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Ejemplos de oraciones con la palabra tertulia

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra tertulia en el contexto de una oración.

Término tertulia: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "tertulia" aquí tienes una selección de 96 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra tertulia para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Nos estaremos aquí de tertulia.
  • Estaban de tertulia en casa de Rubín.
  • Que entre Estupiñá y me dé tertulia.
  • Ya sabes, la de la tertulia de la otra.
  • Olmedo y Feliciana entraron de tertulia.
  • Después hubo gran tertulia en el salón.
  • La tertulia tenía ya ultimado sus proyectos.
  • Le daban asco ellas, su tertulia y sus teatros.
  • La ruidosa tertulia de la fuente callóse al verla.
  • Aquélla era la sede de la inmemorial tertulia de la casa.
  • En la primera noche de tertulia se hacían los comentarios.
  • ¿cómo se habla de estas cosas en una tertulia de señoras?
  • De Aparisi, uno de los que solían ir de tertulia a la botica.
  • Una cualquier cosa, que no sé cómo la admiten en la tertulia.
  • Todo esto era muy bonito para dicho en la tertulia de una tienda.
  • A Rubín se le hacía acíbar el café y la tertulia un infierno.
  • Habrá luz en el gabinete de Jacinta, donde estarán de tertulia.
  • Por la noche, comensales otra vez, y luego tertulia y mucha gente.
  • Y nada de balcón, ni de tertulia, ni de amigas, que son peligrosas.
  • Pero la tertulia era siempre la misma en el curso lento de los años.
  • Pero su tertulia fue la más animada y dicharachera de todo el barrio.
  • Era el 19 de Marzo, y los que se llamaban José convidaban a toda la tertulia.
  • Era el único individuo de la tertulia que no tenía trampas ni apuros de dinero.
  • En la tertulia de la Marquesa, con sobrinas o sin ellas, predominaba la juventud.
  • Aquella noche en la tertulia se hablaba en primer término del paseo de Vegallana.
  • La tertulia de la noche en la taberna de Arcale la sostenían Tellagorri y Pichía.
  • Y eso que tenía tertulia, y se presentaban charadas y se corría por los pasillos.
  • No había tienda sin tertulia, como no podía haberla sin mostrador y santo tutelar.
  • Barbarita tiene aún reminiscencias vagas de la tertulia en los tiempos de su niñez.
  • Por las noches, abandonando a su amigo Rafael, asistía a la tertulia de las de Pajares.
  • La tertulia de la Marquesa veía el cielo abierto en cuanto el tiempo se metía en agua.
  • La taberna le daba a Victorio grandes ganancias, porque tenía una tertulia muy productiva.
  • III LA TERTULIA DE LA RELOJERÍA Mi madre quería que, aprovechando mi licencia, me casara.
  • En la tertulia de don Eugenio se hablaba de Martínez de la Rosa y de su malogrado Estatuto.
  • D.) el de la clase, aún no era para todos el entrar en la tertulia de confianza de Vegallana.
  • A la tertulia de la Marquesa cada cinco o seis días, al Espolón todas las tardes que haga bueno.
  • A la hora y media de tertulia, dio en celebrar con extrema hilaridad los donaires que Montes contaba.
  • Uno de los que más partido habían sacado de estas ideas de la Marquesa y de su tertulia era Mesía.
  • En aquel tiempo frío, la cocina se convertía en tertulia, casi exclusivamente compuesta de mujeres.
  • Pero una noche no pudo menos de expresar su opinión al volver sola de la tertulia íntima de Vegallana.
  • Varias noches estuvo en la tertulia de las de la Caña completamente achantada y sin saber por dónde tirar.
  • Su honesta tertulia nocturna de canónigos y personas formales que venían a hacerle la partida de tresillo.
  • Pero como no tenía más público que la tertulia del café, con ese inocente auditorio tuvo que contentarse.
  • Ciertas vecinas querían llevarla a paseo, a una tertulia y a los teatros extraviados que ellas frecuentaban.
  • Anoche se retiraría a las tres de la tertulia del Ministro de la Gobernación, y estará todavía en la cama.
  • Todos aquellos escrúpulos que tenía la tertulia de los Vegallana, habían atormentado también a la Regenta.
  • La tertulia de la noche tenía su personal distinto de la del día, y eran pocos los que asistían a una y otra.
  • Una noche en la tertulia de Visitación Olías de Cuervo, Obdulia le había tocado con una rodilla en una pierna.
  • Apenas se formaba en la cocina una tertulia de criadas, allí estaba él, como arrastrado por irresistible seducción.
  • Aquella noche se acordó en la tertulia acoger a la hija de don Carlos como una Ozores, descendiente de la mejor nobleza.
  • La Marquesa de Vegallana y su tertulia, más la del barón de la Barcaza y Pepe Ronzal cenaron en el gabinete de lectura.
