Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "trasto" aquí tienes una selección de 19 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra trasto para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¡Trasto infame!
- Trasto, indecente.
- ¡Largo de aquí, trasto.
- ¡Ah!, trasto, ladrón de honras, asesino.
- Que soy un trasto y que me debían mandar a presidio.
- Eso es decirme que soy un trasto, que yo no puedo ser honrada aunque quiera.
- Pero tú estás hecho un trasto viejo, que no sirves para maldita de Dios la cosa.
- Indudablemente, aquel trasto de Rafaelito había relatado a Roberto lo del caballo.
- Esta facultad del alma, o lo que sea, les queda en el convento como un trasto inútil.
- Había allí tantos cachivaches y tanto trasto, que la huéspeda apenas podía moverse.
- Dígame usted, ¿qué se pierde con que se vaya para el otro mundo un trasto semejante?
- ¿no se te ocurre que el trasto de su madre puede reclamarlo y metemos en un pleitazo que nos vuelva locos?
- La culpa de todo la tenía el deán, que era un trasto y quería la lectoral a todo trance para su sobrinito.
- Este año me llevó Juan dos veces, y otra vez fui yo sola con una amiga, por ver si le sorprendía pegándomela con algún trasto.
- Sólo conseguía hacerle llorar desesperado, como el infeliz rey Lear, o que montase en cólera y le arrojase a la cabeza algún trasto.
- Un trasto inútil, un mueble incómodo que se empeña en permanecer intacto y todos desean verlo hecho astillas para arrojarlo al montón.
- Los hombres son muy caprichosos dijo en tono de filosofía Mauricia la Dura, y cuando la tienen a una a su disposición, no le hacen más caso que a un trasto viejo.
- Pero una noche que estaban solos en el café, lo sacó, como se trae del desván un trasto viejo y se le limpia el polvo, a ver si lo ha deteriorado el tiempo o lo han roído los ratones.
- No quedó trasto que no removieran, y para separar de su sitio la cómoda, que era pesadísima, estuvieron haciendo esfuerzos varoniles cosa de un cuarto de hora, no acabando antes porque la risa les cortaba las fuerzas.