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Ejemplos de oraciones con la palabra suerte

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra suerte en el contexto de una oración.

Término suerte: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "suerte" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra suerte para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Tuve suerte.
  • Tengo poca suerte.
  • Segura es mi suerte.
  • Pero no tuvimos suerte.
  • La suerte que se marchó.
  • ¡Es la mujer de más suerte!
  • La mala suerte le perseguía.
  • Cuando se tiene buena suerte.
  • Aquí José tiene poca suerte.
  • ¡Qué suerte! ¿La has visto?
  • Entonces, adiós, y buena suerte.
  • La suerte hizo que amainara el viento.
  • ¿Es talento, es instinto o es suerte?
  • El buen valor asusta a la mala suerte.
  • La suerte tuya fue que dio el estallido.
  • La suerte es que no sabrá dónde estoy.
  • No tientes a la suerte, que es traidora.
  • Andaba de noche de esta suerte, diciendo.
  • De ninguna suerte persuadiéronse a ello.
  • El tesoro nos ha dado mala suerte decía.
  • De la suerte de los demás ya no supe nada.
  • Si uno tiene suerte, le da más, más, más.
  • Sólo deseo que tengan ustedes mejor suerte.
  • La suerte de ellas era que lo tomaban a broma.
  • Tenía muy mala suerte y era muy supersticioso.
  • Tuvo la suerte de que la cuerda no se deslizase.
  • La verdad es dijo Bautista que has tenido suerte.
  • Ánimo, chico, que hoy te va a sonreír la suerte.
  • Sólo falta que la suerte le depare un buen hombre.
  • Pero mejor era su suerte en lo tocante al confesor.
  • Sus navíos corrieron igual suerte que los nuestros.
  • ¡Oh!, la suerte de ellos fue que no llevaba revólver.
  • El tal Tristán, o como se llamara, no nos dió suerte.
  • Ugarte se puso a blasfemar y a lamentarse de su suerte.
  • Patricio Allen era una de tantas víctimas de la suerte.
  • En cuanto a Cármenes, terminó sus versos de esta suerte.
  • De suerte que no hago nada de extraordinario en cumplirlo.
  • Al anochecer tuvo la suerte de verla asomada a una ventana.
  • Me dispuse a arrojarme al agua para seguir la misma suerte.
  • El que tenía más suerte para los descubrimientos era Zelayeta.
  • Se puso muy colorado y en voz baja la reprendió de esta suerte.
  • Podía suceder que a los dos amigos les tocara en suerte batirse.
  • No hay cosa que disguste tanto a la suerte como la inconsecuencia.
  • Bueno, entonces vayamos los tres juntos y tengamos la misma suerte.
  • La suerte suya era que aquello se pasaba, como pasaría una jaqueca.
  • Se iba llevando la casualidad, la buena suerte, el viento favorable.
  • Don Ramón es infalible, pero ¿quién sabe lo que reserva la suerte.
  • Jacinta salió, y mientras estuvo fuera Ido hablaba de su mala suerte.
  • Me dijo, recriminándome, que mi nombre le había dado muy poca suerte.
  • Juraba que jamás llevando botas nuevas le había favorecido la suerte.
  • Otras tantas carcajadas de la suerte que se le reía desde todas partes.
  • Los aventureros poco adictos a su persona iban sufriendo la misma suerte.
  • Se entregaba a su suerte adversa, como un cordero que llevan al sacrificio.
  • ¿Sabe usted que si tiene suerte se va usted a ganar veinticuatro mil duros.
  • O sientas esa cabeza o te abandono, y el demonio que se encargue de tu suerte.
  • Don Baldomero estaba muy sereno, y el golpe de suerte no le daba calor ni frío.
  • ¡Ironías de la suerte! El fruto que se ofrecía, que le caía en la boca, allí.
  • Mejor suerte hubiera sido estar al otro extremo del cañón, allí sobre la tapia.
  • Cuando la cerilla cae prendida se dijo y con la llama vuelta para una, buena suerte.
  • Plácido gritó Jacinta riéndose con mucha gana, es el que nos ha traído la suerte.
  • Renegando de su suerte estuvo hasta muy tarde, y al fin descansó con sosegado sueño.
  • Pero no tendré yo esa suerte decía, y ya me lo volverán a traer para que le amanse.
  • El soldado echaba a cada suerte doce votos y otros tantos peses, aforrados en por vidas.
  • Y después de tranquilizar a Obdulia con un apretón enérgico, concluyó de esta suerte.
