Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra trance

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra trance en el contexto de una oración.

Término trance: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "trance" aquí tienes una selección de 35 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra trance para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Terrible trance.
  • ¡Hala!, honrada a todo trance.
  • ¿No la he traído yo a este trance?
  • Viose la pobre en un trance muy apurado.
  • Pero quiero verla, quiero verla a todo trance.
  • ¡La vida, la fuerza a todo trance, para aquella mujer!
  • Jacinta, anonadada, quería defender su tema a todo trance.
  • Y entonces Azorín, ya puesto en tan terrible trance, se ha levantado.
  • Era preciso descubrir, perseguir y aniquilar al corsario a todo trance.
  • Quería canarios de alcoba a todo trance, aunque salieran raquíticos y feos.
  • Yo quiero que me digas con lealtad qué harías, qué harías tú en este trance.
  • En toda su vida, en tiempo alguno, habíase visto la infeliz en trance semejante.
  • Luego pasó a la sala, seguida de doña Lupe, que quería meter baza a todo trance.
  • Piensa ahora en tu mujer, que no sé si podrá soportar el trance en que la pusiste.
  • ¿Dónde demonios estaban aquellas condenadas palabras que no se le ocurrían en trance semejante?
  • En el último trance, se atrevió a decir cuando ya lo creyó oportuno, suceda lo que Dios quiera.
  • La Shele era muy cariñosa, y sin duda de verse mimada en aquel trance, se encontraba alegre y sonriente.
  • La culpa de todo la tenía el deán, que era un trasto y quería la lectoral a todo trance para su sobrinito.
  • ¿Pero ya estás pensando en otra exclamó don Primitivo y tu pobre hermana de por poco se queda en el trance?
  • Sentía cierta vergüenza de su sotana, que le inutilizaba para prestar el menor servicio en tan apretado trance.
  • Para que si te ves en el trance, por exigencias irresistibles del corazón, de echar abajo el principio, sepas salvar la forma.
  • Afortunadamente añadía calmándose yo no me veré nunca en el doloroso trance de escogitar medios para vengar tales agravios.
  • Pero el trance más cruel, el obstáculo más temible, estaba casi al final, cerca ya de su barraca, y era la famosa taberna de Copa.
  • Grande fue su alegría encontrándole vivo, pues había salido de Cádiz porque la impaciencia le devoraba, y quería saber su paradero a todo trance.
  • Gracias a sus parientes, no se vio en el trance fatal de tener que mandar a la calle a los asilados a que pidieran limosna para sí y para la fundadora.
  • Ignoraba sin duda lo que era aquello, y quería saberlo a todo trance, porque alargaba la pata como para hacer un reconocimiento de tan misterioso objeto.
  • Desde la entrevista con su marido, Fortunata se puso tan inquieta, que Segunda tuvo que enfadarse para impedir que se levantara, pues quería hacerlo a todo trance.
  • Mesía quedó incólume y Crespo implícitamente le dio seguridades de que guardaría el secreto de aquel trance ridículo y de la cobardía del Tenorio vetustense.
  • Liebres, conejos, perdices, arceas, salmones, truchas, capones, gallinas, acudían mal de su grado a la cocina del Marqués, como convocados a nueva Arca de Noé, en trance de diluvio universal.
  • No se mueva usted, no se mueva usted gritaba don Víctor, haciendo aspavientos debajo de la barquilla, y probablemente viendo lo que a Obdulia, en aquel trance a lo menos, no le importaba mucho ocultar.
  • ¡Y ahora, cuando era llegado el día, cuando se acercaba la hora, se le ocurría a ella dudar, temer, desear que se abrieran las cataratas del cielo y se inundara el mundo para evitar el trance de la procesión!
  • Pero los jóvenes la acogen desde el primer momento con entusiasmo, y los viejos cuando la fuerza del uso general les pone en el trance de admitirla, es decir, cuando ya está sancionada por dos o tres generaciones.
  • Quería instruirse a todo trance, labor inmensa y difícil por carecer de base, pues su padre, con la idea de que al comerciante le estorba el latín, no le permitió aprender más que las cuatro reglas y un poco de francés.
  • Cierto que esta devolución era para ella un trance doloroso, algo como la separación de un hijo que se va a la guerra a que le maten, pues aquel guano, entregado a su dueño, pronto se perdería en el desorden y los vicios.
  • Que duerma hasta hartarse, que duerma! Llególe por último el supremo trance, el del tránsito, y fué como si en el brocal de las eternas tinieblas, suspendida sobre el abismo, se aferrara a él, a su hombre, que vacilaba sintiéndose arrastrado.