Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra treinta

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra treinta en el contexto de una oración.

Término treinta: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "treinta" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra treinta para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Al treinta.
  • Treinta y tres.
  • Tendré unos treinta duros.
  • Hasta treinta o cuarenta veces.
  • Te cobraré el treinta por ser tú.
  • Tiene usted ya treinta mil pesetas.
  • ¿Conviene en treinta y cinco duros?
  • Estaba próximo a los treinta años.
  • Treinta, y bien sabe Dios que nada gano.
  • Está tasada en treinta y cinco mil duros.
  • Para gozar decía las de treinta a cuarenta.
  • Este mes he colocado lo menos treinta chicos.
  • Cuestión de ciento veinte ó ciento treinta.
  • Yo tenía dieciocho años, él treinta y pico.
  • En sorber el tórax emplea treinta y un minutos.
  • Que sean al treinta por ciento, como la otra vez.
  • A distancia de treinta pasos, dábale mucha tristeza.
  • Treinta, no me diga que no, porque me muero de rabia.
  • Entre los hombres acaso ninguno había de treinta años.
  • ¿Reparto yo dinero por las aldeas al treinta por ciento?
  • Desde hace treinta años no se siente placer en ser francés.
  • Murieron de brindis a brindis, veinte o treinta sin confesión.
  • Transcurren treinta segundos, solemnes, angustiosos, trágicos.
  • El cazador que venía delante representaba veintiocho o treinta años.
  • Bueno estaría empezar a querer en el mundo cerca de los treinta años.
  • De los piratas murieron treinta hombres y quedaron heridos más de ochenta.
  • Si tuvieras treinta o treinta y cinco años, te aconsejaría que te casaras.
  • El día que vuelva a mi ramo, no admito credencial que sea inferior a treinta.
  • Los treinta mil reales quedaron bien agasajaditos en un rincón de la cómoda.
  • Luego se ha venido a Torrijos y aquí ha vivido recogida durante treinta años.
  • Oí que le quiere comprar el niño a señó Pepe, y que le da treinta mil duros.
  • Su sueldo en las redacciones no pasó nunca de treinta duros, cuando le pagaban.
  • Había que hacer treinta y cuarenta visitas al día en los barrios más lejanos.
  • Él solo habría derrotado con cuatro o cinco tiros los treinta navíos ingleses.
  • En la succión del tórax emplea Ron veintiocho, treinta, treinta y tres minutos.
  • ¡Vaya un acomodo! Y las treinta bocas crueles empezaron á reir como si mordieran.
  • Este masón había llegado al grado treinta y tres, o cuarenta y tres, no sé a cuál.
  • Allí había una meseta, y en un claro sitio suficiente para medir más de treinta pasos.
  • Yo no recuerdo haber visto en treinta años me dice un viejo labrar una casa en Infantes.
  • Murió como una santa, recibió todos los Sacramentos y dejó treinta mil reales para misas.
  • Este ascendía a unos treinta mil duros entre inmuebles y dinero dado a rédito sobre fincas.
  • A los treinta o cuarenta días la fiebre desapareció, dejando al niño flaco, hecho un esqueleto.
  • A los treinta o cuarenta pasos de negrura comenzamos a ver delante de nosotros una pálida claridad.
  • Era un hombre regordete, más bajo que alto, de tipo insignificante, de unos treinta y tantos años.
  • Había llegado a los treinta y cinco años y la codicia del poder era más fuerte y menos idealista.
  • No a la primera, que seguía adorando con el mismo pudibundo y candoroso culto de los treinta años.
  • Y si en mis treinta, y en mis cuarenta y aun en mis cincuenta, he toreado de lo fino, lo que es ahora.
  • Tenía puerta para la escalera de la Cava, y usando esta puerta Plácido se ahorraba treinta escalones.
  • Sobre la puerta, asomada a una ventana una mujer rubia, como de treinta años, daba de mamar a un niño.
  • Este libro, que comenzó treinta veces y treinta veces lo dejó aburrido, llegó a leerlo y a preocuparle.
