Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra tomado

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra tomado en el contexto de una oración.

Término tomado: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "tomado" aquí tienes una selección de 72 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra tomado para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Lo ha tomado por oficio.
  • ¿Por quién me has tomado?
  • Le había tomado cierto miedo.
  • He tomado el billete, y paso al andén.
  • ¡Claro! le había tomado ley al camino.
  • Ya sabrás que le ha tomado de confesor.
  • He tomado la carretera y he ido a la finca.
  • Debí haber tomado un caldito antes de salir.
  • ¿Qué hace, qué dice, cómo ha tomado esto?
  • ¿Sabes que tu hermano lo ha tomado con calma?
  • Si he de decirte la verdad, le he tomado cariño.
  • Habiendo tomado aliento, habló con cierto reposo.
  • Lo ha tomado por cuenta de él una que llaman Cirila.
  • Qué antipatía le has tomado a esta casa y al pueblo.
  • Yo le he tomado bajo mi protección, y le he de salvar.
  • Había tomado acuerdos en consejo de familia, luego era hombre.
  • Que está arrepentida, que él la ha tomado bajo su protección.
  • Pero le había tomado un cierto cariño como de hermana o hermano.
  • Un dato tomado de la existencia positiva me ha quitado todas las dudas.
  • La verdad es que en el rescate del Santa Ana he tomado parte muy principal.
  • Ahora le parecía absurdo haber tomado la poca luz del alba por día nublado.
  • Algo le decía en la conciencia que el oficio que había tomado era miserable.
  • La había tomado yo tanto cariño, que a todas horas la tenía en el pensamiento.
  • Y mi Juan Antonio le ha tomado tal ley a la chica, que no se puede pasar sin ella.
  • Yo había tomado el camino derecho, y desde entonces me empezó a salir todo bien.
  • Deja correr y haz caso de mí, que te he tomado cariño y soy mismamente como tu madre.
  • Si no tuviera a tan buen recaudo esta arca, yo dijera que me habían tomado della panes.
  • Pocas veces las mujeres con quien me he atrevido a ser audaz, han tomado a mal mis demasías.
  • ¡Infeliz chico! decía Fortunata, el odio que le he tomado, no es odio verdadero sino lástima.
  • Había tomado el gusto a la carne de nómina, y ya no podía ser más que empleado o pretendiente.
  • Marcial hubiera tomado por su cuenta de buena gana la empresa de servir una de las piezas de cubierta.
  • Lo que dice Cincunegui en sus Recuerdos de Lúzaro está tomado de la historia del Perú y de Venezuela.
  • Dos monaguillos vestidos con sus cotas rojas han tomado sendos faroles opacos, sucios, goteados de cera.
  • Y sobre si le viene muy ancho o no (como si me hubieran tomado la medida con el bacín), tuvimos palabras.
  • El capitán no debía de tener mucha confianza en aquella gente, porque había tomado grandes precauciones.
  • El cual lo ha tomado como quien toma algo importantísimo, y se ha quedado examinándolo por fuera gravemente.
  • Al salir hoy de casa les he tomado el peso uno por uno, y francamente, mi parecer es que se los compremos a González.
  • Jacinta lo ha tomado con tanto calor, que hoy trabaja más que yo, y maneja el sable con un garbo que me deja tamañita.
  • Y así luego todos de muy buena voluntad decían las que habían tomado, contando por orden los hijos y criados y defuntos.
  • Comenzó a sacar cañones de hoja de lata y a enseñarme papeles, que debían de ser de otro a quien había tomado el nombre.
  • ¡Qué extraordinaria mujer aquella! Sentíala dentro de sí, como si se la hubiera tragado, cual si la hubiera tomado en comunión.
  • Lo que menos pensarás tú, tontín, es que la rata eclesiástica te ha tomado por su cuenta y te está salvando sin que lo adviertas.
  • ¡Señor! ¡si había llegado a darle cita en una carbonera! Verdad era que él no podía vanagloriarse de haber tomado aquella plaza.
  • Iv Rubín, después de su fracaso en el campo y corte de Don Carlos, había tomado en aborrecimiento a los hombres del bando absolutista.
  • ¡Cuánto me alegro de que hayas tomado esa determinación! Anticipándome a tu deseo, te estaba yo preparando la ropa que has de llevar.
  • Maxi había tomado el grado y estaba ya practicando en la botica de Samaniego, a las órdenes de un tal Ballester, encargado del establecimiento.
  • Búsquelo usted primero con h dijo Ronzal con voz de trueno a Joaquinito, que había tomado a su cargo, con deleite, la tarea de aplastar al de Pernueces.
  • ¡Bastante tenía él sobre su alma con el entierro civil de Barinaga y la consiguiente ojeriza que gran parte del pueblo había tomado al señor Magistral!
  • Únicamente ocurría, que tanto don Blas como él, habían tomado la costumbre de hablar de esta manera enfática y altisonante hasta familiarizarse con ella.
  • ¡Bravo, Chim! dijo Tommy, y dió unas cuanlas volteretas y un magnífico salto mortal, seguido de Mari Zancos, que había tomado al grumete por su protector.
  • Sobre la mesa quedaban la cafetera de estaño, la taza y la copa en que había tomado café y anís don Víctor, que ya estaba en el Casino jugando al ajedrez.
  • Pocos meses después de la fiebre, Ana había crecido milagrosamente, sus formas habían tomado una amplitud armónica que tenía orgullosa a la nobleza vetustense.
