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Ejemplos de oraciones con la palabra tonto

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra tonto en el contexto de una oración.

Término tonto: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "tonto" aquí tienes una selección de 79 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra tonto para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Pero tonto.
  • ¡Qué tonto!
  • Pero ¡tonto.
  • Pareces tonto.
  • Eres un tonto.
  • No seas tonto.
  • ¿Estoy yo tonto?
  • El tonto eres tú.
  • Anda, no seas tonto.
  • Hombre, no seas tonto.
  • Este chico anda tonto.
  • No seas tonto, muchacho.
  • El menos tonto sin duda.
  • No, tonto, si tengo más.
  • Se ha ido el menos tonto.
  • Eres un soberbio, un tonto.
  • Pero peor si eres un tonto.
  • Soy más tonto que un cerrojo.
  • Y está enamorado como un tonto.
  • Pero, ¿no es tonto ese muchacho?
  • , como que me voy quedando tonto.
  • Porque Rubín podía ser un tonto.
  • ¡A mí, baberos a mí! Sí, tonto.
  • Hasta el modo de llamarla era tonto.
  • Sí, un tonto con toda tu sabiduría.
  • ¿Pues qué se ha figurado este tonto?
  • Ese tonto de Padillita tiene la culpa.
  • No, tonto, si no es que yo los quiera.
  • ¡Pero tonto, si todo fue por probarte.
  • No, tonto, Jacinta comerá aquí contigo.
  • Oí que es tonto y que no sirve para nada.
  • Tonto él, y yo más tonta en hacerle caso.
  • ¡Ah, tonto de mí! Ya sé de qué se trata.
  • ¡Pareces tonto! La ruina es igual para todos.
  • ¡Qué tonto! le dijo la santa con desconsuelo.
  • Tan tonto defender a los pobres como a los ricos.
  • Mira el tonto de Ponce, haciéndole cucamonas a Olimpia.
  • Cuando digo que me he vuelto tonto, pero tonto de remate.
  • Si tú puedes hacer lo mismo, serás un tonto si no lo haces.
  • Si no eres tonto tú, te casarás con ella replicaba Tellagorri.
  • ¡Qué tonto es usted! replicó Olimpia, y se metió para adentro.
  • Ganas de llorar, de reír, y aun de hacer el tonto delante de ella.
  • Pero no sea usted tonto y guarde su dinero, que bastante falta le hace.
  • El sapo la miraba con una impertinencia que le daba asco y un pavor tonto.
  • ¿Habrá que decir que yo estuve en su presencia torpe, turbado, hecho un tonto?
  • Haciéndome el tonto, mientras con la sola fuerza del cálculo, descubría la verdad.
  • ¡Cállate! Como eres un tonto, crees que todos los jóvenes han de ser iguales a ti.
  • Pues tonto (avanzando hacia él), lo que yo hago es lo fácil, ¿qué más tienes que.
  • El muy tonto, ¡qué mal lo disimula! Parece mentira que se chifle así un hombre de su edad.
  • ¡Qué tonto soy! Si esto es mío, ¿por qué no he de disponer de ello cuando me dé la gana?
  • Feo, tonto le dijo aguzando la jeta cuando le vio sentarse en la mesilla de pino de la cocina.
  • ¡Mire usted que tirar tres duros tan en tonto! ¿No hubiera quedado lo mismo con tres pesetas?
  • Pero no era un tonto vulgar, era uno de esos tontos que tocan lo sublime con la punta de los dedos.
  • No era tonto, pero la esclavitud de la moda le hacía parecer más adocenado de lo que acaso fuera.
  • Pero no sea usted tonto dijo Fortunata con aquel arranque de generosidad, que en ella era tan común.
  • Con que ya ven ustedes cómo así, a lo tonto a lo tonto, ha venido sobre mi asilo el pan de cada día.
  • El pueblo es muy inocente, es tonto de remate, todo se lo cree con tal que se lo digan con palabras finas.
  • Pero hay mucho tonto, mucho inocente, y el Gobierno debe velar por los tontos para que no sean engañados.
  • No hay que pensar que era tonto don Carlos, sino un buen matemático, bastante instruido en varias materias.
  • Una indicación muy seria para que no fuese tonto y se volviera á su tierra, pues allí nada tenía que hacer.
  • Miraba como tonto los accidentes del paisaje, los palos del telégrafo que iba dejando atrás de tarde en tarde.
  • Si tu pasión es tan fuerte que no la puedes combatir, pon el pleito en mis manos, tonto, que yo te lo arreglaré.
  • ¡Es verdad, pensó don Víctor cuando se quedó solo, es verdad! ¿Y yo, estúpido, tonto, no había dado en ello?
  • ¡Y luego dice el tonto de Ballester que mi marido está loco! Más razón tiene y más talento que todos los cuerdos juntos.
  • Claro, como allí cada cual corre por su lado, y Víctor es capaz de irse con Paco y Edelmira a hacer el tonto, el chiquillo.
  • Y la verdad es que debía hablar a mi marido para abrirle los ojos, pues aunque resulte un malvado en casa, es un tonto fuera de ella.
  • Si no hubiera sido por mi maldad, ¡cuándo habría sido canónigo este tonto de capirote, ordinario y hediondo! ¡Y él tan satisfecho!
  • ¡A qué degradación llega uno cuando se deja caer así! Estaba yo tan tonto, que me parecía que siempre había de vivir entre semejante chusma.
  • Y yo fui tan tonto, que perdí el tiempo y hasta algún dinero para poner a flote tu fortuna, que hacía agua por todas partes como un barco viejo.
  • Cállate, cállate y no me saques la cólera, que al oírte decir que quieres a una tiota chubasca, me dan ganas de ahogarte, más por tonto que por malo.
  • Un hombre tonto no es capaz de hacer en ningún momento de su vida los disparates que hacen a veces las naciones, dirigidas por centenares de hombres de talento.
  • Y en cuanto a su muletilla aunque le estaba mal el decirlo, gozaba el privilegio de poner nerviosa a doña Manuela, que tenía por tonto rematado a su antiguo dependiente.
  • Poco después había vuelto a presentarse don Víctor, el tonto de don Víctor, con sombrero bajo y sin gabán, de cazadora clara, acompañado de don Tomás Crespo, el del tapabocas.
  • ¡Buena gana de gastar el dinero en tonto! había dicho un niño que tenía varios hermanos y a quien le dijeron que a un amiguito suyo le iban a traer pronto un hermanito sus padres.
  • No hay más diferencias que las esenciales, las que se fundan en la buena o mala educación, en ser tonto o discreto, en las desigualdades del espíritu, eternas como los atributos del espíritu mismo.
  • Cuando yo era tonto decía sin ocultarse a sí mismo el desprecio con que se miraba en aquella época que bien podría llamarse antediluviana, cuando yo era tonto, éralo por carecer de un objeto en la vida.
  • Vamos (con extraordinaria ternura), reconozca usted que semejante idea era un error diabólico a fuerza de ser tonto, y prométame que ha de renegar de ella y que no la olvidará cuando el amigo Nones la confiese.
  • ¡Qué tonto estuvo él en permitírselo! Volvió a tomar la dirección Norte, sintiendo en su alma el suplicio indecible que producía la conjunción de dos sentimientos tan opuestos como el anhelo de la verdad y el terror de ella.
  • Docto y pedantuelo, algo engreído con los sobresalientes de su carrera y acostumbrado a hacerse oír en casa como un oráculo, asombrábase de que fuera de ella no le rindieran tributos de admiración, y esto le producía tal cortedad, que muchos le tenían por tonto.