Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "temporada" aquí tienes una selección de 34 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra temporada para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Que se vaya a Madrid por una temporada.
- Solíamos estar en el Brasil una temporada.
- Todos los noviazgos de la huerta duraban una temporada así.
- Esperamos en la Bahía de los Elefantes una larga temporada.
- A don Víctor le gustaba mucho, por una temporada, la vida de fonda.
- Dígamelo usted a mí, que durante una temporada he estado como usted.
- Era la hora de purgar los derroches y las alegrías de la temporada anterior.
- Recalde estuvo luego navegando tres años, y volvió a su hogar a pasar una temporada.
- Se siguió el consejo, y un día Arraitz le calentó las costillas para una temporada.
- Puedes hacer reflexiones durante una temporada añadió, dirigiéndose a mí con ironía.
- El examen de conciencia de sus pecados de la temporada lo tenía hecho desde la víspera.
- Lulú le contó a Andrés que de chica había pasado una larga temporada sin querer hablar.
- La señora de Ohando tenía una casa en el barrio de Alzate y había ido a pasar allí una temporada.
- Aquella temporada en el campo, entre la montaña y el mar, había sido estéril para sus propósitos.
- Doña Julia decidió que Margarita, Andrés y Luisito fueran a pasar una temporada a casa de los tíos.
- Hay que reconocer que don Pedro se portaba bien con su esposa durante aquella temporada de expectación.
- Son anfibios que se preparan a vivir debajo del agua la temporada que su destino les condena a este elemento.
- Pero nunca, como en aquella temporada, vio desarrollarse la existencia material con tanta plenitud y lozanía.
- Estuve una temporada en las islas de Loffoden y vine por casualidad a Burdeos a componer las velas, y aquí me quedé.
- En otra temporada corrió chocolates, pañuelos y chales galería, conservas, devocionarios y hasta palillos de dientes.
- Tenían tomada casa en Plencia para pasar la temporada de verano, fijando la fecha de la marcha para el 8 o el 10 de Julio.
- Se trató del asunto de que Margarita y sus hermanos pasaran allí una temporada, y los solterones aceptaron la idea con placer.
- Si ahora fuese la temporada de ópera, ni ella ni sus hijas podrían lucir las joyas que enorgullecían y admiraban al pobre Juanito.
- Desde niñas se acostumbraban a mirar como temporada de excepcional placer la que se pasaba con la tía, en medio de lo mejorcito de la capital.
- Me voy a Burdeos con mi marido, pasan meses y meses, llega el verano y nos vamos a pasar una corta temporada en Royan, un pueblo de baños de mar.
- Por esto apelo a su conciencia, y le pido que me declare, la mano puesta en el corazón, si esta temporada, en estos días, tiene algún trato con el esposo de mi amiga.
- Cantar óperas, a su modo, y oír cantar a los que afinaban más que él, era su delicia por aquella temporada, y si todo esto se hacía a la luz de la luna, miel sobre hojuelas.
- Andresito pensaba que si alguno de aquellos rayos baratos le pillaba en su sitio, no le dejaría ganas en una temporada de ser frailecito blanco y llorar los desdenes de su hermosa.
- La franqueza es una virtud cuando no se tienen otras, y la franqueza obligaba a Fortunata a declarar que en la primera temporada de anarquía moral se había divertido algo, olvidando sus penas como las olvidan los borrachos.
- Él calló una temporada, pero luego volvió a la carga, incansable en aquella propaganda, que, en el fondo de su corazón, deseaba infructuosa, por el gusto de ser el único ejemplar de la, para él, preciosa especie del ateo.
- Estupiñá, que en aquella temporada frecuentaba el trato de Moreno, por haberle este confiado la administración de su casa de la Cava, se presentó dispuesto a llevarle todo el contenido de las tiendas de Madrid para que escogiese.
- Crecieron los comentarios cuando Rita salió para Orense, a acompañar una temporada a la tía Marcelina, según dijo, y don Pedro para una posada, por no considerarse decoroso que los novios viviesen bajo un mismo techo en vísperas de boda.
- ¡por un don Juan de similor, por un elegantón de aldea, por un parisién de temporada, por un busto hermoso, por un Narciso estúpido, por un egoísta de yeso, por un alma que ni en el infierno la querrían de puro insustancial, sosa y hueca!
- Y Juanito sintióse feliz, en aquella temporada de Cuaresma, cada noche que cenaba con la familia, puesta de veinticinco alfileres, comiendo incómoda con la toilette de teatro y estremeciéndose de impaciencia, mientras abajo sonaban las coces del caballo contra los guijarros del patio y los tirones que daba a la galerita.