Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "timón" aquí tienes una selección de 19 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra timón para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Yo, de pie, en el timón.
- La lancha no tenía timón.
- Marcial empuñaba la caña del timón.
- La rueda del timón giraba todavía, chirriando.
- A pesar de esto, Nissen no había abandonado el timón.
- Franz Nissen, el timonel, era el que no abandonaba nunca la rueda del timón.
- Iríamos dos remando y uno en el timón, y nos reemplazaríamos para descansar.
- La arboladura, excepto el palo de trinquete, había caído, y el timón no funcionaba.
- El patrón se colocó en la caña del timón y los marineros se sentaron en las bordas.
- Y si bien estaba desarbolado de todos sus palos y sin timón, el casco no se conservaba mal.
- Frans Nissen, indiferente a todo, con una brújula pequeña de mano, seguía en la rueda del timón.
- Izamos los foques y la cangreja, atamos la caña del timón y empujamos el barco metiéndonos en el agua.
- El señor se puso al timón, el hombre izó la vela, y la lancha comenzó a marchar rápidamente hacia Frayburu.
- Conque, ¡ojo a la brújula, pilotín, y cuidado con la rueda del timón! La ataremos, si le parece a usted, don Ciriaco.
- De todos modos, ¿no era lógico suponer que mayor peligro corría el Santa Ana, desarbolado, sin timón, y obligado a marchar a remolque de una fragata?
- Zurbelcha, envuelto en el sudeste, encorvado hacia adelante, llevaba el remo que hacía de timón, era el práctico que conocía mejor la costa y los arrecifes.
- Por lo demás, no quiero referir incidentes de la navegación de aquella noche, si puede llamarse navegación el vagar a la ventura, a merced de las olas, sin velamen ni timón.
- A veces, un golpe de mar violento hacía estremecerse a todo el barco, y, entonces, los hierros y argollas, la rueda del timón y la obra muerta, rechinaban como con una protesta de malhumor.
- Este singular atrevimiento, uno de los episodios más honrosos de la jornada de Trafalgar, se llevó a cabo en un buque desarbolado, sin timón, con la mitad de su gente muerta o herida, y el resto en una situación moral y física enteramente lamentable.