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Ejemplos de oraciones con la palabra terror

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra terror en el contexto de una oración.

Término terror: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "terror" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra terror para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y sentí aquel terror.
  • Siento un leve terror.
  • Lo pedía con terror suplicante.
  • ¿Por el terror de la religión?
  • El Magistral lo miró con terror.
  • Aquel terror pánico a la locura.
  • Exclamó Fortunata con nuevo terror.
  • Se estremeció, tuvo un terror vago.
  • El terror no la dejaba articular palabra.
  • ¡Qué viene! exclamó Marcial con terror.
  • Su marido la detuvo con una expresión de terror.
  • Quise asustarle, imponerle respeto por el terror.
  • exclamó la señora de Rubín con indecible terror.
  • Ana, ante aquel silencio, sintió un terror extraño.
  • Pepita ha proferido una ligera exclamación de terror.
  • Cada roca esparcía el terror y el regocijo a un tiempo.
  • La fuerza muscular le inspiraba un terror algo religioso.
  • Paréceme dijo Fortunata con terror, que me estoy secando.
  • Veía el terror representado en los ojos de mi compañero.
  • Había en todo aquello algo ensayado para infundir terror.
  • También él tuvo un momento la sensación fría del terror.
  • La religión para aquella señora nunca podría ser el terror.
  • Miraba con terror el suelo del bote, que se iba llenando de agua.
  • Muchas veces, al pensar en el porvenir, le entraba un gran terror.
  • Y cuatro palabras de terror a los pobres de espíritu fanatizados.
  • El inglés entonces, con un terror que no puedo pintarte, nos dijo.
  • La primera vez que lo presenció Fortunata, sintió verdadero terror.
  • Esta pobre mosca se mueve violentamente, patalea estremecida de terror.
  • Dijo Ipintza lleno de terror, y retrocedió y enarboló su blanco garrote.
  • Al oírlos, la vieja siente que un gran terror se apodera de todo su cuerpo.
  • ¡Para la sangre! repetí yo sin poder reprimir un estremecimiento de terror.
  • Tan grandes eran su terror y su turbación, que hasta le habló en castellano.
  • Partían de él relinchos desesperados, cacareos de terror, gruñidos feroces.
  • A veces sentía Don Evaristo gran regocijo oyéndola, a veces verdadero terror.
  • Del E.) Entonces ocurrió un hecho, una coincidencia que me causó mucho terror.
  • La justicia era respetada con un terror supersticioso heredado de muchos siglos.
  • La tuberculosis era una de esas enfermedades que le producía un terror espantoso.
  • Él lo sabía y, probablemente, estaba orgulloso del terror que causaba su nombre.
  • Si le hubieran dicho que le cortaban la cabeza, no hubiera sentido la chica más terror.
  • En su terror, jamás pensaba, como sus compañeras, en muertos, ni en brujas y fantasmas.
  • Ana, vencida por el terror, cayó de bruces sobre el pavimento de mármol blanco y negro.
  • Un día la oyó hablar con acento gallego, y sin saber por qué, todo su terror desapareció.
  • Y tras esto el vértigo, el terror, que traía la reacción con gritos y pasmos periféricos.
  • Dábale pena y terror, y no podía olvidar las últimas palabras que le dijo su infeliz amiga.
  • La comarca aborrecía a entrambos, pero Barbacana inspiraba más terror por su genio sombrío.
  • No se sabe si este procedimiento del terror hizo su efecto, porque Fortunata no contestó nada.
  • Su mirada infundió tanto terror a Jacinta, que dijo por señas a su marido que le dejara salir.
  • Sentía un terror espantoso de pesadilla al pensar que cualquier movimiento podía hacerme caer.
  • En el alma de Jacinta, no obstante, las alegrías no excluían un cierto miedo, que a veces era terror.
  • Siento, al pensar en esto, un profundo terror, como si la vida se me escapara en un momento de desmayo.
