Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "tierras" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra tierras para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¿Y las tierras?
- Aquello eran tierras.
- Las tierras de Barret.
- Tienen sus tierras lejos.
- Las tierras son muy pocas.
- Vas á seguir en las tierras.
- ¡Qué tierras las de la vega!
- No podía quejarse de sus tierras.
- Las tierras que posee son inmensas.
- Las tierras estaban ahora cultivadas.
- Las tierras de la huerta no engañaban.
- Sus tierras ya las cultivaba su abuelo.
- ¡Siempre por esas tierras de extranjis!
- Resaltan hoscas las tierras de barbechos.
- Quiso él solo cultivar todas las tierras.
- La mitad de las tierras estaban removidas.
- El agua me dicen se come mucho las tierras.
- ¿No quería abandonar las tierras malditas?
- Tomó entonces unas tierras cerca de Sagunto.
- ¿No tiene usted agua para regar sus tierras?
- Pero muchas de las tierras que posee están yermas.
- Pero ¿cómo hacerlo, si nunca salía de sus tierras?
- Todo lo despreciaba y olvidaba contemplando sus tierras.
- La señora se olvidaría de la existencia de sus tierras.
- Aumentó, por fin, el precio del arrendamiento de las tierras.
- Tan turbado y confuso le dejó la orden de abandonar sus tierras.
- Otras hipotecas y las tierras serían para Nicolás y Maximiliano.
- X Batiste perdió toda esperanza de vivir tranquilo en sus tierras.
- Se paraliza el comercio de las tierras fragmentadas que no existen.
- Aquellas tierras, después de lo del pobre Barret, estaban malditas.
- El aparcero que lleva las tierras de la vieja ha venido y se lo ha dicho.
- Las escasas tierras de huerta son regadas con aguas sacadas de los pozos.
- Bautista, con las ganancias del contrabando, había extendido sus tierras.
- El arrendatario de las tierras posee dos caballerías para mover la noria.
- Sus tierras se extendían cada vez más, y él se colocaba entre los ricos.
- Los dueños de las tierras pidieron protección hasta en los papeles públicos.
- Una vez limpias las tierras, Batiste, sin perder tiempo, procedió á su cultivo.
- Las tierras labradas encantan la vista con la corrección atildada de sus líneas.
- Ya te he dicho, no quiero que las emplees en tierras, sino en géneros de comercio.
- Todos sabrían en adelante que el cultivo de aquellas tierras se pagaba con la piel.
- ¿cómo saber lo que ha pasado en tiempos remotos y lo que ocurre en luengas tierras?
- Y han venido, en efecto, muchos, porque como son tierras nuevas, rinden copia de frutos.
- Vivir juntos y unidos en su barraca, no separarse nunca de unas tierras que eran su vida.
- Voy a comprar unas tierras en Filipinas, y me gustaría usar tu nombre mejor que el mío.
- La sangre daría él antes que abandonar estas tierras que poco á poco absorbían su vida.
- El campo de los alrededores, no era de huerta, sino de tierras de secano medio montañosas.
- Tan preocupado estaba con sus tierras, que apenas si se fijó en la curiosidad de los vecinos.
- Y soltó el par de razones, aconsejándole que dejase cuanto antes las tierras del tío Barret.
- Su mujer vió cómo corría á campo traviesa hasta un cañar inmediato á las tierras malditas.
- Diez semanas después de su llegada, aún no había salido de sus tierras media docena de veces.
- En mis establos hay un rebaño de bueyes y terneros que jamás se uncen para labrar mis tierras.
- Era el único que en las dos semanas que allí estaban se atrevía á aproximarse á las tierras.
- Ninguna innovación útil o bella se nota en su mueblaje, en su huerto, en sus tierras de cultivo.
- Le ordenaban con amenaza de muerte que abandonase sus tierras, que eran como la carne de su cuerpo.
- Veía sangre, y maldecía la hora en que se les ocurrió establecerse sobre estas tierras malditas.