  • Viole Rubín, y se acercó a la tertulia, teniendo el gusto de discutir con los individuos más entusiastas de aquella secta.
  • Espera, te contaré dijo Aurora con cautela, asegurándose de que ningún curioso se destacaba de la tertulia para acecharlas.
  • Mas no era socio de la revoltosa Tertulia, porque las inclinaciones antidinásticas de Olózaga y Prim le hacían muy poca gracia.
  • El Arcediano y don Custodio prosiguió hicieron anoche comidilla de la confesata en la tertulia de doña Visitación, esa tarasca.
  • Había oído muchas veces a los economistas que iban de tertulia a casa de Cantero, la célebre frase laissez aller, laissez passer.
  • Después fue con su tía a casa de Samaniego, y mientras duró la tertulia, permaneció apartado de ella, labrando y puliendo su idea.
  • Pero de esta tertulia de última hora tendremos que hablar más adelante, porque a ella asistían personajes importantes de esta historia.
  • Al principio Ana se había dejado llevar a paseo, a todos los paseos, al teatro, a la tertulia de Vegallana, a las excursiones campestres.
  • Ya, saturado de sabor local, he comenzado a ir a la tertulia de Zapiain, el relojero y corredor de comercio, el antiguo dueño del Cachalote.
  • En la época en que venían las sobrinas, había además de tertulia conciertos, comidas, excursiones al campo, todo como en los mejores tiempos.
  • Glocester, o sea don Restituto Mourelo, canónigo raso a la sazón, decía con voz meliflua y misteriosa en la tertulia del marqués de Vegallana.
  • Lástima grande no volver a la tertulia de Pedernero para ponerle verde, porque ya sabía lo bastante para pasarse a todos los teólogos por la nariz.
  • Como el ama de la casa autorizaba sobradamente la tertulia, las mamás que nada esperaban ya de las vanidades del mundo, dejaban ir a las niñas solas.
  • Él se dejaba querer, y apenas tomaba parte en la tertulia, como no fuera con los silogismos que mentalmente hacía sobre todo lo que allí se charlaba.
  • Se fue a la cocina detrás de Papitos, siguiendo una costumbre antigua de hacer tertulia y de entretenerse en pláticas sabrosas cuando se encontraban solos.
  • Y la verdad fue que con esto se sosegó un tanto, porque le gustaban los mimos, y que se molestaran por él, y que le dieran tertulia cuando estaba desvelado.
  • Llevaba toquilla de color corinto, que se quitaba al sentarse, y al punto se le armaba en la mesa una tertulia de hombres, compuesta de los siguientes personajes.
  • Aquella noche quedó la cosa mal, y el tono de los contendientes, así como la atmósfera caldeada que en la tertulia reinó, hacían temer una escena desagradable.
  • Segunda regresó a las diez, después de la horita de tertulia que solía pasar en el puesto de carne, y viendo a su sobrina muy despabilada, le dio un poco de palique.
  • ¡Qué aburrimiento! Se formaba una tertulia de señoras respetables, entre las que había dos o tres viudas de capitanes y pilotos, y al anochecer se tomaba chocolate.
  • Olmedo con Feliciana, el pianista ciego, que en los descansos solía agregarse a aquella plácida tertulia, y una señora jamona, fiel parroquiana del café de nueve a doce.
  • Exclamó doña Anuncia, invitando a su sobrina con el tono áspero de aquel monosílabo a que no profiriese censura de ningún género contra la tertulia de su predilección.
  • Ya provenía de que el amo del café se portó cochinamente cobrando a la tertulia unas copas, que se habían roto al discutir las verdaderas causas de la muerte de Concha en Montemuru.
  • No gustaba de que le armasen en la mesa disputas violentas, sino que se mantuviera la tertulia en el terreno de las hablillas sabrosas y de las chirigotas picantes, aunque fuesen sucias.
  • De todos los individuos que formaban la tertulia de Las Tres Rosas, don Manuel Fora era el más considerado, a causa de su fortuna sólida y cuantiosa y de respeto que gozaba en el comercio.
  • En la segunda sala, donde se instalaba Refugio, había siempre animación campechana y confianzuda, y como el espacio es allí tan reducido, toda la parroquia venía a formar una sola tertulia.
  • Desapareció de Madrid, y al cabo de meses se susurró en la tertulia del café que estaba en la facción, y que Don Carlos le había nombrado algo como contador o intendente en su Cuartel Real.
  • En la cueva de Caracas solían estar a todas horas, de tertulia, un borracho, que se llamaba Joshepe Tiñacu, y un tipo mediotonto, de blusa azul y de gorro rojo, que vigilaba las lanchas, apodado Shacu.
  • La placera se puso en jarras al ver la escalonada tertulia que allí había, y cuando apreció quién estaba sentada en el lugar más alto, abrió medio palmo de boca, expresando su admiración de esta manera.
