y presidenta de la Sociedad del Perpetuo Socorro, le dijo un día.
  • No pagar una visita de clase, les parecía el mayor crimen que se podía cometer en una sociedad civilizada.
  • Con ellas marcha la sociedad, no te diré que a pedir de boca, pero sí de la mejor manera que puede marchar.
  • Si hubiera muchos como nosotros, pronto la sociedad sería peor que un presidio, un verdadero infierno suelto.
  • Convinieron, hasta los más prudentes, en que era preciso fundar seriamente aquella sociedad propuesta por Foja.
  • Tú no seas tonta, que no sabes la ganga que es tener un hombre y una chapa decorosa en el casillero de la sociedad.
  • No conoces el mundo, no tienes sociedad y te extrañan y escandalizan muchas cosas que realmente carecen de importancia.
  • Las hermanitas, vestidas unas veces con trajes de sociedad, obra de una modista francesa, y que todavía estaban por pagar.
  • Tú puedes abarcar en tu contemplación la casa, el pueblo, el país, la sociedad, el mundo, todo lo vivo y todo lo muerto.
  • Vivimos en una sociedad hipócrita, triste y mal educada solía él decir a los jóvenes de Vetusta, que le querían mucho.
  • Lo que hace a la sociedad malvada es el egoísmo del hombre, y el egoísmo es un hecho natural, es una necesidad de la vida.
  • Contra tu disociación en el terreno moral, no sería un papa el que protestara, sería el instinto conservador de la sociedad.
  • Fatuidad y palabrería de los que han querido hacer una Sociedad en sus gabinetes, fuera de las bases inmortales de la Naturaleza.
  • Y luego, revolcándose en aquella tristeza contra la cual nada podía su dominio de hombre de sociedad, se espetó otro monólogo.
  • Es también accionista de La Esperanza, una sociedad de esas de médico, botica y entierro, y tiene participación en una funeraria.
  • Hoy te vas a tu casa, a la choza del muladar de Cuatro Caminos donde estabas, entre cerdos y gallinas, que es la sociedad que te cuadra.
  • Los cambios eran determinados por ciertas corrientes de emigración que hay en la sociedad de los vagos y que no se sabe a qué obedecen.
  • Se hablaba de lo que era el mundo, de lo que era la sociedad, de lo que era el tiempo, de la muerte, de la otra vida, del cielo, de Dios.
  • Entre ella y los jóvenes de la sociedad en que vivía, pronto había puesto el orgullo de Ana y la necedad de los otros un muro de hielo.
  • Tamizada por la religión, Fortunata volvería a la sociedad limpia de polvo y paja, y entonces ¿quién osaría dudar de su honorabilidad?
  • Hay que guardar en todo caso las santas apariencias, y tributar a la sociedad ese culto externo sin el cual volveríamos al estado salvaje.
  • ¡Bonita andaría la sociedad, si el representante del Estado predicara prácticamente el concubinato! Ni que estuviéramos entre salvajes.
  • El día anterior, el domingo se había discutido con mucho calor en el Casino si la sociedad abriría o no abriría sus salones aquel año.
  • ¿Crees que estamos aquí para mandar, verbi gracia, que se altere la ley de la sociedad sólo porque a una marmotona como tú se le antoja?
  • Yo siento cómo desaparece de una sociedad nueva todo lo que yo más amo, todo lo que ha sido mi vida, mis ilusiones, mi fe, mis esperanzas.
  • Los socios jóvenes querían mudarse, pero el cambio de domicilio sería la muerte de la sociedad según el elemento serio y de más arraigo.
  • Pero demostraba, sin más que moverse, sonreír o mirar, que el prebendado, sin dejar de serio, podía ser hombre de sociedad como cualquiera.
  • Tal sociedad me agradaba más que la de mi interesante tío, porque los colegas de Medio hombre no se permitían bromas pesadas con mi persona.
  • El Dragón era de una Sociedad franco holandesa para la trata de negros, que tenía sus principales accionistas en Amsterdam, Saint Malô y Nantes.
  • Defendía el joven Rubín los principios fundamentales de toda sociedad con un ardor y una serena convicción que eran el asombro de cuantos le oían.
  • Por muy grande que nos figuremos la masa de olvido derramado en la sociedad como elemento reparador, esa masa supera todavía a todos nuestros cálculos.
  • Me representé la sociedad dividida en familias, en las cuales había esposas que mantener, hijos que educar, hacienda que conservar, honra que defender.
  • A pesar de la influencia de sus amigos, que le inducían a aceptar las ideas y la vida de un señorito madrileño de buena sociedad, Hurtado se resistía.
  • Por el respeto que los hombres nos debemos los unos a los otros, no quiero dejar de cumplir ningún requisito de los que ordena toda sociedad bien organizada.
  • Y solamente las Paulinas fueron osadas a acercarse al lecho del vejete para ofrecerle los auxilios materiales de la sociedad y los espirituales de la Iglesia.
  • El mozo mismo, que había llegado a familiarizarse con aquella sociedad, se agregaba también, tomando asiento a un extremo del corro para escuchar y aplaudir.
  • Con sonrisa sarcástica y un expresivo alzar de hombros, dio a entender Fortunata que por ella no había inconveniente en que la sociedad volviera al estado salvaje.
  • Se creía superior a los que la rodeaban, y pensaba que debía de haber en otra parte una sociedad que viviese como ella quisiera vivir y que tuviese sus mismas ideas.
  • Iriberri me dijo que la urca en donde navegó mi tío se llamaba El Dragón y que era de una Sociedad franco holandesa, y me dió tales detalles, que quedé convencido.
  • Con la dimisión de don Pompeyo y la feliz idea de crear la junta agregada de damas protectrices ganó algo la sociedad benéfica, y ya no se la hizo guerra sin cuartel.
  • Los innumerables casos de señoras tan decentes como ella, bien consideradas por la sociedad, y que habían hecho sacrificios iguales para salvar el prestigio de sus casas.
  • Pero bien mirado, era una vulgaridad, un detalle de mal gusto, el enredarse a golpes en medio de la calle con un majadero sin otra sociedad que la de las muías de su batería.
  • En esta sociedad reinaba doña Nieves como en un salón, siendo ella la que pronunciaba las frases maliciosas y chispeantes sobre el suceso del día, y los otros los que las reían.
  • Tres o cuatro marineros, amigos de mi simpático tío, quisieron maltratarme, por lo que resolví alejarme de tan distinguida sociedad, y me marché a la cámara en busca de mi amo.
  • Si estos inventores no hubieran sabido armonizar los intereses de la industria con los estatutos de la sociedad protectora de animales, lo hubiera pasado mal aquella noche la Regenta.
  • Poco a poco iba cayendo el chal de los hombros de las mujeres hermosas, porque la sociedad se empeñaba en parecer grave, y para ser grave nada mejor que envolverse en tintas de tristeza.