Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra toques

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra toques en el contexto de una oración.

Término toques: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "toques" aquí tienes una selección de 12 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra toques para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Le entran esos toques, y no sabe lo que dice.
  • Dio algunos toques con los nudillos en el tabique.
  • Los favores son todos toques, que nunca llegan a cabes.
  • De tal modo se confundían los toques, que no conociera aquella hora ni la misma noche que la inventó.
  • ¡No me toques a las hijas del marqués! gritó la tía, poniéndose en pie y dejando caer el Werther sobre la raída alfombra.
  • El buen señor comenzó un discurso de salutación a sus alumnos, muy enfático y altisonante, con algunos toques sentimentales.
  • La vista de la sierra lejana suspendía su atención, y le encantaba un momento con aquellos brochazos de azul intensísimo y sus toques de nieve.
  • Alguno llegó a presentarse con una corneta, y cuando el profesor se disponía a echar en un vaso de agua un trozo de potasio, dió dos toques de atención.
  • Mucho le daba qué pensar el singular estado en que su amiga se había puesto, y esperaba que le pasaría pronto, como otros toques semejantes aunque de diverso carácter.
  • Aquello acabó, y ahora sólo queda la sedería de Lyón, mírame y no me toques, algodón malo, géneros que no duran un año, porquerías con las que van tan orgullosas estas señoritas del día.
  • Cuando Obdulia, picada por la frialdad del altivo cocinero, comenzó a seducirle con miradas de medio minuto y algún choque involuntario, Pedro se rindió, y de rato en rato daba algunos toques de maestro a la merienda de Visita.
  • Y era de ver el entusiasmo con que aplaudía el público los prodigios de equilibrio de los portadores sosteniéndolas enhiestas sobre la palma de la mano, moviéndolas a compás del redoble de los enormes y viejos tambores que hacían sonar los toques de los tercios obreros en la guerra de las Germanías.