Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra toque

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra toque en el contexto de una oración.

Término toque: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "toque" aquí tienes una selección de 22 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra toque para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Ahí está el toque.
  • Ahí estaba el toque.
  • No, no me toque usted, mamá.
  • No, no me toque usted, mamá.
  • Orsi, toque usted algo de Beethoven.
  • Nunca me ha dado un toque tan fuerte, chica.
  • Es preciso que a uno le toque para creer que hay agraciados.
  • Todo el toque estaba en observar la cara que pondría Juan al verle.
  • Con Manolita hay que ser rígido y no permitirla que toque un ochavo.
  • En último caso, tanto te aburres, que te da un toque y caes con el señor cura.
  • El día que me quiso sacar de esos indinos protestantes, me entró el toque y la insulté.
  • En medio de su doloroso vértigo oyó una voz que le pareció resonante como toque de clarín.
  • Que yo cuando me da el toque y me pongo a despotricar soy un papagayo, y la lengua se lo dice sola.
  • En el centro, una cruz baja, sobre tres gradas de piedra, da al cuadro un toque poético, pensativo.
  • Esa doña Jacinta, esposa de tu señor, quiere mucho a mi niña, y le compra ropa y le da el toque por llevársela consigo.
  • Quedaban sobre las pilas de platos en forma de mitra, barco, bonete o flor, y en el centro, como toque maestro, colocaba un pequeño bouquet.
  • Mas no toqué en nada por el presente, porque no fuese la falta sentida, y aun, porque me vi de tanto bien señor, parecióme que la hambre no se me osaba allegar.
  • Una vida descansada, mi misita por las mañanas con la fresca, mi corito mañana y tarde, mi altar mayor cuando me toque, mi paseíto por las tardes, y vengan penas.
  • Los campanarios de los pueblecitos devolvían con ruidoso badajeo el toque de misa primera que sonaba á lo lejos, en las torres de Valencia, esfumadas por la distancia.
  • Mucho molestó en los primeros tiempos a algunas monjas el tal tamboril, no sólo por la pesadez de su toque, sino por la idea de lo mucho que se peca al son de aquel mundano instrumento.
  • Su piel era como la cáscara de un limón podrido, sus ojos de espectro, y cuando se acercaba a la mesa de los espiritistas, parecía uno de aquellos seres muertos hace miles de años, que vienen ahora por estos barrios, llamados por el toque de la pata de un velador.
  • Después, en un prado anejo a la Ciudadela y del cual se había apoderado la villa, iba el tamborilero y la gente bailaba alegremente, al son del pito y del tamboril, hasta que el toque del Ángelus terminaba con la zambra y los campesinos volvían a sus casas después de hacer una estación en la taberna.