Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra suertes

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra suertes en el contexto de una oración.

Término suertes: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "suertes" aquí tienes una selección de 18 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra suertes para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Pero de todas suertes.
  • El mal es el mal de todas suertes.
  • De todas suertes ella padecía mucho.
  • De todas suertes, Ana ya no le tenía lástima.
  • Pero de todas suertes su ateísmo quedaba en pie.
  • Pero de todas suertes a ella se la había engañado.
  • De todas suertes Ana comenzó a trabajar en casa con afán.
  • Echamos suertes entre doce señalados por él y cúpome a mí.
  • De todas suertes, las comedias de capa y espada mentían como bellacas.
  • De todas suertes, ¡qué cuarto acto tan poético! El Guadalquivir allá abajo.
  • De todas suertes él no pecaba en casa ni siquiera dentro del casco de la población.
  • De todas suertes, eran dos almas que se amaban en Jesús, a través de gran distancia.
  • De todas suertes la elección era una honra para ellos, aunque lo negase el sarraceno de Tomás.
  • De todas suertes, ya la sermonearé bien para que le reciba a cajas destempladas, si él intentara.
  • De todas suertes, los días de Paquito Vegallana no solían celebrarlos con gaudeamus, ni él estaba invitado ni.
  • De todas suertes, doña Camila se rodeó de precauciones pedagógicas y preparó a la infancia de Ana Ozores un verdadero gimnasio de moralidad inglesa.
  • Cuando volvió a su memoria se encontró con que no era don Fermín un malvado, sino un desgraciado, pero de todas suertes le parecía absurdo enamorarse siendo canónigo.
  • De todas suertes, lo que le pasaba probaba que aún era joven, que no era por necesidad disfrazada de idealismo por lo que se juraba ser platónico, siempre platónico, o por lo menos indefinidamente, en sus relaciones con la fiel y querida amiga.