Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra solíamos

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra solíamos en el contexto de una oración.

Término solíamos: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "solíamos" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra solíamos para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Solíamos estar en el Brasil una temporada.
  • En estas condiciones solíamos navegar a la buena de Dios.
  • Solíamos tener discusiones interminables por las cosas más tontas.
  • Solíamos ver en el viaje barcos que iban a la India, fragatas y bergantines.
  • Cerca existía una cueva llena de maleza, donde solíamos meternos a huronear.
  • Saltábamos de peña en peña, y solíamos avanzar hasta los peñascos más lejanos.
  • Las tardes del domingo solíamos ir a la Alameda de Apodaca, Dolorcitas y alguna amiga suya.
  • Por ella bajamos nosotros y cerramos la puerta de nuestra cámara, donde solíamos dormir los vascos.
  • Solíamos llevar las luces roja y verde reglamentarias, y al acercarnos a tierra se ponía un farol grande de luz blanca en el palo de proa.
  • Solíamos tomar en el albergue una sopa caliente, un trozo de carne cocida y un vaso de cerveza, y nos tendíamos en algún camastro o en la hierba seca.
  • Los domingos y los días de labor que faltábamos a clase solíamos ir al arenal, nos quitábamos las botas y las medias y andábamos con los pies descalzos.
  • Solíamos andar, como él, balanceándonos con las piernas dobladas y los puños cerrados, y fumábamos en pipa, aunque yo, por mi parte, a los dos chupadas no podía con el mareo.
  • Cuando yo iba a casa de la Joshepa Iñashi, con la Iñure, solíamos meternos en la cocina y hacíamos hostias pequeñas y grandes, echando un poco de harina y agua en una plancha y calentándola al fuego.
  • Para hacer nuestras excursiones solíamos reunimos a la mañanita en el muelle, pasábamos por delante del convento de Santa Clara, y por una calle empinada, con cuatro o cinco tramos de escaleras, salíamos a un callejón formado por las tapias de unas huertas.
  • Solíamos contar a don Alonso cómo al sentarse en la mesa nos decía males de la gula (no habiéndola él conocido en su vida), y reíase mucho cuando le contábamos que en el mandamiento de No matarás, metía perdices y capones, gallinas y todas las cosas que no quería darnos, y, por el consiguiente, la hambre, pues parecía que tenía por pecado el matarla, y aun el herirla, según regateaba el comer.