Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "trabajando" aquí tienes una selección de 34 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra trabajando para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Está trabajando.
- Ella no podía ganarse la vida trabajando.
- Algunos los tienes por aquí, por Francia, trabajando.
- Luego seguiría trabajando como ahora, o me envenenaría.
- Nicanora pidió permiso a las señoras para seguir trabajando.
- Aurora se quedó trabajando un momento más, y decía para sí.
- Desde la rebotica, donde estaba trabajando, la vio pasar por la calle.
- Porque querían vivir trabajando, sin ofender á nadie, como Dios manda.
- Yo pongo el tinte, y trabajando todo el día, me quedan seis o siete reales.
- No se veía un solo hombre trabajando en los campos, ni una caballería en los caminos.
- Ii Después que se reconocieron, callaron un rato, trabajando las dos con igual ahínco.
- Lo que preferiría es tener una tiendecita de confecciones de ropa blanca y seguir trabajando.
- ¿No podía vivir tranquilo como yo, trabajando para la vejez y sin exponerse a peligro alguno.
- Estando en casa, tendrías que ir en el carro a llevar vino, durmiendo mal y trabajando como los machos.
- Ballester iba y venía, trabajando sin cesar, y cantaba entre dientes estribillos de zarzuelas populares.
- Cuando me ven entrar, ¡si viera usted qué cara me ponen! No reparan que están trabajando con mi dinero.
- Estaba trabajando en los libros de la casa, ordenando el trabajo para el próximo inventario de fin de año.
- Me he arruinado, chica, y para mantener a mis padres y a mi mujer, estoy trabajando de escribiente en una oficina.
- Otras veces, a la misma hora, le había sentido en la calle murmurar imprecaciones, mientras él velaba trabajando.
- Visanteta, insensible a las miradas agradecidas del ama y contestando a sus palabras con gruñidos, seguía trabajando.
- Su principal, que le conocía bien, hacía lúgubres profecías del porvenir comercial de Plácido, trabajando por su cuenta.
- Para una mujer que no es guapa, como yo, y que tiene que estar siempre trabajando, como yo, la cosa no tiene gran importancia.
- Deslizábanse los días en santa calma, trabajando mucho, pero sin que un leve contratiempo viniera á turbar la monotonía de una existencia laboriosa.
- Buscando ayuda, tomaba criados, que le robaban trabajando poco, y finalmente los despedía, al sorprenderles durmiendo dentro del establo en las horas de sol.
- Unos carros trabajando a destajo, otros de limosna, aquel que ayuda medio día, el otro que va un par de horas, ello es que no le sale el metro cúbico ni a cinco reales.
- Cuando se agitaba mucho trabajando, las melenas se le soltaban, llegándole hasta los hombros, y entonces la semejanza con el precoz caudillo de Italia y Egipto era perfecta.
- Mientras Teresina estuvo en el despacho, el Magistral la siguió impaciente con la mirada, algo fruncido el entrecejo, como esperando que se fuera para seguir trabajando o meditando.
- Teníanle trabajando en el escritorio o en el almacén desde las nueve de la mañana a las ocho de la noche, y había de servir para todo, lo mismo para mover un fardo que para escribir cartas.
- ¡Un aire corrupto en hora menguada trabajando en una viña, me trabó mis miembros, que me vi sano y bueno como se ven y se vean, loado sea el Señor! Venían con esto los ochavos trompicando y ganaba mucho dinero.
- Que a él le importaba un bledo la tienda, y se burlaba de aquel comercio a la antigua, que sólo servía para que los hombres de capacidad financiera se matasen trabajando como unos burros, para comer sopas a la vejez.
- Era, sin duda, una mujer inteligente, cerebral, como la mayoría de las muchachas que viven trabajando en las grandes ciudades, con una aspiración mayor por ver, por enterarse, por distinguirse, que por sentir placeres sensuales.
- ¡A ver quién era el guapo que le hacía salir de su barraca! Y siguió trabajando, aunque con recelo, mirando ansiosamente siempre que pasaba algún desconocido por los caminos inmediatos, como quien aguarda de un momento á otro ser atacado por una gavilla de bandidos.
- ¡Bueno estaba su marido para intentar conversiones! El señor Cuadros era un hombre perdido para siempre, un hambriento que había gustado el fruto prohibido, tras muchos años de vida obscura y laboriosa, sin saber lo que era juventud y trabajando como una bestia de carga.
- De una manera y otra, casado y soltero, trabajando por su cuenta y por la ajena, siempre mal, siempre mal, ¡hostia! La vida inquieta, las súbitas apariciones y desapariciones que hacía, y el haber estado en gurapas algunas temporadillas rodearon de misterio su vida, dándole una reputación deplorable.