  • Y poniéndose como un tomate el buen Frígilis advirtió tímidamente que hacía más de mes y medio él se había tomado la libertad de venirse a dormir debajo de la Regenta.
  • Algunos hombres de los más cachazudos, hombres de su casa, que apenas habían tomado parte en la cruzada contra los forasteros, formaban corro con Batiste en la puerta de la barraca.
  • Teresina había tomado un poco de color, y los ojos, rodeados de ligeras sombras, eran más profundos, más hermosos que nunca en aquella obscuridad dulce y misteriosa de las pupilas.
  • En un lugar de la Sagra de Toledo había predicado dos o tres días, haciendo sus acostumbradas diligencias, y no le habían tomado bula, ni a mi ver tenían intención de se la tomar.
  • Contra lo que esperaba el ateo, la conversación, al llegar el Champaña, había tomado un rumbo que no podía llevarla a los asuntos serios que él creía propios de aquella solemnidad.
  • De mí te sé decir que estoy harta de la vida, pero harta, y si no he tomado ya una determinación es porque como tiene una tanto que hacer, no le queda tiempo ni para pensar en lo que le conviene.
  • La conversación fue sobre asuntos de la casa, que Fortunata elogió mucho, encomiando los progresos que hacía en la lectura y escritura, y jactándose del cariño que le habían tomado las señoras.
  • ¡Qué ha de ser! Más ridículo sería abstenerme de escribir (ya que es ejercicio que me agrada y no me hace daño, tomado con medida), sólo porque si lo supiera el mundo me llamaría cursilona, literata.
  • Seducido por los guisos de fonda que saboreaba en los banquetes conmemorativos de grandes jugadas, no podía avenirse con el talento culinario de su Teresa, y había tomado una cocinera procedente de una gran casa.
  • Díjome que jurado a Dios, que no era suyo nada de la comedia, sino que de un paso tomado de uno y otro de otro, había hecho aquella capa de pobre, de remiendo, y que el daño no había estado sino en lo mal zurcido.
  • Y siguiendo un sistema lingüístico enteramente opuesto, designaba a Villeneuve, jefe de la escuadra combinada, con el apodo de Monsieur Corneta, nombre tomado de un sainete a cuya representación asistió Marcial en Cádiz.
  • Quien se hubiera tomado el trabajo de seguir los pasos de Rubín desde el 69 al 74, le habría visto parroquiano del café de San Antonio en la Corredera de San Pablo, después del Suizo Nuevo, luego de Platerías, del Siglo y de Levante.
  • En honor del pueblo de Cádiz, debo decir que jamás vecindario alguno ha tomado con tanto empeño el auxilio de los heridos, no distinguiendo entre nacionales y enemigos, antes bien equiparando a todos bajo el amplio pabellón de la caridad.
  • Por que me han robado a mi mujer, porque me ha engañado mi mujer, porque yo había respetado el cuerpo de esa infame para conservar su alma, y ella, prostituta como todas las mujeres, me roba el alma porque no le he tomado también el cuerpo.
  • Fortunata, hija mía, por el cariño que me tiene, y que yo no me merezco, por el que yo le he tomado y que le conservaré toda mi vida, le pido que se arranque esa idea, y la arroje aquí, como si fuera un adorno de los que se ponen las pecadoras, un lunar postizo, un colorete.
  • ¡Y si viera usted qué cariño me ha tomado Ponce! Echamos largos párrafos sobre el arte realista, y el ideal, y la emoción estética, y cuanto yo digo, aunque sea un gran desatino, porque en mi vida las he visto más gordas, lo escucha como el Evangelio, y yo me doy con él un lustre que no hay más que ver.
  • Empezó a creer ridículos los sofocones que se había tomado por probar que en las civilizaciones de Oriente el poder de las castas sacerdotales era un poquito más ilimitado que el de los reyes, contra la opinión de Gustavito Tellería, el cual sostenía, dando puñetazos sobre la mesa, que lo era un poquitín menos.
  • Y había tomado tan a contrapelo el chasco de González Bravo y la marcha de Isabel II, que se disparaba, poniéndose a dos dedos de ahogarse, cuando el sobrino, por molestarle, le contradecía, disculpaba a los revolucionarios, repetía las enormidades que la prensa y las lenguas de entonces propalaban contra la majestad caída, y aparentaba creerlas como artículo de fe.
  • No sólo era la iglesia quien podía desperezarse y estirar las piernas en el recinto de Vetusta la de arriba, también los herederos de pergaminos y casas solariegas, habían tomado para sí anchas cuadras y jardines y huertas que podían pasar por bosques, con relación al área del pueblo, y que en efecto se llamaban, algo hiperbólicamente, parques, cuando eran tan extensos como el de los Ozores y el de los Vegallana.
  • Que, a pesar de la gran influencia de la casa y de ejercer su nombre bastante prestigio entre los paisanos, la aristocracia montañesa y los curas, la tentativa importaría un comino si no la hubiese tomado de su cuenta Barbacana y no le ayudase un poderoso cacique subalterno, que antes fluctuaba entre el partido de Barbacana y el de Trampeta, pero en esta ocasión se había decidido, y era el mismo mayordomo de los Pazos, hombre resuelto y sutil como un zorro, que disponía de numerosos votos seguros, pues muchísima gente le debía cuartos que tenía esquilmada la casa de Ulloa a cuyas expensas se enriquecía con disimulo y que este solemne bribón, al arrimo del gran encausador Barbacana, se alzaría con el distrito, si no se llevaba el asunto a rajatabla y sin contemplaciones.