  • Que me caiga muerta aquí mismo, si no es verdad que me han ofrecido treinta y ocho y no lo he querido dar.
  • Rubín, lleno de despecho, resobaba sus libritos de a treinta céntimos para buscar armas contra la Iglesia.
  • Durante estos cinco años me encontraba en lo mejor de la vida, de los treinta a los treinta y cuatro años.
  • A eso de las ocho, los treinta y tres barcos de la flota enemiga estaban a la vista formados en dos columnas.
  • Treinta y seis había asistido al coro de aquella iglesia y podía tenerse por tan vetustense como el primero.
  • Entre ellas le dijo que él mismo había guardado cerca de Urdax, en una cueva, más de treinta fusiles modernos.
  • Escribe uno un libro, publica uno treinta artículos, y la crítica habla, los compañeros hacen sus comentarios.
  • Y en el pelo rubio, de un color de mazorca tierna, aparecían ya las canas á puñados antes de los treinta años.
  • Si se convencía de que una cosa de treinta céntimos la había comprado por veinte, sentía un verdadero disgusto.
  • En España hay veinte o treinta Atenas modernas.) Una vez en Oñate pude presenciar una cosa sumamente interesante.
  • IV LA HOSTILIDAD MÉDICA DON Juan Sánchez había llegado a Alcolea hacía más de treinta años de maestro cirujano.
  • A los treinta años volvió a Inglaterra y allí vivía de continuo, salvo las cortas temporadas que pasaba en Madrid.
  • De los veinte o treinta negros tomados en Mozambique habían muerto y servido de pasto a los tiburones más de la mitad.
  • Cuando vuelvas, si quieres acortar treinta escalones, entras por el Ramo de azucenas, la zapatería que está en la Plaza.
  • Los rufianes hicieron la cuenta, y vino a montar de cena sólo treinta reales, que no entendiera Juan de Leganés la suma.
  • En acabando éste, le diré el soneto treinta, en que la llamo estrella, que no parece sino que sabe los intentos de ellos.
  • Esto pensaba, en tanto que el beneficiado don Custodio le aborrecía principalmente porque era Magistral desde los treinta.
  • En un jardín, en Otoño, una mujer, hermosa, de unos treinta años, aspiraba con frenesí y oprimía contra su rostro una flor.
  • Aurora Samaniego tenía treinta años y era viuda de un francés, que vino a España representando casas extranjeras de droguería.
  • Hechas mi amo y los demás que íbamos nuestras diligencias, en dos fiestas que allí estuvimos no se habían echado treinta bulas.
  • Encendía un fósforo con una bala a veinticinco pasos, mataba un mosquito a treinta y se lucía con otros ejercicios por el estilo.
  • Cuando tenía quince años me enamoré de un hombre que pasaba de los treinta, y él, como es natural, me consideraba una chiquilla.
  • Más de treinta muchachas agolpábanse con sus cántaros, deseosas todas ellas de ser las primeras en llenar, pero sin prisa de irse.
  • Era un rectángulo de treinta pies de largo por veinte de ancho, de techo muy alto cargado de artesones platerescos de nogal obscuro.
  • Aquel coloso, construido en La Habana, con las más ricas maderas de Cuba en 1769, contaba treinta y seis años de honrosos servicios.
  • El cura murió de viejo y el nuevo párroco, de treinta años, admitió a la hija de Raíces como parte integrante de la casa Rectoral.
  • Daba cada día a mi amo treinta maravedís ganados, y los sábados ganaba para mí, y todo lo demás, entre semana, de treinta maravedís.
  • Las acciones del Banco se las comerán hijo y madre en un par de años, y con el rédito de los treinta mil reales no tienen ni para sopas.
  • Desplazaría de seiscientas a setecientas toneladas, tendría unos ciento sesenta o ciento ochenta pies de largo y más de treinta de ancho.
  • ¡Mare! mare! Teresa, mientras tanto, examinaba con rostro grave la compra de su marido, calculando detenidamente si aquello valía treinta duros.