  • Ha sido una suerte para él haber caído en nuestras manos librándose de las de Izquierdo.
  • ¡Valiente cosa le importaba a él mil duros más o menos! La suerte le había hecho audaz.
  • La suerte fue que vino Patricia, y entonces se decidió la señora a asistir a la ceremonia.
  • Pero el prestidigitador acudió a defender la suerte con la presteza de su flexible ingenio.
  • Era el hombre de menos suerte que existía, pues nunca daba en el quid de la buena ocasión.
  • ¿No debía a la buena suerte, a la chance que decía don Álvaro, gran parte de sus triunfos?
  • El lector extrañará que no conociéramos la suerte de muchos buques de la escuadra combinada.
  • Tu madre arruinándose y Antonio subiendo locamente camino de la suerte, son exactamente lo mismo.
  • Don Basilio era de los que sinceramente se alegraban del golpe de suerte que había tenido Juan Pablo.
  • La suerte dijo, me ha traído a este buque, y en él estaré hasta que Dios decida si nos salvamos o no.
  • Por mala que fuera la suerte del Santa Ana, que habíamos abandonado, no podía ser peor que la nuestra.
  • ¡Vaya todo por Dios! o bien ¡qué par de cursis nos han tocado en suerte! Pero Ronzal, como si cantaran.
  • Se la haría el mismo don Álvaro, y si por caso extraño resistía, él sabría amenazarla de suerte que.
  • Mas ordenólo el diablo de otra suerte, porque tenía una que había heredado de su padre, que fue boticario.
  • Decía las oraciones en latín adrede por fingirse inocente, de suerte que nos despedazábamos de risa todos.
  • El caballo que montaba su hijo lo había comprado casi por una bicoca, y confiaba ahora tener la misma suerte.
  • Ana le admiraba, le cuidaba, estaba por decir que le adoraba, de tal suerte, que el peligro cada día era mayor.
  • Quintanar preparaba su reloj despertador de suerte que le llamase con un estrépito horrísono a las ocho en punto.
  • Mal iba todo, y la culpa la tenía el gobierno, un puñado de ladrones que no se preocupaban de la suerte del país.
  • El huésped, que me vio reír y le vio, preguntóme que si era indio aquel caballero, que hablaba de aquella suerte.
  • A esto le dije yo que advirtiese que en la Corte había de todo, y que estimaban mucho a cualquier hombre de suerte.
  • Mas con todo su saber y aviso le contaminaba de tal suerte que siempre, o las más veces, me cabía lo más y mejor.
  • Oyó Barbarita la noticia con calma, casi con tristeza, pues el capricho de la suerte loca no le hacía mucha gracia.
  • Esta suerte de picas con el caballo pisándose las tripas está pintiparada para las de Simpson, que son tan marimachos.
  • ) Llegamos este Hamlet indiano y yo a Bayona, y yo tuve la suerte de encontrar un patache de cabotaje que iba a Lúzaro.
  • Ya que tenía dinero, mejor que guardarlo en el fondo del arca era emplearlo como cebo, para que la suerte mordiese en él.
  • Aquella sotana que se le enredaba entre las piernas, que era un sarcasmo de la suerte, un trapo de carnaval colgado al cuello.
  • Guillermina tuvo más suerte o puso en ejecución mejores medios, porque logró hacerle beber algo de aquel eficaz medicamento.
  • No sentía ninguna simpatía por estos solterones, defendidos por su dinero y por su casa contra las inclemencias de la suerte.
  • Después dejó caer la varonil y gallarda cabeza sobre el pecho y estuvo meditando un rato sobre el por qué de su perra suerte.
  • Y así, el redactor, que había comenzado lamentando lo solos que se quedaban los muertos, concluía por envidiar su buena suerte.
  • Con tal que me prometas no tomar cada vez más de una uva, yo haré lo mesmo hasta que lo acabemos, y desta suerte no habrá engaño.
  • Había casado dos veces con mujeres ricas, y en ninguno de estos diferentes estados y ocasiones obtuvo los favores de la voluble suerte.
  • A la hora de comer, Maximiliano habló del caso, describiendo la cura y haciendo augurios poco lisonjeros sobre la suerte de la enferma.
  • Yo, que vi cuán honrada gente era la que hablaba mi tío, confieso que me puse colorado, de suerte que no pude disimular la vergüenza.
  • También andaba por el suelo la corona real, triturada por las suelas de las botas, y el cetro de toda autoridad corría la misma suerte.