- Si no fuese por ellos, por los Barret, estarían las tierras tan despobladas como la orilla del mar.
- Ayer hablaba de un labrador que descuida sus tierras por alquilar sus mulas por tres reales diarios.
- Jovellanos ya notó esta opinión de los labradores meseteños de que el riego esteriliza las tierras.
- Aquellas tierras habían sido maldecidas por los pobres, y no podían dar mas que frutos de maldición.
- Gozaba en toda la huerta una fama detestable, pues rara era la partida de ella donde no tuviese tierras.
- Ya al amanecer, a la pálida claridad de la mañana, se iban viendo tierras de viña y olivos en hilera.
- Veíanse en esta muchedumbre muchos de los que vivían en las inmediaciones de las antiguas tierras de Barret.
- Habían estado bajo su techo, borrando con sus pasos la maldición que pesaba sobre las tierras del tío Barret.
- El tío Tomba ya no podía meter sus ovejas en aquellas tierras, después de diez años de pacífico disfrute de sus pastos.
- El río, como dice el farmacéutico, fué, sin duda, el que abrió las tierras blandas hasta llegar al mar y hacer un boquete.
- ¡como si aquello fuese suyo! III Batiste, al inspeccionar las incultas tierras, se dijo que había allí trabajo para largo rato.
- De 1860 a 1870 me dediqué en Petrel al ejercicio de la abogacía y a mejorar las pocas tierras que había heredado de mis padres.
- Ahora ya no era tan rico como en los años anteriores, cuando la dueña de sus tierras se conformaba con no cobrarle el arrendamiento.
- Todos los años, por Navidad y por San Juan, emprendía el camino de Valencia, tòle, tòle, para ver á la propietaria de sus tierras.
- Y el resultado era que los dóciles churros, al día siguiente, en vez de ir al campo, presentábanse en masa á los dueños de las tierras.
- Como las tierras del tío Barret no serían nunca para los hombres, debían anidar en ellas los bicharracos asquerosos, y cuantos más, mejor.
- Todo lo que ocurría ahora lo esperaba él ¡hijo mío! Ya se lo había dicho el primer día que le encontró instalado en las tierras malditas.
- Algo oyó él de lo que había sucedido en la barraca, de las causas que obligaban á los dueños á conservar improductivas tan hermosas tierras.
- Entre los viñedos destacan las manchas amarillentas de las tierras paniegas y las manchas rojizas de las tierras protoxidadas con la labranza nueva.
- Cuando Batiste y su familia vieron henchidas de fecunda simiente las entrañas de sus tierras, pensaron en la vivienda, á falta de trabajo más urgente.
- El milagro de la solidaridad de la miseria contra las leyes y la riqueza de los que son señores de las tierras sin trabajarlas ni sudar sobre sus terrones.
- Pero alguna vez trabajaba, de tarde en tarde, y esto era bastante para que las tierras fuesen con más justicia de él que de aquella señorona gorda de Valencia.
- Cuando toda la huerta dormía aún, ya estaba él, á la indecisa claridad del amanecer, arañando sus tierras, cada vez más convencido de que no podría con ellas.
- Pero la pasión suprema del tío Barret, el amor de sus amores, eran aquellas tierras, sobre las cuales había pasado monótona y silenciosa la historia de su familia.
- Las tierras, descansadas, vírgenes de cultivo en mucho tiempo, parecían haber soltado de una vez toda la vida acumulada en sus entrañas durante diez años de reposo.
- ¡Cristo! Porque ya no estaban abandonadas é incultas las tierras de Barret, aquel espantajo de desolación, que aterraba á los amos y les hacía ser dulces y transigentes.
- Claro, porque aunque se lo regaló su esposo, según dicen, él fue quien se lo compró a las tías de Ana, y no con bienes gananciales, sino vendiendo tierras en la Almunia.
