Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra suspiro

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra suspiro en el contexto de una oración.

Término suspiro: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "suspiro" aquí tienes una selección de 62 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra suspiro para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Obdulia suspiró.
  • Suspiró don Víctor.
  • Debió lanzar un suspiro.
  • Julián contuvo un suspiro.
  • Jacinta dio un gran suspiro.
  • Suspiró su hermana también.
  • La esposa dio un gran suspiro.
  • Fortunata dio un gran suspiro.
  • Don Víctor suspiró otra vez.
  • Y pujaba un suspiro por remate.
  • Guillermina dio un gran suspiro.
  • Y don Víctor suspiró otra vez.
  • Su seno se hinchó con un suspiro.
  • Suspiró doña Lucía al oír esto.
  • De cuando en cuando un suspiro rasga los aires.
  • Quizás no dijo la esposa dando un gran suspiro.
  • Esperaré un rato dijo la santa dando un suspiro.
  • Izquierdo dio un suspiro y puso al chico en el suelo.
  • Señora, muy mala replicó Severiana dando un suspiro.
  • Veremos cómo lo toman añadió dando un gran suspiro.
  • ¡Estoy tan cansado! dijo él y suspiró con mucha tristeza.
  • Nicolás dio un suspiro, mientras doña Lupe decía para sí.
  • ¡Ay, ené! decía, de cuando en cuando, sofocando un suspiro.
  • ¡Ay, mi Jáuregui! exclamaba echando toda el alma en un suspiro.
  • Da un suspiro, pero un suspiro grande, como los de los enamorados.
  • Y suspiró otra vez doña Águeda, acordándose del rollo que había sido.
  • Micaela y Tónica, al estar en la calle, lanzaron un suspiro de satisfacción.
  • La muchacha suspiró más fuerte, y viendo que me disponía a salir, me detuvo.
  • El gran suspiro que dio la otra confirmó esta suposición mejor que las palabras.
  • El héroe dio un suspiro, a que contestó el poeta con otro suspiro más tempestuoso.
  • Dando un gran suspiro, se pasó la mano por la cabeza, perdida la vista en el espacio.
  • Después dio un suspiro, y guiñando los ojos para mirar a Fortunata, se expresó así.
  • Y entonces redobló la atención y oyó un rumor como un quejido débil, como un suspiro.
  • Pues sí señor, ¡bonita noche! repetía doña Lupe, echando un suspiro por cada palabra.
  • Pero después de la risa, Maximiliano dio un suspiro, diciendo con la tristeza mayor del mundo.
  • Y, como en desagravio, para engañarse a sí propio, suspiró con fuerza y exclamó en voz alta.
  • ¡Todo sea por Dios! exclamó Guillermina dando un suspiro y volviendo imperturbable a su trabajo.
  • Pimentó fué puesto en libertad, y de todas las barracas salió un suspiro de triunfo y satisfacción.
  • Ballester contestó con un gran suspiro, al cual no dio su interlocutora la interpretación conveniente.
  • Le tomó la mano, reteniéndosela un rato, y dándole con la otra suya unos golpecitos añadió con un suspiro.
  • ¡Cuidado que es desgracia! repitió la señora de Santa Cruz dando un gran suspiro, ¡las tiendas cerradas hoy!
  • Únicamente la madre delataba con repentinas lágrimas y algún profundo suspiro el fugaz recuerdo del pequeño.
  • ¡A mí, que soy tambor de marina! ¡Si sabrá una! ¡Si una hubiera querido! Y suspiró esta señorita de Ozores.
  • Después exhaló un hondísimo suspiro, y llevándose la mano al pecho, dejó escapar con bronca voz estas palabras.
  • Doña Lupe dio un gran suspiro, mirando a Don Francisco que guiñaba los ojos de una manera entre burlesca y compasiva.
  • Suspiró hondamente, y abriendo otra vez el maletín, notó que la seda del sombrero de canal se estropeaba con la tapa.
  • Quintanar al ver a don Álvaro suspiró, le tendió ambas manos, después de dejar un libro negro sobre la mesa y exclamó.
  • Teresina quedó a solas con su amo y mientras le servía agua dejando caer el chorro desde muy alto, suspiró discretamente.
  • Detrás del tabique oyó el crujir de las hojas de maíz del jergón en que dormía Teresa, y después un suspiro estrepitoso.
  • Quiso incorporarse, exhalando un gran suspiro, y lo hizo, ayudado por la persona que había entrado y no era otra sino Primitivo.
  • En uno de los cuartos, tras la cortina, oigo un ronroneo tenue, y, a intervalos, un suspiro y el traqueteo rítmico de una silla.
  • Pero las ideas y las sensaciones cambian rápidamente en esta edad, y de improviso el Pituso dio una palmada y echó un gran suspiro.
  • Cuando entre en ella y cierre tras sí la puerta y se vea otra vez solo, lanzará un suspiro y pensará que hoy se le ha disipado una esperanza.
  • Suspiró, arrojó aquella pluma, como si tuviera la culpa de tales pensamientos, que ya se le antojaban vanos, y sacudiendo la cabeza se puso a escribir.
  • Dando un gran suspiro, envolvió rápidamente en un pañuelo los destrozados restos de la víctima, y los guardó en la cómoda hasta el momento de salir.
  • Al concluir su relación, y después de contar cómo había pasado del Bahama al Santa Ana, mi compañero dio un fuerte suspiro y calló por mucho tiempo.
  • Corrí también allá, y entonces un casco de metralla me hirió en el hombro, lo que me asustó en extremo, creyendo que mi herida era mortal y que iba a exhalar el último suspiro.
  • Fortunata, después de mirarla con una emoción que doña Lupe no podría definir, volvió a apoyar la cara en la mejilla, y dando un gran suspiro, se acorazó dentro de aquel silencio lúgubre, que desesperaría a la misma paciencia.
  • Lo cierto del caso es que no metimos en un puño a aquellos herejes por mor de que el demonio fue y pegó fuego a la Santa Bárbara de la Mercedes, que se voló en un suspiro, ¡y todos con este suceso, nos afligimos tanto, sintiéndonos tan apocados.
  • Después de expresar con un gran suspiro la lástima que tenía de este pobre país, seguía tomando su café con indolencia, pero con apetito, porque para Don Basilio era verdadero alimento, y lo tomaba colmado, en vaso, y dejando rebosar todo lo posible en el plato para trasegarlo después frío al vaso.
  • De noche, en el tren, cuando volvían solos a Vetusta en un coche de segunda, por miedo al frío de los de tercera, Frígilis que miraba el paisaje triste a la luz de la luna, que aquella vez había podido más que el sol y había roto las nubes, Frígilis sintió un suspiro como un barreno detrás de sí, y volvió la cabeza diciendo.
  • Y arriba, sobre la doble galería, clavadas en la crestería del tejado, colgaban lacias e inertes las banderítas rojas y amarillas, palpitando perezosamente cuando un suspiro fresco, enviado por el mar al través de la vega, arrastrábase sobre aquellas gentes aplastadas por la insolación, haciéndoles dilatar fatigosamente los pulmones.