Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra tendero

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra tendero en el contexto de una oración.

Término tendero: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "tendero" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra tendero para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Aquella necedad del tendero de enfrente era una complicación.
  • Trataba en vidas y era tendero de cuchilladas, y no le iba mal.
  • Les he contado la historia de un naufragio, y me ha dicho el tendero.
  • Pero tratándose del hijo de Melchor Peña, el tendero del Mercado, todo resultaba bien.
  • Lo mismo que aquel tendero de la calle Mayor, aquel Rubio que tenía peletería, ¿se acuerda usted?
  • Ahora los ratones roían las tablas de los estantes y la consunción roía las entrañas del tendero.
  • ¡Qué inocente! ¡Como si él no fuese hijo de un antiguo tendero del Mercado! En fin, todo se andaría.
  • Allí estuvo un cuarto de hora, y el tendero le propuso mandarle con Plácido lo mejor que tenía, para que escogiese.
  • Lo que ahora me faltaba era que mi tía hubiese pasado por la tienda al volver de casa de las de Morejón, y le hubiera dicho el tendero.
  • Después tuvo esto por un disparate y se fijó en una amiga suya, casada con Moreno Vallejo, tendero de novedades de muy reducido capital.
  • Por Navidad, cuando se empezaban a armar los puestos de la Plaza, el pobre tendero no tenía valor para estarse metido en aquel cuchitril oscuro.
  • Y así seguía el tendero del Mercado, ensartando sus frases rebuscadas ante la admiración ingenua de su esposa, que veía en él un ser superior.
  • Tenía un primo pescadero, otro tendero de capas en la calle de la Cruz, otro prestamista, y los demás, lo mismo que sus hermanos, eran todos horteras.
  • Cuando le parecía al buen tendero que iba demasiado lejos en sus negaciones, para ocultar el miedo, se ponía de pie, copa en mano, y decía solemnemente.
  • Quiso vengarse, atormentar al infame, aunque para eso tuviese ella que sufrir, y nada le pareció mejor que aceptar las pretensiones de aquel tendero que la adoraba.
  • Sólo habían transcurrido algunos meses, pero estaban ya lejanos para Cuadros aquellos tiempos en que el tendero de costumbres tranquilas y rutinarias se indignaba al saber que su hijo iba a los bailes y le esperaba tras la puerta empuñando fieramente la vara de medir.