Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "sonó" aquí tienes una selección de 39 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra sonó para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Sonó una bofetada.
- Sonó la campanilla.
- Sonó la campanilla.
- Sonó la voz implacable.
- Sonó la campanilla de la puerta.
- Por fin sonó la campanilla débilmente.
- De pronto sonó el pito del contramaestre.
- De repente ¡pum!, sonó un tiro en el pasillo.
- Luego sonó la campanilla y Don José fue a abrir.
- Sonó en dicha puerta el estampido de un fuerte cantazo.
- Sonó un disparo y una bala pasó por encima de su cabeza.
- Sonó una bofetada y la voz de Visanteta gritando a todo pulmón.
- Don Pompeyo Guimarán oyó la voz del beneficiado y le sonó a cura.
- Pero se detuvo al oír la voz cascada y chillona que sonó en la antesala.
- En aquel momento sonó un tiro, y una bala pasó silbando a poca distancia.
- Pero una campana que sonó en un tejado de la catedral les llamó al orden.
- Sonó un ladrido desesperado, interminable, como un esquilón sonando á rebato.
- Tiramos de una cadena que colgaba cerca de la puerta y sonó una campana a lo lejos.
- Sonó el disparo, y cayó el bulto en la acequia entre una lluvia de hojas y cañas rotas.
- En la puerta de la escalera sonó un campanillazo, que denotaba el tirón brutal de una mano burda.
- Sonó un rugido a un extremo de la plaza, e inmediatamente fue contestado por un griterío general.
- El yia principalmente sonó como la vibración agudísima de una hoja de acero al deslizarse sobre otra.
- Sonó la música, y un movimiento de ansiedad, de emoción, dio la vuelta a la plaza, haciendo latir sus corazones.
- Al decir esto, un terrible chasquido sonó bajo nuestros pies en lo profundo del sollado de proa, ya enteramente anegado.
- Desaparecía en los últimos peldaños el extremo de las elegantes faldas, cuando sonó una tos que todos conocían en la casa.
- Estábamos esperando, cuando sonó una descarga cerrada, y el centinela y cuatro de los que estaban a mi lado cayeron a tierra.
- De pronto sonó en la huerta un ¡ah! prolongado y gozoso, como los que lanza la multitud en presencia de los fuegos artificiales.
- En esto sonó el piano, que se alzaba sobre una tarima en medio del café, con la tapa triangular levantada para que hiciera más ruido.
- Estaba limpiándose los dedos con el pañuelo, y Juanito discurriendo por dónde pegaría la hebra, cuando sonó abajo una voz terrible que dijo.
- Como el disparo que saluda á la bandera que se iza, sonó un gemido extraño, prolongado, horripilante, algo que hizo correr frío por muchas espaldas.
- Un rato llevaban de interesante conferencia, cuando sonó la campanilla, y a poco entró Maxi en el gabinete, que era donde su tía y don Francisco estaban.
- Y antes de que pudieran todos retroceder un nuevo paso, ¡plaf!, sonó un ruido de puchero que estalla y cayó Pimentó con la cabeza rota de un taburetazo.
- ¡Ay, señora!, la voz me sonó aquí detrás junto a estos pelitos que tenemos donde nace la cabellera, y fue como si me entraran una aguja muy fina y muy fría.
- Hubo un silencio solemne y en medio de él sonó claro, casi estridente, el chasquido de un beso bilateral, después un chillido como el de Rosina en el primer acto del Barbero.
- Los grillos que cantaban en el vecino ribazo callaron, espantados por un extraño hipo que rasgó el silencio y sonó en la obscuridad gran parte de la noche, como el estertor de una bestia herida.
- Las manos le temblaban, sus ojos echaron chispas, y cuando dijo matarles, matarles, su voz sonó en falsete como en la noche aquella funesta, después del atropello de que fue víctima en Cuatro Caminos.
- Estuvo en dos tiendas de la Plaza Mayor, tomó después por la calle de Toledo, con su paquete en la mano, y al volver la esquina de la calle de la Colegiata para tomar la dirección de su casa, recibió como un pistoletazo esta voz que sonó a su lado.
- Y en el mismo momento brilló un segundo fogonazo, sonó otra detonación, confundiéndose con los ecos aún vivos de la primera, y Batiste sintió en el hombro izquierdo un dolor de desgarramiento, algo así como una uña de acero arañándole superficialmente.
- Aun apenas lo había acabado de decir cuando se abalanza el pobre ciego como cabrón, y de toda su fuerza arremete, tomando un paso atrás de la corrida para hacer mayor salto, y da con la cabeza en el poste, que sonó tan recio como si diera con una gran calabaza, y cayó luego para atrás, medio muerto y hendida la cabeza.