Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra tus

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra tus en el contexto de una oración.

Término tus: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "tus" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra tus para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Piensa en tus hijas.
  • ¡Pues son tus ojos.
  • Pero tus sentimientos.
  • Tía de tus hijos, Rosa.
  • Y cuida de tus hermanos.
  • Ya empiezas con tus mañas.
  • No te valen tus filosofías.
  • ¿Sigues en tus buceamientos?
  • Con tus guasitas de mal gusto.
  • ¿Y tus estudios, y tu carrera?
  • Pon en esto tus cinco sentidos.
  • Estoy acostumbrada a tus papas.
  • Tú vives allá en tus sueños.
  • Sí, para juguete de tus hijas.
  • Piensa en vivir, en tus hijos.
  • Tus trapisondas no me afectan nada.
  • Ya habrás visto a tus primas, ¿eh?
  • Tienes a tu hermano, a tus hermanos.
  • Si empiezas con tus bromitas, me voy.
  • Me pones nerviosa con tus groserías.
  • Ahí tienes lo que son tus protegidos.
  • No me engatusarás con tus zalamerías.
  • Tendrías que verla por tus propios ojos.
  • Preparémonos a oír tus papas dijo ella.
  • Alma mía, tus sentimientos son de ángel.
  • A que entre en la otra vida en tus brazos.
  • No, es que me hacen gracia tus calaveradas.
  • Tú la echas a perder con tus benevolencias.
  • Tienes razón, olvidaba tus muchas empresas.
  • Pero aquí tienes el resultado de tus tapujos.
  • Así como cierta complicidad en tus crímenes.
  • Verás cómo destruyo tus sofismas y mentiras.
  • Pero el día que le hagan ver tus escándalos.
  • Esta noche he pensado en ti y en tus devociones.
  • Reparte tus bienes y sígueme, pero no ha dicho.
  • ¿Creías que yo no estaba enterado de tus cosas?
  • Tú le has abierto los ojos con tus imprudencias.
  • Dejarás a tus sobrinos, más bien tus hijos casi.
  • Yo te pediré a tus padres y al cura mañana mismo.
  • A tus hijos no les faltará madre mientras yo viva.
  • Yo te he dicho que a tus hijos no les faltará madre.
  • El dinero de tus arrendatarios se va todo en intereses.
  • Pero lo miras cabeza abajo y por debajo de tus piernas.
  • Y no busques madrasta para tus hijos, que tienen madre.
  • No hables así de mi hermana, de la madre de tus hijos.
  • Espera sentado tus tres mil duros exclamó con brutalidad.
  • Tus buenos sentimientos te hacen delirar, ¿verdad, Benigna?
  • En dejar así al descubierto delante de ellos tus instintos.
  • ¡Es indecente que yo te sorprenda en tus desmanes, muchacho!
  • ¡A tus años y cuando te has retirado del servicio por viejo!
  • Con tus caramelos me has puesto el cuerpo como una confitería.
  • Toma tu ropa, tus botas le dijo en voz baja y en tono apacible.
  • Y si no me engaño, estos dos gandulones son tus hermanos, niña.
  • Ya veo que has llorado, pero a mí no me engañan tus lagrimitas.
  • Tus padres están en un caserío de la familia Aguirre, ¿verdad?
  • Y yo te juro que te aburrirás más si no vuelves a Dios tus miradas.
  • Hoy me contento con dejarte aquí para que vayas madurando tus ideas.
  • El que me ha engañado eres tú con tus encogimientos y tus timideces.
  • Pero, hijo, me has quitado la devoción con tus paseos por la iglesia.
  • Eso para que vuelvas, so tunanta, a meter tus dedos en el plato ajeno.
  • , ¿que yo iba a sufrirte tus lecciones, y no te iba yo a dar las mías?
  • Te voy a poner un vestido muy precioso, tu sombrero, tus botas de charol.
  • Creo que desde que eras un chicuelo y subías a enredar con tus compinches.
  • Tú predicas, tú alucinas al mundo con tus buenas palabras y buenas formas.
  • Pues ya sabes que el padre Alvarez te ha dicho que pienses ahora en tus cosas.
  • ¡Y quién si no había de decírtelo! Yo, la verdadera madre hoy de tus hijos.
  • Si me sueltas te perdonaré tus pecados, que son tantos que no se pueden contar.
