Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "timidez" aquí tienes una selección de 50 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra timidez para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Indicó Ramsés II con timidez.
- Idea dictada por su nativa timidez.
- Su timidez no decía bien con su corpulencia.
- Pero su timidez le impedía mandar callar a Olmedo.
- Mi timidez me hacía pasar unos momentos horribles.
- ¡Me he portado como un cadete! Me ha perdido la timidez.
- Sin duda, el amor era más fuerte que su característica timidez.
- Hízolo como lo pensó, y aquel día pudo vencer un poco su timidez.
- Su timidez, lejos de disminuir con los años, parecía que aumentaba.
- El maldito hábito de la timidez era la causa de aquel silencio estúpido.
- Hasta la maldita timidez quedaba reducida a un fenómeno puramente externo.
- Pero la maldita timidez retardaba con ridículos pretextos su declaración.
- Nunca he estado mejor dijo Rubín, sintiendo que la timidez le ganaba otra vez.
- Exclamó la otra que en su timidez no se atrevía a contradecir a la Superiora.
- En sus miradas se expresaba alternativamente la timidez, la audacia y el enfado.
- Y comenzó a andar con timidez al lado del joven, que no se sentía menos conmovido.
- Carcajadas y el run, run de una guitarra tañida con timidez y cierto respeto a los amos.
- Una de las cosas que más gracia le hicieron en Fortunata, fue su timidez para expresarse.
- Este lenguaje tan confianzudo, era lo más contrario al temperamento y a la timidez de Maxi.
- Manifesté con timidez, arguyéndole más bien por cortesía que porque el asunto me interesase.
- Le habló, preguntándole de dónde venía, y el joven sólo supo contestar vagamente con su habitual timidez.
- Ya se sabía que Antonio Cuadros se había lanzado en plena Bolsa, y aunque con timidez, hacía sus operaciones.
- Y así pasaba la pareja por todas las etapas que la maldita timidez de Juanito iba marcando, sin llegar a decidirse.
- Jamás hubiera supuesto que aquella muchacha, tan atrevida al parecer, fuera íntimamente de una timidez tan completa.
- La presentía desde mucho tiempo antes, pero habla llegado a dudar de ella en vista de la timidez de aquel niño grande.
- En Febrero ya le permitieron salir solo, pues no se metía con nadie y se le habían acentuado considerablemente la timidez y la docilidad.
- El insigne Santa Cruz, que se había enriquecido honradamente en el comercio de paños, figuraba con timidez en el antiguo partido progresista.
- Pero Juanito tembló, pensando que podía quedarse solo y desesperado dentro de pocos minutos por culpa de su timidez, y al fin se sintió hombre.
- Dicha timidez era un fenómeno puramente nervioso, y en ella tenían no poca parte también sus rutinarios hábitos de subordinación y apocamiento.
- Con cierta timidez, se aventuró Fortunata a decir que su marido debía dejarse de píldoras, y decidirse a ir a San Sebastián a tomar baños de mar.
- No hay peor situación para un hombre que pasarse la mitad de la vida rabiando por probarlo y no pudiendo conseguirlo, ya por timidez, ya por esclavitud.
- La única nota tierna de aquella ceremonia fría y rutinaria fue el llanto de dos mujeres enlutadas que entraron con timidez, apoyadas la una en la otra.
- Porque él iba sacando un carácter de que aún no se había enterado la gente, un carácter de acero, y todo lo que se decía de su timidez era conversación.
- Su timidez era tan ceremoniosa como su levita de paño negro, de lo mejor de Sedán, y que parecía, usada por él, como un reclamo del buen género de la casa.
- ¡No se pueden presenciar ciertas cosas! Al protestar, Julián se había incorporado, encendido de indignación, echando a un lado su mansedumbre y timidez congénita.
- ¡échale un galgo! ¡Dios sabe dónde estará ahora! Juanito fue a preguntar algo, con la timidez del que espera una terrible noticia, pero su principal siguió hablando.
- La salita en que estaba tenía ese lujo allegadizo que sustituye al verdadero allí donde el concubinato elegante vive aún en condiciones de timidez y más bien como ensayo.
- Era Fortunata que, cuando iba tarde, llamaba con timidez y cautela, como si quisiera que hasta la campanilla comentase lo menos posible su tardío regreso al hogar doméstico.
- Sentíase impregnado del indefinible perfume de la joven, y andaba con timidez, como si se hubiese adherido a su exterior algo precioso y frágil que podía desprenderse al acelerar su marcha.
- Esto solía decir ella en brazos de su amante, gozando sin hipocresía, sin la timidez, que fue al principio real, grande, molesta para Mesía, pero que al desaparecer no dejó en su lugar fingimiento.
- Como ciertos cobardes se vuelven valientes desde que disparan el primer tiro, Maximiliano, una vez que rompió el fuego con la hombrada de aquella mañana, sentía su voluntad libre del freno que le pusiera la timidez.
- Tal es su timidez, y el miedo que tiene a los ingleses, que al entrar aquí la escuadra combinada en Agosto último no se atrevió a apresar el crucero inglés mandado por Collingwood, y que sólo constaba de tres navíos.
- Pero a pesar de esto, el joven, con instintiva confianza, creía en su felicidad, y aquella noche fue la primera de satisfacción y calma, después de las rabietas e inquietudes que le había producido la timidez de su carácter apocado.
- Se veía con la imaginación vistiendo el trajecito escocés de su niñez, cuando su madre, con tocas de viuda, le llevaba a la Glorieta a que jugase con las niñas, pues su timidez y debilidad no le permitían alternar con los revoltosos muchachos.
- ¡Pobrecilla! Lo elegante no le quitaba lo ordinario, aquel no sé qué de pueblo, cierta timidez que se combina no sé cómo con el descaro, la conciencia de valer muy poco, pero muy poco, moral e intelectualmente, unida a la seguridad de esclavizar.
- Juan Pablo estaba entonces en el Cuartel Real, y doña Lupe dejaba a Maximiliano en libertad, porque le creía inaccesible a los vicios por razón de su pobreza física, de su natural apático y de la timidez que era el resultado de aquellas desventajas.
- La timidez o falsa humildad endurecía esta, y como la energía interior no encontraba un auxilio en la palabra, porque la sumisión consuetudinaria y la cortedad no le habían permitido educarla para discutir, pasaba tiempo sin que la costra se rompiera.
- El pobre muchacho, roto el freno de su timidez, hablaba con vehemencia, meneaba los brazos para afirmar sus palabras, sin ver que hacía danzar locamente el paraguas, que conservaba abierto, y que varias veces estuvo próximo a meter una varilla por los ojos de la joven.
- No olvidará aquellas inesperadas tribulaciones, el valor repentino y ni aun de él mismo sospechado que desplegó en momentos tan críticos para arrojar a la faz del marido cuanto le hervía en el alma, la reprobación, la indignación contenida por su habitual timidez.
- Si en la conversación, o en aquellas polémicas que con su familia tenía a las horas de comer, se le escapaba una palabra más alta que otra, luego sentía remordimientos de haberla pronunciado, y si no la recogía, pidiendo perdón de ella, era porque la timidez le ponía un freno.