- Murió el ganadero, Pepe Ronzal dejó de ser el Estudiante, vendió tierras, se trasladó a la capital y empezó a ser hombre político, no se sabe a punto fijo cómo ni por qué.
- Pero ahora, en la época de la molienda de la aceituna, este labriego, a tener sus tierras limpias y sazonadas, prefiere alquilar sus bestias por tres reales diarios a las almazaras.
- Como él era bueno (por más que la gente no lo creyese), no podía consentir que el labrador siguiese matándose en este empeño de cultivar unas tierras más grandes que sus fuerzas.
- Un día le avisaron que por la tarde iría el Juzgado á proceder contra él, á expulsarlo de las tierras, embargando además para pago de sus deudas todo cuanto tenía en la barraca.
- Y por primera vez desde su llegada á la huerta, salió Batiste de las tierras para ir á Valencia á cargar en su carro todos los desperdicios de la ciudad que pudieran serle útiles.
- Aquí había perdido aquella entereza que le animaba cuando sentía bajo sus plantas las tierras cultivadas á costa de tantos sacrificios y en cuya defensa estaba pronto á perder su vida.
- A pesar de tanta modestia y parsimonia en los gastos, los maliciosos atribuían su exaltado liberalismo y su descreimiento y desprecio del culto y del clero a la procedencia de sus tierras.
- ¡A ver quién era el guapo que se atrevía á meterse en aquellas tierras! Y toda la gente de la huerta, hasta las mujeres y los niños, parecían contestar con sus miradas de mutua inteligencia.
- Las amenazas de desahucio, la negativa á aceptar la paga incompleta, la expresión irónica con que les habían hablado de las tierras del tío Barret, otra vez cultivadas á pesar del odio de toda la huerta.
- Entre las manchas de las tierras desnudas aparecían el monte bajo, de trecho en trecho, las pomaradas ahora tristes con sus manzanos sin hojas, con sus ramos afilados, que parecían manos y dedos de esqueleto.
- Y su tétrica miseria aún resaltaba más al contrastar con las tierras próximas, rojas, bien cuidadas, llenas de correctas filas de hortalizas y de arbolillos, á cuyas hojas daba el otoño una transparencia acaramelada.
- Toda aquella tarde dominaron en el espíritu de la joven las ideas optimistas, porque él se dejó decir algo de su herencia, de tierras e hipotecas en Molina de Aragón, asegurando que sus viñas podían darle tanto más cuanto.
- ¿Cómo era posible que teniendo los señores lejos sus tierras las cultivasen con el amor y la atención con que, en el caso de verse libre de sus prejuicios antieconómicos, las hubiesen cultivado bajo su inmediata dependencia?
- De aquí las exclamaciones de asombro y el gesto de rabia de toda la huerta cuando Pimentó, de campo en campo y barraca en barraca, fué haciendo saber que las tierras de Barret tenían ya arrendatario, un desconocido, y que él.
- ¡Virgen Santísima! El carro se salía del camino, atravesaba el ruinoso puente de troncos y tierra que daba acceso á las tierras malditas, y se metía por los campos del tío Barret, aplastando con sus ruedas la maleza respetada.
- ¡Si había hecho un sinfín de mapas y había descubierto no sé qué tierras que están allá por el mismo infierno! ¡Y hombres así los mandan a una batalla para que perezcan como un grumete! Le contaré a usted lo que pasó en el Bahama.
- En una me decía que la Shele se había casado, o, mejor dicho, la había casado mi madre con el hijo de Machín, un mozo estúpido y borracho, a cuyo padre habían tenido que dar dinero y tierras para permitir que su hijo se casara con la Shele, que estaba embarazada.
- Todo esto sin contar que Teresa, más de una vez, se encerraba en su estudi, y abriendo un cajón de la cómoda, desliaba pañuelos sobre pañuelos para extasiarse ante un montoncillo de monedas de plata, el primer dinero que su marido había hecho sudar á las tierras.