Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "tendencia" aquí tienes una selección de 33 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra tendencia para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- El Chitano no tenía más tendencia que el robo.
- Por el contrario, tenía una fuerte tendencia a la sátira.
- Esta tendencia al final trágico era muy frecuente en Lulú.
- No tengo esa tendencia exclusivista de las gentes mi pueblo.
- Su padre, por esta tendencia a registrar, le llamaba el carabinero.
- Luisito tenía más tendencia a leer y a hablar que a jugar violentamente.
- Como buen epicúreo, Andrés no tenía tendencia alguna por el apostolado.
- El considerar a la mujer como una presa, la tendencia al engaño, a la mentira.
- Era una tendencia que avergonzaba a doña Manuela la que demostraba su hijo mayor.
- De chico, su artritismo se había manifestado por jaquecas y por tendencia hipocondríaca.
- Dada su tendencia práctica, era un poco paradójica esta resistencia suya a ser protegido.
- Esa tendencia anglómana que se ha desarrollado en algunos pueblos andaluces, no me resulta.
- Mas, por necesidad estratégica, representaba y encarnaba cada cual una tendencia y un partido.
- Zelayeta, padre, a pesar de sus genialidades y de sus rabotadas, era hombre de tendencia progresiva.
- Le aseguro a usted que tiene una debilidad, y una tendencia a las convulsiones y a los síncopes, que.
- En su porte y en su traje notábase la tendencia flamenca amalgamada con la fría corrección burguesa.
- Luego todas estas amas de prostíbulo siguió diciendo Andrés, tienen la tendencia de martirizar a las pupilas.
- Pero conservaba aquella tendencia fantaseadora que le hacía divagar y discurrir de una manera impropia de su edad.
- Pero no comáis del árbol de la ciencia, porque ese fruto agrio os dará una tendencia a mejorar que os destruirá.
- De arrancar toda tendencia a la humildad, a la renunciación a la tristeza, al engaño, a la rapacidad, al sentimentalismo.
- El viejo estudiante padecía un romanticismo intenso, mitigado en algunas cosas por una tendencia beocia de hombre práctico.
- Existía entre los estudiantes de Medicina una tendencia al espíritu de clase, consistente en un común desdén por la muerte.
- Esa tendencia natural a la mentira, a la ilusión del país pobre que se aisla, contribuía al estancamiento, a la fosilificación de las ideas.
- A pesar de las palabras del médico viejo no me tranquilicé, y, con esta tendencia que se tiene a aumentar el propio mal, le pedí informes de Machín.
- La tendencia general era hacer creer que lo grande de España podía ser pequeño fuera de ella y al contrario, por una especie de mala fe internacional.
- Esta misma tendencia aristocrática, más grande sobre todo en Aracil y en Montaner que en Andrés, les hacía huir de lo estruendoso, de lo vulgar, de lo bajo.
- Iniciábase en él cierta tendencia a imponerse privaciones y sufrimientos, y la mortificación, que antes le sublevaba, por liviana que fuese, ya le complacía.
- A pesar de que en el fondo no haya más que esto, un interés utilitario ¿quién duda que la idea de justicia y de equidad es una tendencia que existe en nosotros?
- Los tirones de oreja y los palos con la vara de medir lo habían puesto erguido, borrando en su cuerpo la tendencia a cargarse de espaldas y a ser patiabierto, propio de todos los de su tierra.
- Al mismo tiempo que en su labio apuntaba el bigote, en su cerebro apuntó la tendencia a lo romántico, a lo desconocido, el anhelo de cosas extraordinarias, de aventuras gigantescas, y fue un rabioso lector de novelas.
- Como todo el que cree hallarse en posesión de una verdad tiene cierta tendencia de proselitismo, una noche Andrés fué al café donde se reunían Sañudo y sus amigos a hablar de las doctrinas de Letamendi, a explicarlas y a comentarlas.
- Aquel día estaba bastante aplanada, las manos más temblorosas, respirando lentamente, aunque sin gran fatiga, con invencible tendencia a permanecer muda y quieta, los ojos vagando por el techo o por la pared de enfrente, cual si siguiera el vuelo de una mosca.
- Contra la tendencia agnóstica de un Du Boie Reymond que afirmó que jamás el entendimiento del hombre llegaría a conocer la mecánica del universo, están las tendencias de Berthelot, de Metchnikoff, de Ramón y Cajal en España, que supone que se puede llegar a averiguar el fin del hombre en la Tierra.