Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "sorpresa" aquí tienes una selección de 72 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra sorpresa para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¡Qué sorpresa.
- Era la última sorpresa.
- Esto era una desagradable sorpresa.
- Nucha se quedó inmóvil de sorpresa.
- A la hora de cenar aumentó su sorpresa.
- Esa sorpresa de que me hablas, ¿qué es?
- Pues le voy a dar a usted la gran sorpresa.
- Lo cierto es que la sorpresa ha sido buena.
- Otra tarde le dio Maxi una hermosa sorpresa.
- Le preguntó su tía, disimulando su sorpresa.
- La idea del capellán no le cogía de sorpresa.
- Será para usted y para ella una sorpresa agradable.
- La sorpresa estuvo a punto de paralizar a don Pedro.
- Claro está que si me lo dijeras, ya no sería sorpresa.
- Pero se encontró, con gran sorpresa, que le habían aprobado.
- Al principio no dijo nada, esperando dar la sorpresa de sopetón.
- La metieron en un convento, la casaron después como por sorpresa.
- Con gran sorpresa de la novia, Juan Pablo estuvo afectuoso con ella.
- Miraba a su chulita con estupidez y cierta expresión de duda o sorpresa.
- Preguntó Fortunata mirándola con sorpresa, y casi casi echándose a reír.
- Su sorpresa fue inmensa al ver el poco caso que Concha hacía de sus palabras.
- ¡Y por qué no habérmelo dicho antes! El viejo me miró con cierta sorpresa.
- Contra lo que el simpático viejo esperaba Fortunata no hizo aspavientos de sorpresa.
- Y jamás una alusión picaresca, ni una pregunta indiscreta, ni una sorpresa importuna.
- Pero con gran sorpresa de ambas, Maxi no manifestó recelo alguno sobre este particular.
- Don José, con gran sorpresa nuestra, se metió en la enfermería a cuidar a los enfermos.
- Acogió a los comisionados con la amabilidad que le distinguía y ocultando mal la sorpresa.
- Después de las fiebres Luisito quedó débil y a cada paso daba a la familia una sorpresa desagradable.
- Aquellas sensaciones, que le habían invadido por sorpresa, le recordaban años que quedaban muy atrás.
- El inglés no se larguea, y siempre ataca por sorpresa, buscando las aguas malas y las horas de cerrazón.
- Era Sabel, a quien el capellán miró con sorpresa, pues hacía bastante tiempo que no se presentaba allí.
- Pero doña Manuela, a pesar de su superioridad, no pudo ocultar la sorpresa que le produjo conocer la verdad.
- ¡Magnífica sorpresa! Todos los años se repetía, y no había nadie entre los invitados que no la esperase.
- Sólo en las novelas malas se ven esos hijos de sorpresa que salen cuando hace falta para complicar el argumento.
- Les suplicó, después de agradecer la sorpresa de la visita, que la dejasen terminar aquel embrollo de números.
- Voy a dar una sorpresa al tío Manolo, y a conocer a las primas, que sólo las he visto cuando eran unas mocosas.
- Ahora verás dijo sonriendo cariñosamente, como el que se dispone a dar a la persona amada la sorpresa de un regalito.
- Y encontraba a su marido declamando de medio cuerpo arriba, como muñeco de resortes que salta en una caja de sorpresa.
- VII A la mañana siguiente se me preparaba una gran sorpresa, y a mi ama el más fuerte berrinche que creo tuvo en su vida.
- Ya Fortunata se había acostumbrado a este tira y afloja, y ninguna de las extravagancias de su marido la cogía por sorpresa.
- Fortunata, en el primer movimiento de sorpresa y temor, había dado una vuelta y puéstose tras el sillón en que poco antes estaba sentada.
- La sorpresa y confusión que a doña Lupe causaba esto no hay para qué decirlas, y no se satisfacía con las explicaciones que su sobrinito daba.
- Las demás, repuestas de la sorpresa, siguieron hablando, como si nada hubiera pasado, no queriendo conceder á la intrusa ni el honor del silencio.
- Y abrumado por la sorpresa, permaneció erguido, con los ojos desmesuradamente abiertos, apoyando su espalda en la pared, como si temiera desplomarse.
- El gesto de inocente sorpresa que hizo al verlas a pie, confundidas entre la cursilería dominguera, fue una verdadera puñalada para las tres mujeres.
- A la sorpresa un tanto alegre de la joven, siguió pronto sospecha de que su improvisado amigo hubiese adquirido aquel caudal por medios no muy limpios.
- Pintóse en el rostro del marqués la sorpresa, y casi al mismo tiempo la alegría inmensa, radiante, el júbilo orgulloso, la exaltación de una victoria.
- Teresa luchaba con el marido, que, repuesto de su dolorosa sorpresa y aguijoneado por el interés, que hace cometer locuras, quería meterse en aquel infierno.
- Sin saberlo, el Marquesito le hacía daño cada vez que le hablaba de tal asunto y le proponía planes de ataque y medios para entrar en la plaza por sorpresa.
- Pero en ocasiones, de en medio de aquella crasitud pegajosa salía un resplandor punzante, que era una sorpresa desagradable, como una aguja en una almohada de plumas.
- Con gran sorpresa del enérgico marido que no quería que su casa fuese un nuevo Paraguay (alusión que no entendió Ana), la esposa no resistió tanto como él esperaba.
