Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "temo" aquí tienes una selección de 30 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra temo para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- No los temo.
- Es lo que temo.
- Temo hacer el bisoño.
- A veces temo volverme loca.
- Que a los cepillos no les temo.
- Temo algún percance inmediato.
- Pero temo que sea indiscreción.
- Si no, me temo que esto acabará mal.
- Yo siempre temo de los hombres, tío.
- Ahora sí que no temo las comparaciones.
- Gozquecillo, tú no muerdes, no te temo.
- Temo que se me escape, que se me vaya de la cabeza.
- Temo complicaciones al corazón sentenció don Juan.
- Está esa mujer excitadísima, y me temo que se seque.
- Me temo que con esos arrebatos se quede usted sin leche.
- No, pues lo que es que le temo no quiero que lo conozca.
- Es verdad dije, pero temo mucho tener menos y nada en él.
- Porque por el lado de las mujeres no temo nada, francamente.
- Tio, una llave de este arca he perdido, y temo mi señor me azote.
- Ya no temo la invasión absorbente de la iglesia, cuya influencia deletérea.
- Temo que quiere dominarnos prevaliéndose de mi situación falsa, falsísima.
- ¡Temo una pulmonía! dijo, mientras escapaba abrochándose la levita por la cintura.
- Ahora no temo las traiciones, que son proyección de sombra por cuerpos opacos que se acercan.
- Y sobre todo lo que yo temo es que el otro se entere, que Camoirán crea todo eso que ya dicen.
- Me temo por la pobre muchacha vaticinó don Juan, el médico, un viudo que menudeaba sus visitas.
- Tráiganme ustedes cuantos curas quieran, que yo no me asusto de nada, ni temo nada, y no desentono jamás.
- Ahora no temo la infidelidad, que es un rozamiento con las fuerzas de la Naturaleza que pasan junto a nosotros.
- Petra sabe que yo quiero evitar a toda costa un disgusto a mi mujer, porque temo que cualquier crisis nerviosa lo echase todo a rodar y volviéramos a las andadas.
- Tiene el chico en brazos, y cuando le hablan de amas o de que ella se está secando, le aprieta, le aprieta tanto contra sí, que me temo que en una de estas le ahogue.
- Amigo Padilla, hoy mismo le voy a proponer a doña Casta que vengas de día, porque esta calamidad de Rubín tiene la cabeza como un cesto, y me temo que si se queda solo envenene a toda la parroquia.