Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra tantas

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra tantas en el contexto de una oración.

Término tantas: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "tantas" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra tantas para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Tantas cosas a Don Baldomero.
  • Ya ve usted, hay tantas atenciones.
  • Tantas veces va el cántaro a la fuente.
  • Ciento y tantas oraciones sabía de coro.
  • Veinticuatro horas y después otras tantas.
  • Pero tantas veces va el cántaro a la fuente.
  • Callaron, después de haber dicho tantas cosas.
  • Tantos distingos, tantas sutilezas la aturdían.
  • No, si no es para que hagas tantas cruces, lo repito.
  • Jamás se le había visto quieto tantas horas seguidas.
  • Patricio Allen era una de tantas víctimas de la suerte.
  • A tantas ventajas se unía la de estar todo muy a la mano.
  • ¡Qué malo! Y tantas fueron sus burlas y sacrilegios que.
  • Sólo una pobre como ella podía sufrir tantas exigencias.
  • Muchas gracias! Ellos no podían permitir tantas molestias.
  • Nunca el timorato capellán sintió tantas ganas de mentir.
  • ¿Es este señor de cuyo padre me dijistes vos tantas cosas?
  • Hija, con tantas ocupaciones, no tiene una tiempo para visitas.
  • De usted espero luz en la obscuridad que tantas veces me rodea.
  • Tantas y tales son las cosas excelentes que habría que contar.
  • ¿De qué hablaban aquellos hombres durante tantas y tantas horas?
  • Tantas idas y venidas decía ella que le tenían revuelto el estómago.
  • Otras tantas carcajadas de la suerte que se le reía desde todas partes.
  • ¡Tantas veces han ido de baja y han vuelto a renacer! contestó Andrés.
  • Jacinta se asustaba de ver tantas, y Guillermina no pudo menos de exclamar.
  • Y esto bien lo merecía, pues por su maldad me venían tantas persecuciones.
  • Redón, le recuerda tantas cosas, él le pasa la manga con amor por la copa.
  • Contó a renglón seguido tantas cosas, que Maximiliano se sintió lastimado.
  • Tantas vueltas y tiento dio al jarro, que halló la fuente y cayó en la burla.
  • Era una de tantas creencias irreflexivas en ella como en los más de los fieles.
  • Parecía que la Naturaleza había de sernos propicia después de tantas desgracias.
  • Le mareaba el fijar sucesiva y rápidamente la atención en tantas cosas inútiles.
  • De tal modo se crecía y se multiplicaba atendiendo a tantas y tan diferentes cosas.
  • ¡Se dirían tantas cosas! No, no era posible tomar todavía ninguna medida radical.
  • Probarle que era la de siempre, que ella no le volvía la espalda como tantas otras?
  • Sujetada por tantas manos, Fortunata hizo esfuerzos por desasirse y seguir la gresca.
  • ¡En una casa hacen falta tantas cosas! Se entra en las tiendas, pero se compra poco.
  • ¡En casa de las de Reoyos! ¿Y qué hacías tú tantas horas en casa de las de Reoyos?
  • Tenía la cara con tantas cuchilladas que a descubrirse puntos no se la ganara un flux.
  • / Un hombre que tantas lindezas sabía fabricar, no se peleaba con aquel mozo de cordel.
  • Y, al fin, yo esperaba de tantas partes la cuchillada, que no sabía a quién echársela.
  • Julián brincaba de contento y se cogía la cintura, que le dolía con tantas carcajadas.
  • Aunque se hablaba tanto de tantas cosas, la idea que preocupaba a todos era la del convite.
  • Su cuerpo de atleta, habituado á la fatiga, no podía resistir tantas horas de inmovilidad.
  • Necesitaba su alma alguna dulzura, una suavidad de corazón que compensara tantas asperezas.
  • En cuanto a los franceses, no es necesario decir que tuvieron tantas pérdidas como nosotros.
  • Tantas ideas adquirió que se sentía con vivas ansias de devolverlas por medio de la propaganda.
  • La ingrata no reaparecía, y él estaba extenuado por el dolor y por un plantón de tantas horas.
  • ¡Cuánto más bonita que averiguar si hubo o no tantas o cuántas docenas de dioses! Vamos allá.
  • Al principio la calumnia habíale hecho poco daño, era una de tantas injusticias de doña Camila.
  • ¡Tantas veces se lo he dicho! ¡Ve usted! repuso ella, sacudiendo la cabeza y cruzando las manos.
  • En su mejilla, un lunar negro y rizado trazaba tantas vueltas como el muelle de un reloj de bolsillo.
  • Tantas veces había hecho Maxi aquello mismo, que su mujer se había acostumbrado a tal extravagancia.
  • Sin embargo, los maldicientes procuraban ser presentados en aquella casa donde había tantas aventuras.
  • Que don Álvaro estaba enamorado de la Regenta, o por lo menos quería enamorarla, como a tantas otras.
  • Después de tantas conversaciones se encontraba ahora con que tenían una porción de gustos idénticos.
  • Pero las he contado tantas veces, que mi mujer me reprocha un poco burlonamente que las repito demasiado.
  • Mesía, que tantas veces había utilizado servicios análogos del Marquesito, fue a cumplir con su deber.
  • Cinco veces la echó de su casa y otras tantas volvió a admitirla, después de pagarle todas sus trampas.
  • A Jacinta le acudieron tantas ideas a la mente, que no sabía con cuál quedarse, y estaba perpleja y muda.
  • Hoy entran en esta casa con la misma confianza que en la suya y les abruman bajo tantas muestras de cariño.
