Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra terminar

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra terminar en el contexto de una oración.

Término terminar: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "terminar" aquí tienes una selección de 32 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra terminar para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Voy a terminar en un momento.
  • A las doce y media hubo que terminar el baile.
  • Al terminar la traca, Juanito salió de la feria.
  • Así solía él terminar los períodos complicados.
  • Al terminar el peinado comenzó el arreglo del rostro.
  • Y dijo al terminar su descripción apuntando hacia atrás.
  • Se le sacó y entró en el Seminario, a terminar la teología.
  • Le preguntó Guillermina, que ya estaba impaciente por terminar.
  • Por lo cual solía terminar el artículo del arqueólogo diciendo.
  • No pudo terminar la historia de los Macabeos que tenía a su cargo.
  • Al terminar la conferencia, don Pedro le puso la mano en el hombro.
  • Al terminar su frase, el Chafandín dió un golpe con el garrote en el suelo.
  • Vamos para arriba dijo el banquero alegremente, sin dejarle terminar su saludo.
  • Al terminar la cena, los dos hermanos salieron, marchando cada uno por su lado.
  • Al terminar aquella conferencia hablaban como dos cómplices de un crimen difícil.
  • Después de las obras de Comte (que no pudo terminar), no volvió a leer libro alguno.
  • Antes de terminar el día circuló la noticia como un cañonazo que conmovió toda la vega.
  • Tenía una pequeña muralla, y en vez de terminar en el Rompeolas, concluía en las mismas peñas.
  • Requiescat in pace, decía Parcerisa, que rezaba delante, con voz solemne, al terminar cada oración.
  • El poeta sufría como uno de los condenados de aquel poema de Dante, cuya lectura nunca había podido terminar.
  • Les suplicó, después de agradecer la sorpresa de la visita, que la dejasen terminar aquel embrollo de números.
  • Ibamos labrando por la noche cuatro ranuras en forma de cuadro, que al terminar el trabajo se cubrían con alquitrán.
  • Aquella vida sin alicientes, negra en lo pasado, negra en lo porvenir, inútil, rodeada de inconvenientes y necedades ¿iba a terminar?
  • A medida que se acercaba la hora crítica para Nucha, el capellán permanecía más tiempo de rodillas dando gracias al terminar la misa.
  • Había confesado otras dos veces antes de terminar Noviembre, pero no se había decidido a ir a casa de doña Petronila, ni el Magistral se atrevió a recordarle aquella cita.
  • Al terminar el acto, armaban una algarabía de mil diablos, discutiendo e insultándose en un caló ininteligible, y sacando a colación la madera, el metal y la cuerda, como si tratasen de construir un navio.
  • Eran cuatrocientos, próximamente, y a fin de terminar pronto la operación de darles sepultura, fue preciso que pusieran mano a la obra todos los hombres útiles que a bordo había para despachar más pronto.
  • Recitó, fingiendo el pícaro que improvisaba, los capítulos 1.º, 2.º, 3.º y 4.º de una de sus Vetustas y ya iba a terminar con el epílogo que copiaremos a la letra, cuando Obdulia le interrumpió diciendo.
  • Los curas, al terminar las funciones, entierros y misas solemnes, se demoraban en el atrio, discutiendo con calor algunos síntomas recientes y elocuentísimos, la primer salida de aquellos famosos cuatro sacristanes, y otras menudencias.
  • Después de una larga pausa, durante la cual Jacinta se pegó a su marido como para defenderle de una agresión, el infeliz dijo esto, empezando muy bajito como si secreteara, y elevando gradualmente la voz hasta terminar de una manera estentórea.
  • Esto último era lo más probable y lo que más convenía a los planes de Cármenes, el cual desde el domingo de Ramos tenía a punto de terminar una larguísima composición poética en que se cantaba la muerte del ateo felizmente restituido a la fe de Cristo.
  • Ana, que no había podido terminar la lectura de la carta, que había caído sobre la almohada como muerta en cuanto vio en aquellos renglones fangosos la confirmación terminante de sus sospechas, no pudo por entonces pensar en la pequeñez de aquel espíritu miserable que albergaba el cuerpo gallardo que ella había creído amar de veras, del que sus sentidos habían estado realmente enamorados a su modo.