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Ejemplos de oraciones con la palabra solitarios

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra solitarios en el contexto de una oración.

Término solitarios: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "solitarios" aquí tienes una selección de 13 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra solitarios para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • La ciudad es monasterio, convento de solitarios.
  • Aparecen, acá y allá, solitarios, cenicientos, los olivos.
  • Pero como Maximiliano se negase a ello, empezó a hacer solitarios.
  • Eran pinos solitarios del Norte que no suspiraban por ninguna palmera del Mediodía.
  • Uno de los recreos solitarios de don Fermín de Pas consistía en subir a las alturas.
  • En esos cafés solitarios donde los mozos miran perplejos y espantados cuando se pide un pistaje exótico.
  • Cansado de hacer solitarios, Olmedo se puso a contar cuentos indecentes, lo que a Maximiliano le pareció muy mal.
  • Las recitaba en verso en sus paseos solitarios por el monte de Loreto que olía a tomillo y caía a pico sobre el mar.
  • Iba tomando cierta confianza al verse sola con su ama, en medio de los prados, por caminos de mala fama, solitarios, que sabían de ella tantas cosas dignas de ser calladas.
  • Cruzó rápidamente el helado zaguán, la cavernosa cocina, y, atravesando los salones solitarios, se apresuró a refugiarse en la habitación de Nucha, donde acostumbraban servirle el chocolate por orden de la señorita.
  • Pero aquel sesgo religioso que tomaba la cosa daba por supuesto que había algo traía complicaciones que ofrecían novedad para la misma Petra, que había visto lo que ella y Dios y aquellos y otros caminos solitarios sabían.
  • Pareciéronle, y con razón, estrechas, torcidas y mal empedradas las calles, fangoso el piso, húmedas las paredes, viejos y ennegrecidos los edificios, pequeño el circuito de la ciudad, postrado su comercio y solitarios casi siempre sus sitios públicos.
  • Dispuso cómo se habían de repartir las alhajas que tenía, algunas de bastante valor, sortijas con hermosos solitarios, botonaduras, y además cajitas primorosas de marfil y sándalo que había traído de Filipinas, una hermosa espada, dos o tres bastones de mando con puño de oro.