  • Aquí la tierra, sobre que casi se acuestan, las une y los animales son otras tantas serpientes del paraíso.
  • Y ella, que tantas veces fue cómplice y encubridora de mi holgazanería, me reprendía entonces por perezoso.
  • No pensaba en que estaba haciendo locuras, en que tantas idas y venidas eran indignas del Provisor del Obispado.
  • Era la de su principal, la que tantas veces le había rozado al descansar paternalmente la manga sobre su hombro.
  • El optimismo tornaba a apoderarse de su ánimo, como una reacción necesaria tras tantas horas de insufrible dolor.
  • Y aunque, comiendo tan poco y bebiendo tan mal no se puede cumplir con tantas, por su tanda todas están contentas.
  • Dos o tres veces miró hacia su cama, y otras tantas el recuerdo de la pobrecita, que sufría allá abajo, le detuvo.
  • Estaba segura de que cierta persona le facilitaría a la menor indicación aquel dinero que tantas angustias le producía.
  • Quería llorar allí, donde había llorado tantas veces, unas con amargura, otras sonriendo de placer entre las lágrimas.
  • El Magistral no menos dulce, suave y pegajoso, recibía con placer aquel incienso, detrás del cual habría tantas talegas.
  • ¡Hay tantas señoritas buenas y honradas! A no ser por la oscuridad, vería Julián chispear los ojos del marqués de Ulloa.
  • Quería aclarar el enigma de la vida de mi tío, de quien se contaban tantas historias, y que me volvía otra vez a preocupar.
  • En la taberna, entre tantas blasfemias, entre los aullidos de borrachos y jugadores, ella devoraba libros, que pedía al cura.
  • No exigía que Ana se hiciese superior a tantas tradiciones, leyes y costumbres, lugares comunes y rutinas como le condenaban.
  • Y además, ¡habían hablado de tantas cosas! Don Fermín estaba satisfecho de su elocuencia, seguro de haber producido efecto.
  • Acababa de apostar con Frígilis que él hacía tantas docenas de cartuchos en una hora, y venía dispuesto a intentar la prueba.
  • El Rey pasó, y Jacinta le vio confusa y vagamente, entre la agitación de la multitud y el tururú de tantas cornetas y músicas.
  • Después de ausencia tan larga, lo que había visto tantas veces embelesaba mi atención como cosa nueva y extremadamente hermosa.
  • Véase cómo la tirana de la casa concluyó por mirar con ojos benévolos a la misma persona de quien había dicho tantas perrerías.
  • Comprendía don Álvaro que Visitación quería precipitar a la Regenta en el agujero negro donde habían caído ella y tantas otras.
  • La Regenta hablaba ni más ni menos como él la había hecho hablar tantas veces en las novelas que se contaba a sí mismo al dormirse.
  • En fin, misia Rosario pedía a Dios paciencia para tantas tribulaciones (las de la casa de Pardo eran para misia Rosario como propias).
  • Tantas y tantas lástimas oprimían el corazón de Jacinta, llevando a su mente ideas muy latas sobre la extensión de la miseria humana.
  • VI LA SALA DE DISECCIÓN EL curso siguiente, de menos asignaturas, era algo más fácil, no había tantas cosas que retener en la cabeza.
  • Después de aguardar cerca de un mes, no pudimos embarcar más que quince o veinte negros, otras tantas negras y unos cuantos chiquillos.
  • Creeríase que intentaba hacer rabiar a su tía, concediendo su benevolencia a la persona de quien aquella había dicho tantas perrerías.
  • Amar a Dios, a Dios por conducto de la santa, de la adorada heroína de tantas hazañas del espíritu, de tantas victorias sobre la carne.
  • Todo esto que había oído sin entenderlo volvía a su memoria con sentido claro, preciso, y como otras tantas lecciones de la experiencia.
  • Hija mía (abrazándola), ¿ha perdonado usted al hombre que tiene la culpa de todos sus males y que la ha arrastrado tantas veces al pecado?
  • Tonet partió sumiso, con los ojos húmedos, como uno de los borregos que tantas veces había llevado á rastras hasta el cuchillo de su amo.
  • Cuando veo la despensa vacía, me echo a la calle, como dicen los revolucionarios, y por la noche ya llevo a casa la libreta para tantas bocas.
  • De manera que en diez o doce lugares de aquellos alderredores donde fuimos, echó el señor mi amo otras tantas mil bulas sin predicar sermón.
  • Usted que alardea de haber hecho tantas revoluciones y de que nos ha traído la dichosa República, y de que ha fundado el cantón de Cartagena.
  • Ana sentía el día en el melancólico regalo que su mismo lecho, tantas veces aborrecido, le prestaba en aquellas horas de la mañana de primavera.
  • ¡Te aseguro que me ha hecho cavilar más esa sosona! Ha pasado por tantas manos, y siempre fiel, consecuente como un clavo, que se está donde le clavan.
  • Pero tantas pequeñeces juntas le habían echado a perder aquel día que había creído feliz al ver el sol brillante, al lavarse alegre frente al espejo.
  • Entonces se le figuraba que lo mejor de su alma se dormía, mientras quedaba en ella despierto el espíritu suficiente para ser tan mujer como tantas otras.
  • No bastándole el caudal de la herencia, había tenido el atrevimiento de pedir prestada una cantidad a doña Lupe, la cual se voló ¡y le dijo tantas cosas.
  • Y cuando alguno de éstos escapaba, ¡Dios me lo perdone!, que mil veces le daba al diablo, y el que se moría otras tantas bendiciones llevaba de mí dichas.