Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "tos" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra tos para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Después le entró tos.
- Se detuvo, la tos le sofocaba.
- Suena a lo lejos una tos seca y persistente.
- Luisito parecía que estaba bien, no tenía tos ni fiebre.
- La tos que le entró parecía anunciar un ataque de hemoptisis.
- La tos perruna de su tío la tranquilizó, diciéndole que no estaba sola.
- Pero un golpe de tos seca, espasmódica, asfixiante, le volvió a la realidad.
- Sonaba y resonaba en la bóveda la tos de un viejo que rezaba en una capilla escondida.
- Doña Paca se apareció dando gruñidos y diciendo que la tos provenía de tanto hablar, contra lo que el médico ordenaba.
- Desaparecía en los últimos peldaños el extremo de las elegantes faldas, cuando sonó una tos que todos conocían en la casa.
- Si esos catalanes no fabrican más que adefesios decía Arnaiz entre tos y tos, y reparten dividendos de sesenta por ciento a los accionistas.
- Que hacía mucho frío, que se le había descosido un mitón, que aquel llavín parecía la maza de Fraga, que al volver a casa entraría en la botica a comprar unas pastillas para la tos.
- Abrió el balcón de un puñetazo y el aire frío y húmedo le trajo la idea lejana de la realidad, y oyó la tos discreta de Petra, que aguardaba allí, detrás, clavándole los ojos en la nuca.
- Durante el diálogo que he referido, sin responder de su exactitud, pues sólo me fundo en vagos recuerdos, una tos recia y perruna, resonando en la habitación inmediata, anunciaba que Marcial, el mareante viejo, oía desde muy cerca la ardiente declamación de mi ama, que le había citado bastantes veces con comentarios poco benévolos.
- El gordo y Don Baldomero tratáronse siempre como hermanos en la vida social y como compañeros queridísimos en la comercial, salvo alguna discusión demasiado agria sobre temas arancelarios, porque Arnaiz había hecho la gracia de leer a Bastiat y concurría a los meetings de la Bolsa, no precisamente para oír y callar, sino para echar discursos que casi siempre acababan en sofocante tos.