  • Sobre estos particulares habló largamente con Casta Moreno, que algunas noches iba de tertulia con sus dos hijas a casa de Rubín, y la viuda de Samaniego se hacía lenguas de Guillermina, conceptuándola sobrenatural.
  • Con gran estupefacción de Don Basilio Andrés de la Caña, que volvió a la tertulia, embistió contra la propiedad individual, haciendo creer al propio sujeto y a otros tales que se había dado un atracón de lecturas prudhonianas.
  • Pero ello es que la lisonja y la envidia, la codicia ambiciosa, la curiosidad y la novelería aumentaban considerablemente el personal de la tertulia en el tiempo que medió entre el nombramiento y la salida de Rubín para su destino.
  • Sin explicarse el porqué, empezó a desagradar a Julián la tertulia y las familiaridades de Sabel, que se le arrimaba continuamente, a pretexto de buscar en el cajón de la mesa un cuchillo, una taza, cualquier objeto indispensable.
  • Poco a poco se iba desprendiendo el buen Ido de la masa de gente que formaba la tertulia, retirándose de silla en silla, hasta que Maxi le vio en la mesa más lejana, ensimismado, los codos sobre el mármol y la cabeza en las palmas de las manos.
  • En su corazón el culto principal era el de la clase, y si hubieran sido incompatibles la Visita a la Corte de María y la tertulia de Vegallana, María Santísima, en su inmensa bondad, hubiera perdonado, pero ellas hubieran asistido a la tertulia.
  • Era forzoso hacer el artículo, y aquella gran mujer, negociante en hijas, no tenía más remedio que vestirse y concurrir con su género a tal o cual tertulia de amigas, porque si no lo hacía, ponían las nenas unos morros que no se las podía aguantar.
  • Y los ruidos de la plaza, el reír de las gentes, los gritos que se cruzaban entre los corrillos y la música popular, entraban con el fresco de la noche en el salón de las de Pajares, sirviendo de sordo acompañamiento a la conversación de la tertulia.
  • Él, por una de esas ironías tan comunes en la vida, era el hombre más grave, seco y desapacible del mundo, comadrón de oficio, y se llamaba Don Francisco de Quevedo (hermano del cura castrense, Quevedo, a quien conocimos en la tertulia del café, junto con el Pater y Pedernero).
  • Decidido a hablar con Juan Pablo, fue a verle una mañana al café de Madrid, donde tenía un rato de tertulia antes de entrar en la oficina, pues al fin ¡miseria humana!, hubo de aceptar la credencialeja de doce mil que le había dado Villalonga, por recomendación del mismo Feijoo.
  • Y no era posible explicarse más, porque la tertulia se enzarzó y vinieron otros amigos que empezaron a reír y a bromear, tomándole el pelo a Federico Ruiz con aquello de los castillos y preguntándole con seriedad si los había estudiado todos sin que se le escapase alguno en la cuenta.
  • En Enero del 76, había conseguido domarle hasta el punto de que le llevaba consigo a la oficina, teníale allí ocupado en ordenar papeles o en tomar algún apunte, y por las noches solía llevarle a la tertulia del café, donde estaba el pobre chico como en misa, oyendo atentamente lo que se decía, y sin desplegar sus labios.
  • Ya se atrevía algunas noches a hacerles tertulia hasta las diez, y como la presencia de Micaela daba a la conversación un tinte de seriedad, Juanito hablaba del comercio, de los triunfos de la Bolsa, de la buena fortuna de su principal, y sobre todo, de don Ramón Morte, su grande hombre, al que cada vez tributaba una adoración más vehemente.
  • Al poco tiempo de fundar su establecimiento, cuando aún la primera guerra carlista tenía en suspenso la suerte de la nación, don Eugenio se formó insensiblemente una tertulia junto a su mostrador, sobre el cual, como una antorcha simbólica de la rutina comercial, lucía un enorme velón de cuatro mecheros, fabricado con más de arroba y media de bronce.
  • Era, en fin, la tertulia una reunión donde se desahogaba el liberalismo inocente de unos revolucionarios que, en costumbres y preocupaciones, imitaban a sus enemigos, y a pesar de haber sufrido de la dinastía reinante toda clase de desdenes y persecuciones, mostrábanla una fidelidad canina, y siempre era para ellos Fernando VII el rey mal aconsejado, Cristina la augusta señora, e Isabel la inocente niña.
  • Pero ¡ay, Dios! estremecíase al pensar lo que aquello le costaba y las terribles intranquilidades del porvenir, ¡Siempre el dinero como eterna pesadilla, amargándole la existencia, a ella que tanto había gastado! Juanito las dejó a la puerta de Las Tres Rosas, para ir en busca de su novia, y ellas, al subir a las habitaciones de los señores de Cuadros, encontráronse con una tertulia formada por todos los amigos de la casa.