Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra tirano

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra tirano en el contexto de una oración.

Término tirano: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "tirano" aquí tienes una selección de 17 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra tirano para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Aquel era su tirano.
  • Mandaba allí como un tirano.
  • Y acabará por tragarse al tirano!
  • Era el suyo un cariño opresor, un tirano.
  • Un tirano consentido, amado, muy amado, pero formidable a veces.
  • Me lo contó mi tía, y Don Plácido es tan tirano, que no da una paletada de yeso aunque le fusilen.
  • ¡Chito, Nay, que es el amo! Paula fue el tirano del cura desde aquella noche, sin mengua de su honor.
  • Pero este carcunda, este comehostias, este rapa velas, este maldito tirano de la Iglesia, este Provisor.
  • No podía luchar, se rendía a discreción y se reservaba el derecho a despreciar a su tirano, viviendo de sueños.
  • Yo le digo que es el buen tirano, la dictadora inteligente, la representación del gobierno ideal para los perezosos.
  • No había más que acabar con él ayudando a Foja, ayudando a Glocester, a todos los enemigos del tirano eclesiástico.
  • Antes, el capitán era un personaje sabio, un tirano de un poder inaudito, un hombre que tenía que bastarse a sí mismo.
  • Un entierro les había hecho despreciar a su tirano, otro entierro les haría arrodillarse a sus pies, fanatizados unos, asustados por lo menos los demás.
  • Para el pescador, para el hombre ignorante y sencillo que no puede apoyar sus ideas en las bases de la ciencia, el mar es un tirano, le engaña, le adula, le seduce, le ahoga.
  • ¡Oh, como es error vano fatigarse por ver los resplandores de un ardiente tirano, que impío roba a las flores el lustre, el aliento y los colores! Todas las plantas tienen, en suma, sus veleidades, sus odios, sus amores.
  • Si todos los elementos liberales, sin exageraciones, de nuestra culta capital no aúnan sus esfuerzos para combatir al poderoso tirano hierocrático que nos oprime, pronto seremos todos víctimas del fanatismo más torpe y descarado.
  • Caballos de labor, fuertes pero tristes, cual siervos condenados á eterna fatiga, mirando con sus ojos vidriosos á todos los que pasaban, como si adivinasen al nuevo tirano, y pequeñas y vivarachas jacas, hiriendo el polvo con sus cascos, tirando del ronzal que las mantenía atadas al muro.