  • ¡Mi papá! exclamó Andresito con terror infantil, como si temiese una mano de azotes por la travesura.
  • XX Los sueños de las noches de terror suelen parecer risibles apenas despunta la claridad del nuevo día.
  • La inexplicable mescolanza de terror y atracción prodújose en aquel instante en su alma con mayor fuerza.
  • En cuanto muevo un brazo decía con terror, me aumentan de tal modo las palpitaciones que no puedo respirar.
  • A lo menos los sintió don Víctor, que dio un paso atrás, y tuvo terror, como en presencia de un fantasma.
  • El espasmo inevitable, la explosión del terror reprimido, el pago del alarde de valentía de la pobre Nucha.
  • Carraspique, único testigo de la escena, temblaba y admiraba con terror el poder del Magistral y su energía.
  • Terror inmenso llenaba su alma al ver que Maxi decía lo que decía con expresión de la más grande seguridad.
  • En las primeras semanas, Roseta veía con cierto terror la llegada del anochecer, y con él la hora de la salida.
  • Fuera lloriqueaban los pequeños sin atreverse á entrar, como si les infundieran terror los lamentos de su madre.
  • Hasta llegaron a pensar con escalofríos de terror si a su s espaldas las señalarían irrisoriamente con el dedo.
  • Elástica era la conciencia de Santa Cruz, mas no tanto que no sintiera cierto terror al oír expresión tan atrevida.
  • Diciendo esto la miraba de hito en hito, y Fortunata no sabía disimular bien el terror que aquellos ojos le causaban.
  • Y dominado por súbito terror, echó á correr, buscando á través de los campos el camino que conducía á su barraca.
  • La idea del infierno se desvanecía, como mueren las vibraciones de una placa, lejos ya de las sensaciones de asco y terror.
  • La madre y la esposa se miraron con terror consultándose recíprocamente en silencio sobre la gravedad de aquellos síntomas.
  • Dijo Fortunata amenazándole con el puño, y tratando de vencer el terror sugestivo y supersticioso que su marido le inspiraba.
  • Y tras la inquietud moral vino un cierto malestar físico, con algo de temblor y escalofríos, acompañado de terror supersticioso.
  • Después sintió pasos y un chillar de botas que la hicieron estremecer, y se quedó muda de terror al ver en la puerta a Maximiliano.
  • De repente, el labriego, dominado por el terror, echó á correr, como si temiera que el riachuelo de sangre le ahogase al desbordarse.
  • El miedo, el terror era como el de aquella noche en que vio a Mesía pasar por la calle de la Traslacerca, junto a la verja del parque.
  • Mirábalas Fortunata con indecible terror, y se tapaba la nariz y la boca, temerosa de que, respirando tales ingredientes, pudiera envenenarse.
  • Fortunata volvió a sentir terror, y al ver que Maxi alargaba las manos hacia donde estaba el pequeñuelo, las apartó con las suyas, diciendo.
  • Qué cosas tienes, mujer observó Belén muy apurada, acordándose de cuando fue corista y representándose con terror el escenario de la Zarzuela.
  • Cayó sentada en la madera, abierta la boca, los ojos espantados, las manos extendidas hacia el enemigo, que el terror le decía que iba a asesinarla.
  • Los lazos de afecto que unían a Fortunata con Mauricia eran muy extraños, porque a la primera le inspiraba terror su amiga cuando estaba en el ataque.
  • Y no tuvo escrúpulo en asustarle un poco más de lo que estaba, recordándole las penas del Infierno, aunque estos recursos de terror le repugnaban a ella.
  • De repente determinose una brusca sacudida en su espíritu, y tomándole la mano a su querida amiga y apretándosela mucho, le dijo con expresión de terror.
  • El remordimiento que la infidelidad a Jesús despertaba en ella, era de terror, de tristeza profunda, pero se envolvía en una vaguedad ideal que lo atenuaba.
