Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "suplicó" aquí tienes una selección de 22 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra suplicó para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Le suplico.
- Le suplico.
- Suplico a V.
- Suplicó ella.
- Se lo suplico yo.
- Suplico a vuestra M.
- ¡Por Dios! suplicó Ramiro.
- Ana se opuso, lloró, suplicó.
- Mesía con un mohín le suplicó que esperase.
- Haz el favor de no nombrarla suplicó Jacinta con viveza.
- Pidió, suplicó, se puso de rodillas con las manos en cruz, lloró.
- Mas la injuria a ti hecha, te suplico, y por justicia te pido, no disimules.
- Pues le suplico que le mire como hijo y que le tenga por natural suyo y del padre.
- Abrazó al Magistral y le suplicó fervorosamente que fuese a las Salesas a ver cómo estaba su hija.
- Les suplicó, después de agradecer la sorpresa de la visita, que la dejasen terminar aquel embrollo de números.
- Don Álvaro propuso que las cenas mensuales se suspendiesen hasta el Otoño y suplicó que se guardase el más profundo secreto.
- Ana suplicó a don Cayetano que nada dijese a sus tías de aquella proporción, hasta que ella tratase algún tiempo a Quintanar.
- Y pues es tanto perjuicio del prójimo, te suplico yo, Señor, no lo disimules, mas luego muestra aquí milagro, y sea desta manera.
- Yo suplico a los que están al lado de ese asno, que rebuzna con tal perfección que se alejen de él, porque sus coces deben ser mortales de necesidad.
- La misma noche del día en que, al parecer (esto se cuenta por lo menos) don Víctor descubrió su deshonra, Frígilis fue a ver a Mesía y le suplicó que saliera del pueblo cuanto antes.
- Cuando Álvaro, creyendo bastante cargada la mina, suplicó que se le dijera algo, por ejemplo, si se le perdonaba aquella declaración, si se le quería mal, si se había puesto en ridículo.
- Señora, suplico a vuestra alteza que me firme este negocio, que traigo quebrada la cabeza de las persuasiones que doña Teresa me ha hecho diciéndome que despache los negocios y que haga limosnas.