  • Le he despedido porque me debo, ya te lo dije, a tus hijos, a los hijos de Rosa.
  • Estoy a tus órdenes, por si quieres consejos o un plan de defensa en toda regla.
  • Se te antoja campar por tus respetos, y hacer y acontecer, como una mozuela sin juicio.
  • Esto te lo digo, Juanito, porque eres el más formal de la casa y necesito tus consejos.
  • No quedarás en medio de la calle, como tu mamá, tus hermanas y el perdis de Rafaelito.
  • Es que se me pegaron tus ilusiones replicó la suegra esforzándose en disculpar su error.
  • Soy una pecadora que me esfuerzo por hacer santos, santos a tus hijos y a ti y a tu mujer.
  • Déjame que me prosterne ante ti y ponga a tus pies todas mis culpas para que las perdones.
  • Con tus misas por la mañana, y el resto del día dando cada sablazo que tiembla el misterio.
  • ¡Basta, madre, basta por Dios! Y por contera tus amoríos, tus abusos de consejero espiritual.
  • Eso, ahora el moquito y la lagrimita, después me envenenas la sangre con tus peinados indecentes.
  • Me gustaría de veras si sirviera para tirarte por ella a la calle con todos tus condenados castillos.
  • Medita, medita en tus pecados, reza mucho y pídele al Señor y a la Santísima Virgen que te iluminen.
  • Lo que te dejó tu padre para ti es, y no para que se lo coman tus hermanitos los cachorros de Pajares.
  • Bendito seas, Dios mío pensaba para sí, pues me has permitido cumplir una obra buena, grata a tus ojos.
  • ¡Tula! ¡Nada de Tula! Tú te pusiste con ella en relaciones para hacerla tu mujer y madre de tus hijos.
  • Que por mucho que llores no se llenará con tus lágrimas el pozo en que voy cayendo y no saldré flotando.
  • Iv Vida mía le dijo en el tono más dulce del mundo, gracias mil por el consuelo que me has dado con tus palabras.
  • No quiero que ensucies así, ni con miradas, esta casa tan pura y donde mejor pueden criarse las almas de tus hijos.
  • Ahí tienes, ahí tienes el motivo de todas tus desgracias al no contar para nada con las personas que deben guiarte.
  • Tú poseerás el principado y el imperio en el día de tu poderío y en medio del resplandor que brillará en tus santos.
  • Se trata de tus hijos, de su buena crianza, y se trata de esa pobre hospiciana, de la que estoy segura que estás abusando.
  • Tú y tus hermanos heredáis a Melitona, que por mis cuentas debía tener un capitalito sano de veinte o veinticinco mil duros.
  • Tengo la seguridad de que arrastrada y todo como eres, loca y sin pizca de juicio, tus faltas nacen del amor y no del interés.
  • El hijo que llevas en tus entrañas es el hijo del Pensamiento Puro, que ha querido encarnarse para traer al mundo su salvación.
  • ¿No me guardas rencor por haberte abandonado, dejándote en la miseria, con tus vísperas de chiquillo y en poder de Juárez el Negro ?
  • ¿Juras que reconocerás como pariente a mi hija María de Aguirre, siempre, digan lo que digan, y que la favorecerás con todos tus medios?
  • A ti, Fortunata, te miré con indilugencia entre las descarriadas, porque volvías a Mí tus ojos alguna vez, y Yo vi en ti deseos de enmienda.
  • ¡Y había infames, pensó Ana, que querían acabar con aquello! ¡Oh, no, no, yo no! Contigo, Virgen santa, siempre contigo, siempre a tus pies.
  • Como ahora el chico es mayor de edad y te quiere tanto, te advierto que si para hacer dinero lo mezclas en tus líos tendrás que vértelas conmigo.
  • ¡Cuándo querrá Dios que acabes tu dichoso asilo, a ver si descansa el género humano! Mira, no sabes lo antipática que te haces con tus petitorios.
  • Cree que si me quisieran yo me quedaría aquí, yo sería bueno, y por darte gusto a ti y a tus amigas, me haría muy religioso, muy amigo de Dios y de la Virgen.
  • Ya sé dijo tapando cuidadosamente la botella, que con este consuelo de tus nervios desmayados estarás más dispuesta, y la reparación del cuerpo ayuda la del alma.