  • Poco duró la contemplación, y a punto estuvo el clérigo de besar la tierra, merced a la huida que pegó el rocín, con las orejas enhiestas, loco de terror.
  • Pero el terror era más grande que mis facultades de análisis, y me agarraba a las piedras hasta hacerme sangre en las manos, y gritaba frenéticamente como un loco.
  • ¡Jesús nos valga! ¡Ahora sí, ahora sí que no cabía duda! Un chillido sobreagudo de terror había subido por el oscuro caracol y entrado por la puerta entornada.
  • Allí estaba, sola, abandonada, vendida, ultrajada, calumniada, con las muñecas heridas por mano brutal y el rostro marchito por la enfermedad, el terror y el dolor.
  • Para contar cómo me salvé, no puedo fundarme sino en recuerdos muy vagos, semejantes a las imágenes de un sueño, pues sin duda el terror me quitó el conocimiento.
  • Y esto de los hijos de la carne hacía palpitar de sagrado terror el tuétano de los huesos del alma de Gertrudis, que era toda maternidad, pero maternidad de espíritu.
  • Pimentó, cazador de pájaros con liga, enemigo del trabajo y terror de la contornada, no pudo conservar su gravedad impasible de gran señor ante tan inesperada noticia.
  • Otro motivo del terror que el teatro y los sitios públicos le inspiraban era encontrar caras conocidas, y este recelo la tenía como azorada y sobre ascuas durante la función.
  • Y otra vez este terror superior a todo espanto, la hizo procurar el reposo y seguir las prescripciones de aquel médico frío, siempre fiel, siempre atento, siempre inteligente.
  • Comprendió que la guiaban hacia el estrado, y que le ofrecían uno de los sitiales, y apenas se hubo sentado en él, conoció con terror que el asiento se desvencijaba, se hundía.
  • Cegado por el humo y contando los minutos como siglos, abrió Batiste la puerta, y por ella salió enloquecida de terror toda la familia en paños menores, corriendo hasta el camino.
  • La carta de don Juan escondida en el libro devoto, leída con voz temblorosa primero, con terror supersticioso después, por doña Inés, mientras Brígida acercaba su bujía al papel.
  • El entusiasmo de los primeros momentos se había apagado en mí, y mi corazón se llenó de un terror que me paralizaba, ahogando todas las funciones de mi espíritu, excepto la curiosidad.
  • La gente de leva se había educado en el heroísmo, sin más que dos horas de aprendizaje, y nuestro navío, por su defensa gloriosa, no sólo era el terror, sino el asombro de los ingleses.
  • Yo observaba en sus semblantes las mismas señales de terror o de esperanza, y, sobre todo, la expresión propia del santo sentimiento de humanidad y caridad, que era el móvil de unos y otros.
  • Estos pensamientos, que sentía Ana volar por su cerebro como un torbellino, sin poder contenerlos, como si fuesen voces de otro que retumbaban allí, la llenaban de un terror que la encantaba.
  • Contemplaban ellos a las damas, mudos y con grandísima emoción, gozando íntimamente en la sorpresa y terror que sus espantables cataduras producían en aquellas señoriticas tan requetefinas.
  • Pero no sólo del terror nació mi piedad, que ahora creo que va de veras, sino también de amor de Dios, y de un deseo vehemente de seguir a millones de millones de leguas a mi modelo inmortal.
  • En el salón vio a varias personas, Casa Muñoz, Ramón Villuendas, Don Valeriano Ruiz Ochoa y alguien más, hablando de política con tal expresión de terror, que más bien parecían conspiradores.
  • Verás, verás dijo esta subiéndose con gran trabajo a la cama, porque la idea de que el ratón se acercase a uno de sus pies, aunque fuera el de palo, causábale terror, lo que es hoy no te escapas.
  • A la luz del sol, que tamizaban los visillos carmesíes, Julián vio las pupilas dilatadas de la señorita, sus entreabiertos labios, sus enarcadas cejas, la expresión de mortal terror pintada en su rostro.