Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "tratamiento" aquí tienes una selección de 17 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra tratamiento para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- El tratamiento era lo difícil.
- Es el tratamiento más eficaz para combatir eso.
- El profesor y Andrés discutieron el tratamiento.
- Es una enfermedad que no tiene tratamiento específico aseguraba.
- Le dijo Ballester con aquella dureza que era, según él, el más eficaz tratamiento.
- La chica se fijó en la intención del pellizco porque se había fijado en el tratamiento.
- Desde que ocurrió esto, la mejoría iniciada con el nuevo tratamiento pareció desmentirse.
- Todo aquel invierno continuó el tratamiento de las duchas circular y escocesa y el bromuro de sodio.
- Así le nombraba el ama delante de los criados y era el tratamiento que ellos le daban y tenían que darle.
- Don Joaquín decía su gruesa mujer, que era la primera en sostenerle el tratamiento nunca se ha visto como hoy.
- A los quince días de este enérgico tratamiento, mejoró visiblemente, y su hermano y médico estaba muy satisfecho.
- Por lo general, siempre que su tía le daba tratamiento, llamándole señor don, el pobre chico veía la nube del pedrisco sobre su cabeza.
- Leía con desesperación en los libros de Patología la descripción y el tratamiento de la fiebre tifoidea y hablaba con el médico de los remedios que podrían emplearse.
- ¡Y un judío portero me puso en la calle! ¡Re contra hostia!, ¡si viviera Calvo Asensio!, aquel sí era un endivido que sabía las comenencias, y el tratamiento de las personas verídicas.
- A la semana de tratamiento se encontraba tan bien, que comenzó a levantarse y a ir a la posada de Arcale, pero se creyó en el caso de hacer locuras, a pesar de sus años, y anduvo de noche entre la nieve y cogió una pleuresía.
- De chico tomé un golpe en una rodilla, y no sé si por el tratamiento del curandero, que me aplicó únicamente emplastos de harina y de vino, o por qué, el caso es que padecí, durante bastante tiempo, una artritis muy larga y dolorosa.
- En la guerra del Rosellón, los heridos graves (y yo lo estuve varias veces) mandábamos a los soldados que bailasen y tocasen la guitarra en la enfermería, y seguro estoy de que este tratamiento nos curó más pronto que todos los emplastos y botiquines.