  • Y también aprendió cosas tan importantes como la sucesión de los meses del año, que no sabía, y cuál tiene treinta y cuál treinta y un días.
  • Sin duda, el surtido de ébano se había agotado en aquella parte de África, porque no pudieron traer más que veinte o treinta negros encadenados.
  • Anoche me dio la gran jaqueca, con que si sacó las maderas de seis a treinta y ocho reales, y las carreras de pie y cuarto a diez y seis reales pie.
  • Costáronme veinte y cinco o treinta reales y eran más para ver que cuantos tiene el Rey, pues por estos se veía de puro rotos y por esotros no se verá nada.
  • Loco de amor se casó don Carlos Ozores a los treinta y cinco años con una humilde modista italiana que vivía en medio de seducciones sin cuento, honrada y pobre.
  • Nicolás se había llevado todo el cabello de la familia, y por esta usurpación pilosa, la cabeza de Maximiliano anunciaba que tendría calva antes de los treinta años.
  • La parte más alta del coronamiento de popa estaría lo menos a treinta pies sobre el agua, y de ella colgaba un gran farol, que brillaba en el ambiente gris del anochecer.
  • Estuvieron batiéndose con ferocidad, a distancia como de treinta pasos, tirándose de los pelos, dándose dentelladas y cayendo juntas en la mezcla inarmónica de sus propios sonidos.
  • Ascendía la suma a treinta mil reales, los veinte mil dados por Feijoo, y diez mil y pico que habían producido desde aquella fecha, colocados por Torquemada en préstamos a militares.
  • De los palos que le daba a mi mujer hace treinta años, me arrepiento, aunque creo que bien dados estuvieron, porque era más mala que las churras, y con un genio más picón que un alacrán.
  • La carga de la bebida en su estómago no tuvo poca parte en aquel desaliento horrible, durante el cual vio desfilar ante su mente los treinta años de fracasos que formaban su historia activa.
  • A éste le gustaba disponer del dinero, tenía como norma gastar de cuando en cuando veinte o treinta duros en caprichos suyos, aunque supiera que en su casa se necesitaran para algo imprescindible.
  • Se le había alabado su aturdimiento gracioso a los quince años, y ya cerca de los treinta y cinco aún era un torbellino, una cascada de alegría, según le decía en el álbum Cármenes el poeta.
  • Salían de la bodega en grupos de treinta, con su hatillo, entraban en la ballenera y los llevábamos hasta un arenal de la playa, y cuando había una braza de fondo o algo menos, echábamos toda la chinería al agua.
  • Era un señor muy seco y estirado, con chupa de treinta colores, muchos colgajos en el reloj, gran coleto, y una nariz muy larga y afilada, con la cual parecía olfatear a las personas que le sostenían la conversación.
  • Pero no se había atrevido a comunicar sus aprensiones a ningún superior, obedeciendo a un criterio, merced al cual había desempeñado treinta años seguidos con dignidad y prestigio sus funciones complejas de aseo y vigilancia.
  • Mauricia la Dura representaba treinta años o poco más, y su rostro era conocido de todo el que entendiese algo de iconografía histórica, pues era el mismo, exactamente el mismo de Napoleón Bonaparte antes de ser Primer Cónsul.
  • ¡Qué necedad temer que él volviese a descuidarse ahora, a los treinta y cinco años! Entonces, en la época de la Brigadiera no tenía él experiencia, le halagaba la vanagloria, le seducía y mareaba el incienso de la adulación.
  • Esta barraca humilde decía á los treinta chicuelos que se apretaban y empujaban en los estrechos bancos, oyéndole entre aburridos y temerosos de la caña la deben mirar ustedes como si fuese el templo de la cortesía y la buena crianza.
  • Su máscara de misantropía y aquella displicencia de genio perseguido eran natural consecuencia de haber llegado al medio siglo sin encontrar su asiento, pues treinta años de tentativas y de fracasos son para abatir el ánimo más entero.