Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra tranquilo

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra tranquilo en el contexto de una oración.

Término tranquilo: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "tranquilo" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra tranquilo para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Estate tranquilo.
  • Estese tranquilo.
  • Vivía tranquilo.
  • Puedes estar tranquilo.
  • Sí, tranquilo al cabo.
  • Maxi continuaba tranquilo.
  • Pero vaya usted tranquilo.
  • Pero esté usted tranquilo.
  • Puede usted estar tranquilo.
  • ¿Y puedo yo estar tranquilo.
  • ¡Un hogar honrado y tranquilo!
  • Yo amo a Dios y estoy tranquilo.
  • Don Fermín continuó tranquilo.
  • Y algo más tranquilo, dijo a poco.
  • Francamente, nunca está uno tranquilo.
  • Yo estoy tranquilo, porque mi conciencia.
  • Vamos, hijo de mi alma, estate tranquilo.
  • Me he rendido, y espero tranquilo el cese.
  • Viéronle sus amigos tranquilo y resignado.
  • Petrel es un pueblecillo tranquilo y limpio.
  • ¡Si viera usted qué contento y qué tranquilo.
  • El ha entrado tranquilo, indiferente, impasible.
  • Si está muy razonable, y más tranquilo que nunca.
  • Gracias a aquella idea fija podía estar tranquilo.
  • En la cámara encontré a mi señor más tranquilo.
  • La engañé, le garfiñé su honor, y tan tranquilo.
  • Váyase usted tranquilo, maestro, que no habrá nada.
  • Duerme tranquilo, y mañana te ajustaré las cuentas.
  • A pesar de la primavera médica, no estaba tranquilo.
  • Pero él entró en el coro menos tranquilo que solía.
  • Era lo más seguro, lo más tranquilo, lo más cómodo.
  • El capitán se mostró tal como era, sereno y tranquilo.
  • La luz venía iluminando el mar, ya calmado y tranquilo.
  • Era dulce, era suave, era un placer tranquilo, profundo.
  • Alzó entonces la cabeza, y tomó un aire más tranquilo.
  • Quiero volver a nuestro verano, al verano dulce, tranquilo.
  • Cuando está tranquilo no hace cosa mala ni dice una mentira.
  • Capistun estaba tranquilo, pensaba retirarse a vivir a su país.
  • Parece que me tienes miedo le dijo él siempre serio y tranquilo.
  • Lulú, diga usted eso para que este buen hombre se vaya tranquilo.
  • En vano quiso ocultarlas que el rayo amenazaba su hogar tranquilo.
  • Dice este monstruo que no tuvo miedo y que se salió tan tranquilo.
  • X Batiste perdió toda esperanza de vivir tranquilo en sus tierras.
  • Pero duermo tranquilo con la seguridad de que lo haría si quisiese.
  • Él lo creía todo, con tal que le dejasen tranquilo en su digestión.
  • Allí, en su celda, se encontraría muy bien, muy tranquilo y a gusto.
  • Un instinto más cercano a la crueldad y al odio que al afecto tranquilo.
  • Era terrible el aspecto de aquel hombretón siempre tranquilo y cachazudo.
  • A medida que avanzábamos en el canal, el mar iba quedando más tranquilo.
  • Era enemigo de lo violento y de lo exaltado, perezoso, tranquilo, comodón.
  • Este tranquilo paisaje era la idealización de una Arcadia laboriosa y feliz.
  • El juego de Martín, tranquilo y reposado, era del que está seguro de sí mismo.
  • Más le importaba la conducta de aquel ingrato que a su lado dormía tan tranquilo.
  • Porque se sonreía, y tranquilo en apariencia, díjole en tono de seriedad cómica.
  • A pesar de estas reflexiones que no podían ser más racionales, no estaba tranquilo.
  • Así que Julián concibió la luminosa idea de aguardar un poco, sintióse tranquilo.
  • Yo estaba viendo la función muy tranquilo, cuando de pronto me vuelvo y veo a mi lado.
  • Había que dar gracias á Dios, que le permitía al fin vivir tranquilo en aquel paraíso.
  • No había brisa aún, el mar estaba tranquilo, las estrellas brillaban con un gran fulgor.
  • En fin, don Víctor lo dejó en manos de su amigo y se fue al Casino, algo más tranquilo.
  • Gracias! ¡No es que pudiera dudar de una simple promesa tuya, pero así estoy más tranquilo.
  • ¿No podía vivir tranquilo como yo, trabajando para la vejez y sin exponerse a peligro alguno.
  • El mar se extendía tranquilo, apenas rizado, sin más olas que algunas pequeñas ondulaciones.
  • Y tuve que pensar en ti un poquito para sentirme tranquilo y poder dormir como un hombre vulgar.
  • Don Álvaro agradecía la delicadeza de sus cómplices y callaba también, tranquilo y satisfecho.
  • Mas los instantes de amor tranquilo eran breves, y continuos los de sobresalto y dolorosa ternura.
