Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "tomándole" aquí tienes una selección de 14 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra tomándole para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Tomándole las manos a su mujer, le dijo.
- Conque, hija mía (tomándole las manos), muchísimo cuidado.
- (tomándole las manos y tratando de contener con suavidad sus movimientos de ira).
- Pero la otra no le dio tiempo, y tomándole el brazo, como se toma el de los hombres, le dijo.
- Guillermina, movida de gran curiosidad, se sentó, y tomándole una mano, le dijo en voz queda.
- Ayúdeme usted, no tenga usted mal genio le dijo Martín a la muchacha tomándole la mano y dándole un duro.
- Miró el gran Constantino a la Regenta y tomándole la cabeza con ambas manos la besó con estrépito en la frente.
- Pero el chico siguió chillando, y al reclamo de él, la madre abrió los ojos, y tomándole en brazos, le acercó a su seno.
- Nos separaremos como amigos dijo Santa Cruz tomándole una mano, que ella separó prontamente, y me retiro dándote un buen consejo.
- ¡Pero, hija, qué alborotada está usted, y qué disparates dice! (tomándole el pulso y examinando con alarma el brillo de sus ojos).
- Por consiguiente prosiguió el respetable señor tomándole a su nuera las dos manos, ese caballerito que compraste será puesto en el asilo de Guillermina.
- De repente determinose una brusca sacudida en su espíritu, y tomándole la mano a su querida amiga y apretándosela mucho, le dijo con expresión de terror.
- Y no era posible explicarse más, porque la tertulia se enzarzó y vinieron otros amigos que empezaron a reír y a bromear, tomándole el pelo a Federico Ruiz con aquello de los castillos y preguntándole con seriedad si los había estudiado todos sin que se le escapase alguno en la cuenta.
- Permaneció mucho tiempo mirando fijamente aquellos colosos de argamasa, hasta que por fin se dio cuenta de que algunos chicuelos del barrio formaban círculo en torno de él, contemplándolo con curiosidad, tomándole, sin duda, por uno de esos viajeros que para el vulgo han de ser forzosamente ingleses.