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Ejemplos de oraciones con la palabra turbación

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra turbación en el contexto de una oración.

Término turbación: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "turbación" aquí tienes una selección de 30 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra turbación para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Su turbación crecía.
  • Dijo sorteando su turbación.
  • Creció la turbación de Julián.
  • Jacinta no sabía disimular su turbación.
  • En la enorme turbación de su ánimo no podía decidir nada.
  • Su turbación le obligaba a refugiarse en los temas vulgares.
  • Sí señor replicó la voz con miedo y turbación indecibles.
  • La vanidad aumentó la turbación en que el bueno de Izquierdo estaba.
  • Sintió calor en el estómago y en la cabeza una deliciosa turbación.
  • Yo, que la observaba atentamente, conocí la gran turbación de su espíritu.
  • Tan grandes eran su terror y su turbación, que hasta le habló en castellano.
  • Dijo Moreno mirando a Barbarita y esforzándose en sonreír para ocultar su turbación.
  • La muchacha, que en realidad era tan tímida como él, sentía sin embargo deseos de reirse de su turbación.
  • Maximiliano se puso del color de la grana de su embozo, y contestó afirmativamente con embarazo y turbación.
  • Tiempo hacía que Maximiliano deseaba hablar de aquella manera con alguien, y manifestar su pensamiento libre y sin turbación.
  • Estaba confuso, considerando si acaso, con el miedo y la turbación, sin sentirlo, había hecho aquella vileza, o si entre sueños.
  • Conoció la turbación de Ana, y con gran júbilo, confirmó para sus adentros la teoría del pulvisés o sea de la ceniza universal.
  • Por fin el joven, en el último grado de la turbación y del desconcierto, se aventuró a hablar, y dijo algo así como buenas tardes.
  • Ni ponía atención a lo que a bordo pasaba, ni en la turbación de mi espíritu podía ocuparme más que de la muerte, que juzgaba inevitable.
  • Mi turbación no me impidió entrar en la cámara, donde por la mucha sangre que brotaba de mi herida me debilité, quedando por un momento desvanecido.
  • Sentía la de Rubín una gran turbación, mezcla increíble de cortedad de genio y de temor ante la superioridad, y se puso muy colorada, después como la cera.
  • Y tan grande era su turbación, que hasta le pareció más ruidoso aquel estertor de agonía, como si el moribundo contestase afirmativamente con su fatigoso ronquido.
  • Iii En la soledad de su alcoba, encontrose mi hombre más dueño de sí mismo, habiendo vencido aquella turbación inexplicable con que saliera de la casa de Santa Cruz.
  • Llevóse la taza a la boca para encubrir la turbación, y Sabel, creyendo terminado el coloquio, se retiraba despacio, cuando el capellán le dirigió una pregunta más.
  • Su turbación le llevaba a colgar las miradas aquí y allí, prendiendo el espíritu en cualquier objeto, aunque fueran las cabezas de los clavos que sostenían los retratos.
  • A Nicolás no le quitó su berrinchín el apetito, pues ninguna turbación del ánimo, por grande que fuera, le podía privar de su más característica manifestación orgánica.
  • Va a huir y con la turbación písase la saya y rueda toda la escalera, derrama la olla y quiebra los platos, y sale dando gritos a la calle diciendo que mataba un oso a un hombre.
  • Julián, que sufría la inquietud, el hormigueo en la planta de los pies que nos causa la sensación de hollar algo blando, algo viviente, o que por lo menos estuvo dotado de sensibilidad y vida, experimentó de pronto gran turbación.
  • Tanta turbación había en el alma de la esposa de Rubín, que la ira estaba en ella como prendida con alfileres, y el menor accidente, una nada, determinaba la transición de la rabia al dolor, y de la energía convulsiva a la pasividad más desconsoladora.
  • Imaginándose lo que iba a pasar, la turbación del infiel, el perdón suyo, y mil cosas y pormenores novelescos que barruntaba, producíase en su alma un goce semejante al del artista que crea o compone, y también un poco de venganza, tal y como en alma tan noble podía producirse esta pasión.