Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra toca

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra toca en el contexto de una oración.

Término toca: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "toca" aquí tienes una selección de 58 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra toca para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y esto me toca a mí.
  • De seguro que le toca.
  • ¡Y ponerse ahora la toca!
  • Ríos toca el violoncello.
  • ¿Cuándo toca la catedral?
  • No las toca nadie, he dicho.
  • A las abejas no las toca nadie.
  • Pero ahora le toca a Guillermina.
  • Si él toca el capón no comemos.
  • ¡Y las campanas toca que tocarás!
  • Representa una mujer que toca un arpa.
  • Y ahora me toca a mí pedirle un favor.
  • Si ahora me toca a mí sacar todo el pescuezo.
  • Cada uno se muere cuando le toca, y nada más.
  • ¡El Laudes ! gritó Celedonio, toca, que avisan.
  • ¿Oyen ustedes ese trombón que toca la marcha real?
  • Como ella esperaba y deseaba, pusiéronle una toca blanca.
  • Y la otra, con todo su ángel, no toca pito, no toca pito.
  • El que toca la gaita en las fiestas de Naya y en todas partes.
  • Pero esto no nos toca a nosotros, sino al que vendrá después.
  • ¡Ah!, es que Dios toca en el corazón cuando menos lo piensa una.
  • En lo que a mí toca, yo lo perdono porque tú, Señor, me perdones.
  • Son para un hombre que toca la corneta, el trombón o qué sé yo qué.
  • Tenemos de memoria, para lo que toca a vestirnos, toda la ropería vieja.
  • En lo que toca de medio abajo tratáronle aquellos señores regaladamente.
  • Pues en lo que toca a mujeres, tenía seis hijos y preñadas dos santeras.
  • Pues si soy una columna, ¿por qué no me echan encima el peso que me toca?
  • A las diez, Pepita toca el piano, cuyas notas resuenan sonoras en la plaza.
  • Por tanto, no mires a lo que pueden decir, sino a lo que te toca, digo a tu provecho.
  • A la rubia, un bamboleo de cabellos y un asomo de vedijas por el manto y la toca extremado.
  • Hay en el corazón misterios muy grandes, y en lo que toca a la simpatía, misterios de misterios.
  • Ahora, por lo que a mí toca, señores, debo declarar que no puedo romper un voto solemne, un juramento.
  • El creer que todo esto es una comedia y que sólo se trata de saber a quién le toca mamar y a quién no.
  • Por lo que a mí toca, en toda la vida ha experimentado mi alma sensaciones iguales a las de aquel momento.
  • En el jardín del convento próximo, dos monjas de toca blanca han estado mirándome y hablando entre ellas.
  • Se viste como las aldeanas del país, canta con ellas en la quintana, se mete en la danza y toca la trompa con maestría.
  • Yo quiero saber cómo te las vas tú a gobernar con tanto olivo, tanto parral y ese pedazo de monte bajo que dicen que te toca.
  • Tanto valía entonces esto como dedicarse a bandolero sin protección, por lo que toca a la necesidad de vivir a salto de mata.
  • Yo les puedo asegurar a ustedes que en lo que toca a lo que yo he conocido algo, que es el teatro, no hay ahora actores como aquéllos.
  • Quitose la fiera con rápido movimiento su toca, sacudió las melenas y salió al corredor, echando por aquella boca insolencias terribles.
  • Una vieja medio loca, la Curriqui, vestida con una falda de flores y una toca blanca, era la encargada de explicar lo que pasaba en Belén.
  • Y algunas veces, cuando usted tenga muchas cosas que decir, me avisa con tiempo y le señalo hora en un día de los que no me toca confesar.
  • Si algo faltaba antes para la completa armonía de aquella pareja, ya estaba colmada su felicidad doméstica, por lo que toca a la concordia.
  • Le damos bromas con Olimpia y la pieza que toca, diciéndole que su adorada es muy romántica y que no tenga miedo de casarse, porque no come.
  • Y solamente te encomiendo no sepan que vives comigo, por lo que toca a mi honra, aunque bien creo que será secreto, según lo poco que en este pueblo soy conocido.
  • Por entonces no daba al rostro este defecto apariencias de vejez, sino expresión de prudencia de la que toca en cobarde hipocresía y anuncia frío y calculador egoísmo.
  • Yo debo de ser muy bruta pensó, alejándose, porque me gusta más esta música de los pianitos de la calle que la pieza que toca Olimpia, y que dicen que es cosa tan buena.
  • Creo que Dios te toca en el corazón dijo la dama guiñando los ojos, y poniendo sobre la cabeza del triste caballero su mano derecha, en la cual tenía el libro de misa y el rosario.
  • Y nunca, cuando entro en ella, me faltan cien reales en la bolsa, cama, de comer y refocilo de lo vedado, porque la industria en la Corte es piedra filosofal, que vuelve en oro cuanto toca.
  • ¡anda! Por un rey mago, negro por más señas, hubo unos dramas que acabaron en leña por partida doble, es decir, que Barbarita azotaba alternadamente uno y otro par de nalgas como el que toca los timbales.
  • ¡Con cuánto amor pasó la mano por aquellas finísimas carnes, de las cuales pensó que nunca habían conocido el calor de una mano materna, y que estaban tan heladas de noche como de día! Toca, toca dijo a la criada.
  • Por su talle delicado y su figura y cara porcelanescas, revelaba ser una de esas hermosuras a quienes la Naturaleza concede poco tiempo de esplendor, y que se ajan pronto, en cuanto les toca la primera pena de la vida o la maternidad.
  • Era muy guapa, y con el hábito blanco de novicia, la cabeza prisionera de la rígida toca, muy coloradas las mejillas, lucientes los ojos, los labios hechos fuego, las manos en postura hierática y la modestia y castidad más límpida en toda la figura, interesaba profundamente.
  • El camino desciende en empinados recuestos, culebrea entre rapadas lomas, toca en un huertecillo de granados, se acosta a un plantel de oliveras, empareja con un azarbe de aguas tranquilas, pasa rozando el cubo de un molino, entra, por fin, en las huertas frescas y amenas de Elda.
  • Buscó subterfugios para no confesar aquello, se engañó a sí misma, y el Magistral sólo supo que Ana vivía de hecho separada de su marido, quo ad thorum, por lo que toca al tálamo, no por reyerta, ni causa alguna vergonzosa, sino por falta de iniciativa en el esposo y de amor en ella.
  • ¡Y velle venir a mediodía la calle abajo con estirado cuerpo, más largo que galgo de buena casta! Y por lo que toca a su negra que dicen honra, tomaba una paja de las que aun asaz no había en casa, y salía a la puerta escarbando los dientes que nada entre sí tenían, quejándose todavía de aquel mal solar diciendo.
  • El día señalado estaba ya muy próximo, y si el pensamiento de la reclusa no se había familiarizado aún de una manera terminante con la nueva vida que la esperaba, no tenía duda de que le convenía casarse, comprendiendo que no debemos aspirar a lo mejor, sino aceptar el bien posible que en los sabios lotes de la Providencia nos toca.
  • Aquí de tus promesas, mata, quema, vocifera, anuncia al mundo tu venganza, despídete de la tranquilidad para siempre, busca energía en el fondo del sueño, de los bostezos arranca los apóstrofes del honor ultrajado, representa tu papel, ahora te toca a ti, ahora no es Perales quien trabaja, eres tú, no es Calderón quien inventa casos de honor, es la vida, es tu pícara suerte, es el mundo miserable que te parecía tan alegre, hecho para divertirse y recitar versos.