Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra tercera

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra tercera en el contexto de una oración.

Término tercera: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "tercera" aquí tienes una selección de 55 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra tercera para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • A la tercera date por vencido.
  • Entró en un vagón de tercera.
  • Entraron en un coche de tercera.
  • TERCERA PARTE I A PEPITA SARRIÓ.
  • TERCERA PARTE Tristezas y dolores.
  • Y a la noche tercera luché todavía.
  • A la tercera, Fortunata había salido.
  • A la tercera vuelta, no encontramos a nadie.
  • Ha venido a visitarme, y esta es la tercera vez.
  • Ella la mamá segunda, y usted la mamá tercera.
  • Va usted a ser gobernador de una provincia de tercera clase.
  • Pediré dinero en el hospital e iré en tercera dijo Andrés.
  • La crueldad universal 132 TERCERA PARTE TRISTEZAS Y DOLORES I.
  • La tercera de las chicas, llamada Jacinta, pescó marido al año siguiente.
  • Para unos era tercera, primera para otros y flux para los dineros de todos.
  • Y dispuesto a casarse tercera vez agregó ésta haciéndose la desentendida.
  • A la tercera o cuarta vez se comulgaba sin confesarse sin el menor escrúpulo.
  • Lo intentamos, y a la tercera vez uno de los garfios quedó entre las piedras.
  • En la tercera pared en la que se abre la puerta de la alcoba hay tres cuadros.
  • En cuanto a la tercera, Nucha, asemejábase bastante a la menor, sólo que en feo.
  • Se metían en un coche de tercera clase, entre aldeanos alegres, frescos, colorados.
  • Pero la tercera, la menos linda de todas, frisando al parecer en los veinte años, murmuró.
  • Con aquellos pensamientos desagradables, marchaba Andrés en el vagón de tercera, medio adormecido.
  • Y cuando, golpeada la tercera puerta, nos han abierto, yo he bajado de la tartana perplejo y asombrado.
  • Siempre que Yurrumendi hablaba de sí mismo, lo hacía como si se tratara de un extraño, en tercera persona.
  • Algunas, quizás, tenían conocimiento de aquella tercera salida de la aventurera al campo de su loca ilusión.
  • Probablemente la tercera circunvolución frontal, que se considera como centro del lenguaje, estará lesionada.
  • La esposa que Barbarita proponía a su hijo era Jacinta, su prima, la tercera de las hijas de Gumersindo Arnaiz.
  • A la tercera o cuarta llamada, Fortunata movió ligeramente los párpados, y desplegando los labios, apenas dijo.
  • Allá entre los pliegues de una cortina de damasco se escondía la tercera, como si quisiese esquivar la ceremonia afectuosa.
  • Consintió, subí en el caballo y di dos vueltas calle arriba y calle abajo sin ver nada, y al dar la tercera asomóse doña Ana.
  • En la tercera pared sobre la cual está adosada la mesa de trabajo lucen otras tres litografías de la misma colección que la pasada.
  • A pesar de que el viaje lo hacía de noche, Andrés supuso que seria demasiado molesto ir en tercera, y tomó un billete de primera clase.
  • Se repitió la operación por segunda y tercera vez, y el ruido del cañón, disparado por mí, retumbó de un modo extraordinario en mi alma.
  • En aquel pasajero letargo, seguí oyendo el estrépito de los cañones de la segunda y tercera batería, y después una voz que decía con furia.
  • A la segunda noche fue Leopoldo Montes, y a la tercera Don Basilio, que les encontró discutiendo de qué café se posesionarían definitivamente.
  • Doña Petronila, a quien ya no miraba como tercera repugnante de aventuras sacrílegas, se había ofrecido a preparar el traje y todos los pormenores del sacrificio.
  • Pero a donde quiera que vaya, me gustará saber de este pobrecito, el único que me ha querido de verdad, el que me ha perdonado dos veces y me perdonaría la tercera.
  • FIN DE LA PARTE SEGUNDA Parte tercera I Costumbres turcas i Juan Pablo Rubín no podía vivir sin pasarse la mitad de las horas del día o casi todas ellas en el café.
