Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "testigos" aquí tienes una selección de 25 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra testigos para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Hay testigos aquí de lo que ha pasado.
- Vuestra felicidad necesita de testigos.
- Todos los testigos habían declarado a su favor.
- Si no había testigos ni estorbo, robaba cuando había.
- Al retirase, Moreno pudo hablarle un instante sin testigos.
- Pues esta era la verdad, aunque no podía presentar testigos.
- El Magistral lo presumía y habló como si fuera delante de testigos.
- Era sin duda cosa delicada para dicha delante de testigos, y estos eran.
- En silencio y cara a cara era como él no miraba a las señoras si había testigos.
- Y se separaron testigos y médicos a buena distancia, porque todos temían una bala perdida.
- Quien son les podría costar caro! Manden contentar estos testigos y echen de ver que les sirvo sin interés.
- Los mismos tertulios procuraban cerrar las puertas, porque se daban tono así, y además no les convenían testigos.
- Y en cuanto tal hizo, saltó a los brazos de su mujer, llenándole de besos la frente, sin acordarse de que había testigos.
- ¡Paso, señores! ¡Milagro! Cuando él vido que los rostriquemados bastaban para testigos del milagro, no la quiso dar más a besar.
- Su abuelo acostumbraba echarle para que no sorprendiese ciertas operaciones financieras que el mayordomo gustaba de realizar sin testigos.
- Después pensó en aquella hermosura exterior incólume, en la esperanza de saciar su amor sin miedo de testigos, solo, solo él con un cuerpo adorado.
- Los jueces guardaban las declaraciones de los testigos en su memoria y sentenciaban inmediatamente, con la tranquilidad del que sabe que sus decisiones han de ser cumplidas.
- Era el uno don José Ido del Sagrario, a quien no conocerían los testigos de sus románticas hazañas al principio de esta historia, según estaba ya de bien trajeado y limpio.
- Y helos do vuelven luego con ellos, y toman la llave, y llámanme, y llaman testigos, y abren la puerta, y entran a embargar la hacienda de mi amo hasta ser pagados de su deuda.
- Y si algún tiempo éste fuere castigado por la falsedad, que vosotros me seáis testigos como yo no soy con él ni le doy a ello ayuda, antes os desengaño y declaro su maldad.
- II En época pasada, aunque no remota, el Mercado de Valencia tenía una leyenda, que corría como válida en todos sus establecimientos, donde jamás faltaban testigos dispuestos a dar fe de ella.
- ¿Por qué en día semejante, cuando su espíritu acababa de entrar en vida nueva, vida de víctima, pero no de sacrificio estéril, sin testigos, si no acompañado por la voz animadora de un alma hermana.
- Pero cuando no quedaron allí más testigos que la santa y Segunda, el buen farmacéutico creyó que no tenía para qué sujetar la onda impetuosa que del corazón le salía, y llegándose al cuerpo todavía caliente de su infeliz amiga, la abrazó, y estampó multitud de besos en su frente y mejillas.
- Concluida aquélla, se verificó la despedida, que fue tiernísima, y por un favor especial, propio de aquella ocasión solemne, los bondadosos padres dejaron solos a los novios, permitiéndoles despedirse a sus anchas y sin testigos para que el disimulo no les obligara a omitir algún accidente que fuera desahogo a su profunda pena.
- Más de una vez, sin embargo, al resolver una injusticia, un despojo, una crueldad útil, vaciló su ánimo (estaba nervioso, no sabía qué hierba había pisado), pero el recuerdo de su madre por un lado, la presencia de aquellos testigos ordinarios de su frescura, de su habilidad y firmeza, por otro, y en gran parte la fuerza de la inercia, la costumbre, le mantenían en su puesto.