Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "superiora" aquí tienes una selección de 51 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra superiora para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Exclamó la Superiora.
- La superiora se calló.
- Vamos dijo la superiora.
- Dijo de pronto la superiora.
- La superiora y Catalina rezaban.
- Preguntó la superiora a Martín.
- Dejarla, dejarla dijo la Superiora.
- Preguntó la superiora con presteza.
- ¡qué guerra nos da! dijo la Superiora.
- La pobre superiora estaba lívida de rabia.
- Vamos dijo la Superiora frunciendo el ceño.
- Yo no me muevo de aquí replicó la superiora.
- Póngase usted las botas le gritó la Superiora.
- Don León, no la maltrate usted dijo la Superiora.
- Indicó la Superiora, haciendo alarde de ser mujer para el caso.
- La Superiora dijo, no quería que te trajera más que pan y agua.
- Dígale por Dios a la Superiora que estoy arrepentida y que me perdone.
- La Superiora volvía las gafas a todas partes buscando algo que reprender.
- A la Superiora se le escapó, sin poderlo remediar, una ligera sonrisilla.
- Es que en el convento en que entrases serías tú la abadesa, la superiora.
- La misma superiora bajó las cortinas y sacando un rosario comenzó a rezar.
- Exclamó la otra que en su timidez no se atrevía a contradecir a la Superiora.
- Martín abrió la portezuela, y, al sentarse, dirigiéndose a la superiora, dijo.
- Aquel día, Sor Antonia llamó a la Superiora, que era una vizcaína muy templada.
- Si la Superiora sabe que andas en telégrafos con los albañiles, buena te la arma.
- La Superiora, que era mujer de genio fuerte, no se pudo contener y desde arriba gritó.
- La superiora lanzó una mirada furiosa a Catalina, y al ver que bajaba los ojos, exclamó.
- Desde que la Superiora las dejó solas, la otra rompió a patinar y a hablar al mismo tiempo.
- La superiora se había hecho un chichón en la trente y el demandadero dislocado una muñeca.
- Sintieron venir a la Superiora, y rápidamente se levantaron y se pusieron a brochar otra vez.
- Va la madre superiora de las Recoletas a visitar a un enfermo dijo el demandadero con voz gangosa.
- Las recogidas la miraban con miedo, y algunas monjas rodearon a la Superiora para hacerla respetar.
- Bautista tuvo que ir a un rincón a reirse, y la superiora y el sargento siguieron su conversación.
- Habló algunas palabras en voz muy baja con la Superiora, quien al oírlas puso una cara que daba miedo.
- X Por la mañana tempranito, la Superiora y Sor Facunda se tropezaron al salir de sus respectivas celdas.
- Un sargento viejo, andaluz, se amarteló con la superiora y comenzó a echaría piropos de los clásicos.
- Le hicieron pasar al locutorio y se encontró allí con Catalina y una monja gruesa, que era la superiora.
- La superiora, Bautista y el demandadero, no merecieron las mismas atenciones y quedaron en el cuartelillo.
- Ahí tienen ustedes decía la Superiora a las que más cerca de ella estaban, cómo esa arrastrada ha visto visiones.
- Estaba la Superiora hablando con Sor Antonia en la puerta de una celda, cuando llegó muy apurada una reclusa, diciendo.
- Martín, Catalina y Bautista iban a marcharse juntos, a pesar de la oposición de la superiora, cuando el capitán Briones dijo.
- Bajarlo, hijas, bajarlo dijo desde el patio la Superiora, mirando hacia arriba y ya recobrada la serenidad con que daba siempre sus órdenes.
- Sor Marcela, Sor Antonia, la Superiora y las demás madres mostráronse muy afables con ella, asegurando que era de las recogidas que les habían dado menos que hacer.
- Nicolás Rubín había hablado al capellán, su compañero de Seminario, el cual habló a la Superiora, que era una dama ilustre, amiga íntima y pariente lejana de Guillermina Pacheco.
- La superiora, una mujer gruesa, de color de marfil, con los ojos grandes y obscuros como dos manchas negras que le cogían la mitad de la cara, y varios lunares en la barbilla, preguntó.
- No creas que lo hago a escondidas de la Superiora, pues acaba de autorizarme para darte esta golosina, siempre que sea en la medida que separa la necesidad del apetito y el remedio del deleite.
- Cuando la comunidad salía de la capilla, doña Manolita, que había entrado de las últimas, sofocada, se acercó a la Superiora y le dijo que Mauricia estaba en la huerta sobre el montón de mantillo.
- ¡Y Sor Facunda que me ha dicho ahora mismo indicó Sor Antonia con franca risa y bizcando más los ojos, que Mauricia había visto a la Virgen! La Superiora respondió a aquella risa con otra menos franca.
- Un sábado por la mañana Sor Natividad, que era la Superiora (por más señas la madrecita seca que recibió a Fortunata el día de su entrada), mandó a esta que brochase los baldosines de la sala de recibir.
- Maximiliano dijo categóricamente aquella tarde que por acuerdo de la familia y con asentimiento de la Superiora, en el próximo mes de Setiembre se daría por concluida la reclusión de Fortunata, y esta saldría para casarse.
- Cuando toda la comunidad, a la voz de la Superiora, se recogía abandonando la huerta y subiendo lentamente a las habitaciones (la mayor parte de las mujeres de mala gana, porque el calor de la noche convidaba a estar al aire libre), corrió la voz de que la visionaria se había acostado.