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Ejemplos de oraciones con la palabra temblaba

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra temblaba en el contexto de una oración.

Término temblaba: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "temblaba" aquí tienes una selección de 50 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra temblaba para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Jacinta temblaba.
  • Pero él temblaba.
  • Le temblaba la voz.
  • Le temblaba la voz.
  • Su voz temblaba un poco.
  • La voz de Quintanar temblaba.
  • Ahora temblaba delante de él.
  • Que temblaba de fiebre en la cama.
  • Y Gertrudis temblaba al preguntarlo.
  • Temblaba de inquietud la pobre Roseta.
  • Gertrudis y su voz temblaba a súplica.
  • Veríamos entonces quién temblaba más.
  • Temblaba siempre que nos encontrábamos.
  • Don Fermín estaba pálido, le temblaba la voz.
  • Petra notó que su ama temblaba un poco y palidecía.
  • Ya no le temblaba el pulso ni le vacilaban las piernas.
  • Y temblaba recordando las tristezas y los terrores pasados.
  • La Pitusa temblaba de verlos alegres y de verlos enfurruñados.
  • ¡Pues qué duda cabe! y al decirlo le temblaba el cuerpo todo.
  • Y cuando ella terminó, la voz del confesonario temblaba al decir.
  • Yo me hallé en los sitios de mayor peligro, y no temblaba por eso.
  • Pero el cerdoso bigote le temblaba y los ojillos parpadeaban nerviosamente.
  • Pero no quiso dar su brazo a torcer, y temblaba de que doña Lupe le dijese.
  • Después de su audacia el Magistral temblaba, esperando las palabras de Ana.
  • Petra temblaba, pero seguía dispuesta a mentir si le preguntaba por el ama.
  • Le temblaba el labio inferior, algo grueso, al balbucear sus plegarias íntimas.
  • A ella, a Gertrudis, ante quien sin saber por qué temblaba, llamábale señora.
  • Sintió que aquel cuerpo macizo, ardiente, de curvas dulces, temblaba en sus brazos.
  • Carraspique, único testigo de la escena, temblaba y admiraba con terror el poder del Magistral y su energía.
  • A la Regenta le temblaba el alma con una emoción religiosa dulce, risueña, en que rebosaba una caridad universal.
  • Ana sintió que su mano temblaba sobre las cerezas y aquel contacto le pareció de repente más dulce y voluptuoso.
  • Allá en el fondo del establo columbraron al pobre animal, que temblaba, con las orejas gachas y el ojo amortiguado.
  • A Mauricia le temblaba la quijada, y sus ojos tomaban esa opacidad siniestra de los ojos de los gatos cuando van a atacar.
  • Usted decía el profesor señalándole con el dedo, mientras le temblaba la perilla por la cólera, ¿cómo se llama usted?
  • Algún mechero de gas temblaba a impulsos del viento, y de las puertas de las tabernas salían voces y sonido de acordeones.
  • Estaba el clérigo pálido, le temblaba un poco la voz, y se movía sin cesar en la mecedora en que se le había invitado a sentarse.
  • Si alguna vez le sobrecogía la ida de perder a don Álvaro, temblaba horrorizada, como en otro tiempo cuando temía perder a Jesús.
  • Se lo hizo beber a don Santos, sujetándole la cabeza que temblaba y sin permitirle tomar la taza con su flaca mano, que temblaba también.
  • Los dos se habían ido en busca de los otros y los cuatro juntos se presentaron de nuevo, ante el objetivo del catalejo que temblaba en las manos finas y blancas del canónigo.
  • Papitos, que aquella mañana había sido castigada porque trajo de la plaza una merluza muy mala, creyó que a su ama no se le había pasado el berrinchín, y temblaba mirándole las manos.
  • Izquierdo no reparó que a su amigo le temblaba horriblemente el párpado, y que las carúnculas del cuello y los berrugones de la cara, inyectados y turgentes, parecían próximos a reventar.
  • Quedábase estática y lela delante de la señorita, devorándola con sus ojos, y si esta le cogía la cara o le daba un beso, la pobre niña temblaba de emoción y parecía que le entraba fiebre.
  • ¡Malo, malo! Juanito temblaba viendo aproximarse la afligida demanda, el sablazo maternal, acompañado con lágrimas y conmovedoras lamentaciones sobre lo mucho que cuesta la educación de los hijos.
  • En su voz había arrullos amorosos para el campo que describía, y temblaba en sus labios el agradecimiento con que oía a otra persona palabras de cariño y de interés por árboles, pájaros y flores.
  • Temblaba de frío, y con el brazo derecho oprimía los aros broncíneos de un trombón, dirigiendo la abollada boca hacia adelante como si quisiera bostezar con ella en vez de hacerlo con la suya propia.
  • Temblaba como la hoja en el árbol, y al través de sus crispados nervios corría a cada instante el escalofrío de la muerte chiquita, no por miedo razonado y consciente, sino por cierto pavor indefinible y sagrado.
  • Y, persignándose, rezó un padrenuestro, mientras el caballo, sin duda por olfatear el rastro de algún zorro, temblaba levemente empinando las orejas, y adoptaba un trotecillo medroso que en breve le condujo a una encrucijada.
  • Cuando quedaron solos marido y mujer, después de conseguir, no sin trabajo, que Visita renunciara a sacrificarse quedándose a velar a su amiga, Ana volvió a solicitar los brazos del esposo y le dijo con voz en que temblaba el llanto.
  • Su melena blanca, su bigote engomado, su perilla puntiaguda, que le temblaba al hablar, su voz hueca y solemne le daban el aspecto de un padre severo de drama, y alguno de los estudiantes que encontró este parecido, recitó en voz alta y cavernosa los versos de Don Diego Tenorio, cuando entra en la Hostería del Laurel en el drama de Zorrilla.
  • Su imaginación novelesca soñaba un rapto, después de matar en desafío al infame estudiantón, con otras mil barbaridades por el estilo, y lo mejor del caso era que quien tales barrabasadas se sentía capaz de ejecutar temblaba como un niño en presencia del ídolo amado, y cien veces se le atragantó la declaración que tenía pensada y aprendida, sin faltar punto ni coma.