Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra susto

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra susto en el contexto de una oración.

Término susto: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "susto" aquí tienes una selección de 50 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra susto para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¿Susto yo?
  • Tienes cara de susto.
  • ¡Qué susto hemos pasado!
  • Gritó ella fingiendo susto.
  • Te aprovechaste de su susto.
  • Yo he pasado un susto tremendo.
  • ¡Qué susto! ¡pero qué susto!
  • ¡Qué susto, pero qué susto, Señor!
  • ¡Jinojo! que me ha dado usted un susto.
  • Md., y Dios le perdone el susto que me dio.
  • ¡Está enferma! Y un susto, un susto grande.
  • No pienso sino en cosas de susto, en espantos.
  • Doña Camila estaba enferma del susto, en cama.
  • Una leve contusión, y el susto correspondiente.
  • En materia de elecciones no se me coge a mí de susto.
  • ¡Buen susto me ha dado el salmón! Anoche no he dormido.
  • No había susto, no había dolor, luego no había peligro.
  • Un trueno le contestó y le hizo arrodillarse con el susto.
  • Chilló Nicanora, reponiéndose al instante de aquel gran susto.
  • Porque a lo mejor me sale por malagueñas, y me da el gran susto.
  • El señor de Somoza es tan angelical que no quería darme un susto.
  • ¡Sí, sí! Benítez cree que un gran susto, una impresión fuerte.
  • ¡Y yo, por no matarla a ella con el susto, iba a dejar que otra vez.
  • Pero tal susto se ha llevado, que por poco si deja caer la lamparilla.
  • Si lo hubiese lo conocería en el susto, en el dolor que le estaría atormentando.
  • El Magistral se puso en pie, como si le hubieran pinchado, y dijo con voz de susto.
  • Julián empezó por preguntar si se le había quitado el susto de la noche anterior.
  • ¡Ay!, el susto que se llevaron Don Baldomero Santa Cruz y Barbarita no es para contado.
  • El ermitaño, receloso, se quedó en la cama, diciendo que le había hecho mal el susto.
  • Amalia Trujillo la tomó por su cuenta, y la estuvo adulando antes de darle el gran susto.
  • Pero el susto no había quien se lo quitara a doña Lupe, que tuvo que tomarse una taza de tila.
  • Petra, después de observar la expresión de susto que se pintó en el rostro del ama, añadió.
  • Las dos harpías cambiaron breves palabras frente a la víctima, que por poco se muere del susto.
  • Somos susto de los banquetes, polilla de los bodegones, cáncer de las ollas y convidados por fuerza.
  • En una procesión de desagravios cuatro borrachos le habían dado un susto, del que sólo se repuso su estómago.
  • Y una tarde, al revolver la calle Imperial, se perdieron, es decir, se perdió ella, y él por poco se muere del susto.
  • Entró Primitivo, y sin mostrar alteración ni susto dijo que subiese don Máximo, que al capellán le había dado algo.
  • Y después de gritar se metían apresuradamente en la taberna, fingiendo susto, como chicuelos que acaban de hacer una travesura.
  • ¡Al campo, al campo! fue el grito de salvación, y Ana y Quintanar (que buen susto había llevado también), gritaron sin cesar desde la mañana a la noche.
  • Volviendo al juego, si algún gobernador enérgico había amenazado a los socios del Casino con darles un susto, los jugadores influyentes le habían pronosticado una cesantía.
  • El susto de la tía y de Fortunata fue muy grande, y les costó trabajo quitarle el arma homicida, que era un cuchillo de la mesa, con el cual no era fácil quitar la vida a nadie.
  • Pero hay que esperar, hay que evitar el escándalo, y sobre todo hay que evitar el susto, el espanto que sobrecogería a tu mujer si tú entraras en su alcoba como los maridos de teatro.
  • Ahora en el Ayuntamiento los avergüenza Trampeta, y capaz es de venir acá en persona con los incircuncisos a darle un susto al señor Licenciado (así llamaban a Barbacana familiarmente sus amigos).
  • De un sueño dulce y profundo, poco frecuente en él, despertó Quintanar aquella mañana con más susto que solía, aturdido por el estridente repique de aquel estertor metálico, rápido y descompasado.
  • Lo que más extrañeza y susto le causó fue observar que Primitivo, después del suceso, no se recataba ya para mirarle con fijeza terrible, midiéndole con una ojeada que equivalía a una declaración de guerra.
  • El ex castrense se llamaba Quevedo y era del propio Perchel, feo como un susto, picado de viruelas, de mirada aviesa y con una cara de secuestrador, que daría espanto al infeliz que se la encontrase en mitad de un camino solitario.
  • Después una viva alegría sucedió a la anterior tristeza, y, por último, cuando la fuerte emoción les permitió reflexionar sobre el engaño, me interpelaron con severidad, reprendiéndome por el gran susto que les había ocasionado.
  • ¡ni una vez sola, desde la aparición de don Álvaro a caballo había pasado por su cerebro la imagen grave y airosa del respetado, estimado y admirado padre espiritual! Y ahora se presentaba de repente dándole un susto, como sorprendiéndola en pecado de infidelidad.
  • Y la mujerona, que tenía cierto afecto á los tres hijos de Batiste porque pagaban todos los sábados, agarró de una mano al señor de Borrull, el cual salió de la escuela balanceándose sobre las tiernas piernecitas, llorando todavía del susto y enseñando algo más que el faldón por la abertura trasera de los calzones.
  • En el otro extremo, en la barquilla opuesta, que se había enganchado en un puntal de una pared, restos del andamiaje de una obra reciente, ostentaba los llamativos colores de su falda y su exuberante persona Obdulia Fandiño agarrada a la nave como un náufrago del aire, muy de veras asustada, y coqueta y aparatosa en medio del susto y de lo que ella creía peligro.