  • Don Eugenio pertenecía a la Milicia Nacional, y aunque tomaba sus bélicas ocupaciones con tibio entusiasmo, no por esto dejaba de preocuparse del honor de la tercera de Ligeros.
  • Entre la segunda y tercera litografía penden, de rojas cintas de seda, dos lucientes braserillos de cobre, en los que antaño se ponía la lumbre para encender pajuelas y cigarros.
  • En la estación de Valencia mandó un telegrama a su familia, compró algo de comer y unas horas más tarde volvía para Madrid, embozado en su capa, rendido, en otro coche de tercera.
  • Probablemente, según dijo la criada, no regresaría hasta la noche porque había tenido que ir por tercera vez a la estación de las Pulgas, a la obra y al asilo de la calle de Alburquerque.
  • Hasta la tercera o la cuarta no llegaba Barbarita, y en cuanto la veía entrar, Estupiñá se corría despacito hasta ella, deslizándose de banco en banco como una sombra, y se le ponía al lado.
  • Estaba reducida a usar tan sólo la tercera parte de los vocablos que emplear solía, y aún no se le quitaban los escrúpulos, sospechando que tuviese en algún eco infernal las voces más comunes.
  • Ya me he enterado del artículo de amas, y tengo noticias de tres muy buenas, la una pasiega, otra de Santa María de Nieva y la tercera de la parte de Asturias, con cada ubre como el de una vaca suiza.
  • Estos no sólo transportaron los heridos a la tercera y a la segunda batería, sino que también pusieron mano a las bombas, mientras sus carpinteros trataban de reparar algunas de las averías del casco.
  • FIN DE LA PARTE TERCERA Parte cuarta I En la calle del Ave María i Segismundo Ballester (el licenciado en Farmacia que estaba al frente de la botica de Samaniego) tenía frecuentes altercados con Maxi por los garrafales errores en que este incurría.
  • Cuando Guillermina, comprendiendo el fin próximo de Mauricia, indujo a Severiana a sacarla del hospital por tercera vez y llevarla a su casa, la señora viuda del comandante cedió su cuarto para tan benéfico objeto, trasladando sus muebles al cuarto de otra vecina.
  • En dos o tres días refrescó sus lecturas, rehízo su erudición descompuesta en los viajes y en la vida de libertino, y bien preparado acudió al torneo a que el otro le retaba con sabidurías de tercera mano, aprendidas en los libritos franceses de ciencia popular a treinta céntimos el tomo.
  • Mientras Frígilis hablaba de la conveniencia de abandonar el cultivo del maíz y de cultivar los prados con intensidad, don Víctor, apoyada la cabeza sobre la tabla dura del coche de tercera miraba al cielo pardo y veía desaparecer entre la niebla una falange de cuervos por aquel desierto de aire.
  • La una con Sánchez Botín, propietario, de quien vino la generala Minio, la marquesa de Tellería y Alejandro Sánchez Botín, la otra con uno de los Morenos de Madrid, co fundador de los Cinco Gremios y del Banco de San Fernando, y la tercera con el duque de Trastamara, de donde vino Pepito Trastamara.
  • Hablaba, siempre que podía, al oído del interlocutor, guiñaba los ojos alternativamente, gustaba de frases de segunda y hasta tercera intención, como cubiletes de prestidigitador, y era un hipócrita que fingía ciertos descuidos en las formas del culto externo, para que su piedad pareciese espontánea y sencilla.
  • De noche, en el tren, cuando volvían solos a Vetusta en un coche de segunda, por miedo al frío de los de tercera, Frígilis que miraba el paisaje triste a la luz de la luna, que aquella vez había podido más que el sol y había roto las nubes, Frígilis sintió un suspiro como un barreno detrás de sí, y volvió la cabeza diciendo.
  • Ripamilán, mientras discutía acalorado con su querido amigo don Víctor, en pie, moviendo la cabeza como con un resorte, arreglaba la ensalada tercera de la Marquesa, con una habilidad de máquina en buen uso, y la señora le dejaba hacer, tranquila, aunque sin quitar ojo de sus manos, segura del acierto exacto del diminuto canónigo.