  • Antes de probarlo, se le fue la lengua otra vez acerca de lo mismo, si bien en tono más tranquilo.
  • El señorito de Limioso, resuelto y tranquilo, se aproximó a la ventana, alzó un visillo y miró.
  • ¡Pero si don Víctor no creía en los nervios! ¡Si estaba sereno! Muerto de sueño, pero tranquilo.
  • Entonces era cuando el Magistral vivía al lado de Ana libre de congojas, tranquilo en su conciencia.
  • él, Quintanar, estaría a estas horas tranquilo en el Tribunal Supremo o en La Almunia de don Godino!
  • El cabeza larga, Abel, es tranquilo, plácido, inteligente, agricultor, matemático, hombre de ciencia.
  • Márchate tranquilo, que alguien queda para proteger a los que te amaban y habían de formar tu familia.
  • Al volver a la tienda y notar la ausencia del joven, el regente se quedó muy tranquilo y no dijo más que.
  • Pero yo rehusé, prefiriendo vivir tranquilo en mi pueblo, y dejé los negocios públicos en manos de Godoy.
  • ¡Una liga de mi mujer! contestó aquel marido tranquilo como tal, pero sorprendido con el hallazgo por lo raro.
  • Esta frase no expresaba para Zapiain más que el contento de vivir tranquilo y satisfecho, sin guerras ni trifulcas.
  • Batiste desperezábase con voluptuosidad, dominado por el bienestar tranquilo de que parecía impregnado el ambiente.
  • Si contábamos con tiempo, buscábamos un sitio tranquilo y desierto, hasta encontrar un buen agarradero para anclas.
  • Descendió sin prisa del lado de Traslacerca, tranquilo, acostumbrado a tal escalo, conocido ya de las piedras del muro.
  • Por eso estoy tranquilo, y no veo con malos ojos que se despabile, que conozca el mundo, que adquiera soltura de modales.
  • Ya me puedo morir tranquilo, puesto que he sabido arrancarle al demonio de la tontería el alma que ya tenía entre sus uñas.
  • Los dos esposos, casados el día antes, dormían sin duda el primer sueño de su tranquilo amor, no turbado aún por ninguna pena.
  • Pero luego, cuando ponía su mano sobre la carne desnuda de ella, era como si en la propia la hubiese puesto, tan tranquilo se quedaba.
  • El padre era el único que salía, mostrándose tan confiado y tranquilo por su seguridad, como cuidadoso y prudente era para con los suyos.
  • Las palabras de los jóvenes, aquellos desahogos de un amor tranquilo, le alegraban, y su fantasía poblaba de imágenes las muertas retinas.
  • Prefería dejarle tranquilo allá fuera, porque si venía le hacía daño con aquel desdén gárrulo y absurdo de los padecimientos nerviosos.
  • Después del desastre de las dos pequeñas escuadras españolas en Cuba y en Filipinas, todo el mundo iba al teatro y a los toros tan tranquilo.
  • ¡Pobrecita! ¡cuán ajena estará, allá en su tranquilo sueño, de que su esposo la engaña y sale de casa dos horas antes de lo que ella piensa!
  • Y al poco rato, un llanto tranquilo, expresión de dolor verdadero y sin esperanza de remedio, brotaba de sus ojos en raudal que parecía inagotable.
  • Daba sus órdenes a los corredores, se acostaba tranquilo y al día siguiente levantábase con la noticia de haber ganado mil duros sin trabajo alguno.
  • Era tan insolente el tal, que después de ser día claro se paseaba por la celda muy tranquilo y miraba a Sor Marcela con sus ojuelos negros y pillines.
  • En bálsamo tranquilo le tengo dado ya más de medio cuartillo, y el extracto de belladona se lo lleva de calle, porque lo que padece la mamá es reuma.
  • La indiferencia que sentía por todo, unida a una filosofía estoica que iba adquiriendo, me ayudaban a soportar las penalidades tranquilo y sin cólera.
  • ¡Qué aburrimiento! ¡Qué saturación de fastidio! ¡Qué amargura interior! El sol brillaba en las calles desiertas, el cielo estaba azul, el mar, tranquilo.
  • Enemigo de comunicar sus penas, se le veía siempre sonriente, bonachón, tranquilo, llevando encasquetado hasta las orejas el gorro azul que justificaba su apodo.
  • ¡Ay, Señor, qué vergüenza! ¡Y ese hombre tan satisfecho y tan tranquilo, sin acordarse de que tiene mujer y un hijo y que su nombre es muy respetado en la plaza.
  • Estaba tranquilo, y como hablara de algo distinto de aquellas manías de la emanación del alma y de la doctrina que iba a predicar, se expresaba con seso y hasta con donaire.
  • Si, como temía, don Víctor no le había cerrado la salida del parque de los Ozores, si nada había ocurrido, en el lecho estaba don Álvaro tranquilo, descansando del placer.
  • Después que se le aplacara el frío, sintió somnolencia, que la llevó a un delirio tranquilo, reproduciendo en su mente la escena aquella con varias adiciones de importancia.