Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra tardar

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra tardar en el contexto de una oración.

Término tardar: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "tardar" aquí tienes una selección de 13 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra tardar para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • O tardar en entregarla a Usía.
  • Ello diría, ello diría y no había de tardar.
  • Los matrimonios deben aburrirse a los dos años, a más tardar.
  • Aguante usted el plantón, como yo, si no tiene prisa, que ya no puede tardar.
  • Oye, niña, a ver cómo le entretienes un momentito, que tu ama no puede tardar.
  • Iba a tardar más de doce horas en ver el caserón, ¡aplazaba su venganza más de doce horas!
  • ¡Escríbale usted al señorito Juan! Le escribiré, pero va a tardar mucho en saber la noticia.
  • ¡qué comedia! ¡Cuando digo que estaremos en grande! Vendrá, vendrá él, y te aseguro que si tarda cuatro días es mucho tardar.
  • Y que probablemente, no digo que seguramente, a no tardar mucho, don Ramiro volverá a quedar libre y miró fijamente con sus ojillos grises a Gertrudis.
  • Pero a la segunda se cruzó entre ellos tal tiroteo de cumplidos, ofrecimientos y franquezas, que no había de tardar la amistad en unirles a los tres con apretado lazo.
  • Este infeliz inválido, cuyo fondo se había abierto al encallar, amenazaba despedazarse por sus propias convulsiones, y no podía tardar el momento en que, desquiciada la clavazón de algunas de sus cuadernas, quedaríamos a merced de las olas, sin más apoyo que el que nos dieran los desordenados restos del buque.
  • Mejor que todos conocía las víctimas que el don Juan de Vetusta iba haciendo, le espiaba, seguía, como sus miradas, sus pasos, interpretaba sus sonrisas, y más de una vez (antes morir que confesarlo), más de una vez esperó el tiempo que solía tardar el otro en cansarse de una dama para procurar cogerla en las torpes y groseras redes de la seducción ronzalesca.
  • ¡Quién hubiera dicho a doña Anuncia que aquel novio soñado, que ya empezaba a tardar, pasaba todos los días cerca de ellas, en el Espolón, el Paseo de invierno, o en la carretera de Madrid, orlada de altos álamos que se juntaban a lo lejos! Ana había notado que todas las tardes se encontraban con don Tomás Crespo, el íntimo de la casa, y un caballero que se la comía con los ojos.