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Ejemplos de oraciones con la palabra soltera

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra soltera en el contexto de una oración.

Término soltera: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "soltera" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra soltera para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • La mujer soltera es una esclava.
  • Si yo fuera soltera, ¿te casarías conmigo?
  • De fijo aquel hombre hubiera preferido encontrarla soltera.
  • Una vez que oyó decir de una que se quedaba soltera que quedaba para vestir santos, agregó.
  • Una mujer casada, peca menos que una soltera cometiendo una falta, porque, es claro, la casada.
  • Jacinta sabía que aquella desconocida no era soltera, porque había ofrecido unos pantalones de su marido.
  • Comenzó la lid soltera y al primer choque de los aceros estalló un trueno y empezaron a caer gotas como puños.
  • Cuando Visitación era soltera, se dijo ¡de quién no se dice! si había saltado o no había saltado por un balcón.
  • A la de copas le daría un puntapié por insolente y borracha, atendido que personificaba a Sabel, una moza rubia y soltera.
  • Sea lo que quiera, de esa mujer digo yo lo que hasta ahora no he dicho de ninguna, y es que si fuera soltera, me casaría con ella.
  • Vivió en esa obscuridad psicológica normal entre la gente del campo, y pasó de soltera a casada y de casada a viuda con absoluta inconsciencia.
  • Horrorizábale porque temía que cualquier nodriza, y más si era soltera, pudiese tener envenenada, con la sangre, la leche, y abusase de su posición.
  • Y hasta consiguió llevárselos más de un día a su casa, a su solitario hogar de soltera, donde vivía con la vieja criada que fué de don Primitivo, y donde los retenía.
  • Si es soltera se decía, ¡malo! Hay que vigilarla para que no vuelva al novio o acaso a otro cualquiera, y si es casada, malo también, y peor aún si dejó al hijo propio para criar el ajeno.
  • No restaba más esperanza a las primitas que la herencia de una tía soltera, doña Marcelina, madrina de Nucha por más señas, que residía en Orense, atesorando sórdidamente y viviendo como una rata en su agujero.
  • No le contaba el lance de la deshonra c por b, porque ni sabía cómo había sido, ni era decente referir a un padre tales escándalos, ni una señorita, una soltera, aunque tuviese más de cuarenta años, podía descender a ciertos pormenores.