- Y en efecto, en aquella ocasión me había causado sorpresa la intensa tristeza que expresaba el semblante del ilustre marino, como si presagiara su doloroso y cercano fin.
- Si alguna vez, al saltar un ribazo, quedaba al descubierto algo de su blanca media, veía cómo Juanito volvía a otro lado su mirada con cierta expresión de sorpresa y disgusto.
- Contemplaban ellos a las damas, mudos y con grandísima emoción, gozando íntimamente en la sorpresa y terror que sus espantables cataduras producían en aquellas señoriticas tan requetefinas.
- Pero la víspera de San José, impulsadas por la curiosidad, se asomaron al balcón muy temprano y experimentaron una agradable sorpresa, pese a su anterior indiferencia de muchachas distinguidas.
- Fortunata le miraba con sorpresa mezclada de temor, el codo en la mesa, derecho el busto, en una actitud airosa y elegante, llevando pausadamente del plato a la boca, ahora una pasita, ahora una almendrita.
- SEXTA PARTE La experiencia en Madrid I COMENTARIO A LO PASADO A los pocos días de llegar a Madrid, Andrés se encontró con la sorpresa desagradable de que se iba a declarar la guerra a los Estados Unidos.
- Este muchacho y Aracil, los dos correctos, hablaban con desdén de los demás estudiantes, en su mayoría palurdos provincianos, que manifestaban la alegría y la sorpresa de verse juntos con gritos y carcajadas.
- Dígolo porque si quiere usted ahorrarse ese trabajo, figúrese que aburrida ha salido por esos mundos, que ha echado el anzuelo, que le han picado, que tira para arriba, y que ¡oh, sorpresa!, me ha pescado a mí.
- Las tres se reían viendo la sorpresa y confusión de Moreno, que era una excelente persona, como de cuarenta y cinco años, célibe y riquísimo, de aficiones tan inglesas que se pasaba en Londres la mayor parte del año.
- Mas con gran sorpresa de todos, oyó la indicación del modo más sereno y amable, diciendo que él tenía sus creencias, pero que al mismo tiempo gustaba de cumplir toda obligación consagrada por el asentimiento del mayor número.
- Aunque departiendo con Julián acerca de la sorpresa que se le preparaba a la familia de la Lage, y de si amenazaba llover porque el cielo se había encapotado, no descuidaba el marqués observar algo que debía interesarle muchísimo.
- Pasando de mano en mano, subieron de la bodega multitud de sacos, y mi sorpresa fue grande cuando vi que los vaciaban sobre la cubierta, sobre el alcázar y castillos, extendiendo la arena hasta cubrir toda la superficie de los tablones.
- Levantose, con gran sorpresa de Encarnación, única persona que en la sala estaba, se peinó a la ligera y se puso su falda de merino oscuro, pañuelo de crespón negro, otro de color a la cabeza, mitones colorados, sus botas de caña clara, y.
- En esto llegó La Correspondencia, y a las primeras ojeadas conspicuas que arrojó sobre las columnas de ella el buen Don Basilio, tropezó con la combinación de gobernadores, y lanzando un berrido de sorpresa, se restregó los ojos creyendo que leía mal.
- Grande fue su sorpresa al encarar, no con el señor Platón a quien esperaba encontrar allí, sino con una mujerona muy altona y muy feona, vestida de colorines, el talle muy bajo, la cara como teñida de ferruje, el pelo engrasado y de un negro que azuleaba.
- Julián, que por no malograr la sorpresa de la aparición del primo se había quedado oculto detrás de la puerta, salía riendo del escondite, muy embromado por las señoritas, que afirmaban que estaba gordísimo, y se escurría por el corredor, en busca de su madre.
- Éste, conteniendo hasta el respirar, andando con paso furtivo, rápido y cauteloso el andar de la gata que lleva a sus cachorros entre los dientes, colgados de la piel del pescuezo, se dirigió a buscar la salida por el claustro, pues de cruzar la cocina era probable una sorpresa.
- Cada uno de estos grandes progresos en el camino de la vida era sorpresa y placer inefable para Julián, confirmando su dedicación paternal al ser que le dispensaba el favor insigne de tirarle de la cadena del reloj, manosearle los botones del chaleco, ponerle como nuevo de baba y leche.
- ¡Oh sorpresa! La resistencia más tenaz y briosa, la protesta más desesperada, unas manitas de acero que no podía cautivar, un cuerpo nervioso que se sacudía rehuyendo toda presión, y al mismo tiempo varias exclamaciones de profunda y verdadera congoja, dos o tres gritos ahogados que demandaban socorro.
- ¡Qué sorpresa cuando aparecía, al final de un aparejo, un pulpo con sus ojos miopes, redondos y estúpidos, su pico de lechuza y sus horribles brazos llenos de ventosas! Tampoco era pequeña la emoción cuando salía enroscada una de esas anguilas grandes, que luchaban valientemente por la vida, o uno de esos sapos de mar, inflados, negros, verdaderamente repugnantes.
- Pero como hubiera tenido el honor años atrás de ser elegido presidente de un Ateneo de infantería, y vístose en la necesidad de estudiar y pronunciar un discurso, se encontró con gran sorpresa excelente orador en su opinión y la de los jefes, y de una en otra vino a parar en hombre de letras, hasta el punto de jurarse solemnemente y con la energía que tan bien sienta en los defensores de la patria, ser un erudito.