Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "tuya" aquí tienes una selección de 26 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra tuya para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¿Y la tuya?
- Por culpa tuya.
- Eso es cosa tuya.
- Es una amiga tuya.
- Pero, ¿es farsa tuya?
- ¿No será ilusión tuya?
- Pero eso no es cuenta tuya.
- Sé que no es tuya la culpa.
- Al fin has salido con la tuya.
- ¿Y no puede ser la tuya también?
- Pero responde, ¿es presunción tuya o.
- ¡Ah!, qué memoria la tuya, Segismundo.
- La suerte tuya fue que dio el estallido.
- ¡Es tuya! le gritó el demonio de la seducción.
- Nos casamos por debilidad tuya y equivocación mía.
- El plato está tan rico, que supongo que es obra tuya.
- ¡Ahora me dices eso! ¿Pues no es cuenta tuya cuidar de que esté herrada?
- ¡Qué podrás tú disimular delante de mí! Pues no, no te sales con la tuya.
- Yo te explicaré lo que hay, y te convencerás de que todo es una figuración tuya.
- Es una apreciación tuya dijo Nicolás moderando su ira, que no me parece muy fundada.
- Gracias! ¡No es que pudiera dudar de una simple promesa tuya, pero así estoy más tranquilo.
- Y para que te penetres bien de la tuya, te voy a decir lo que he sabido por revelación celestial.
- ¡Vaya una conciencia la tuya, vaya una manera de pagarle su fidelidad, tirando por el suelo la que me debes a mí!
- Las de Carraspique se han metido monjas por culpa tuya, y una de ellas está muriendo tísica por culpa tuya también, como si tú fueras la humedad y la inmundicia de aquella pocilga.
- Esto de alquilar la casa próxima a la tuya dijo Santa Cruz, es una calaverada que no puede disculparse sino por la demencia en que yo estaba, niña mía, y por mi furor de verte y hablarte.
- ¡Pícaro duque, que te quiere quitar esa recondenada prenda tuya! Desprendido de las manos de su mujer, que como tenazas le sujetaban, Ido volvió a sus mímicas, y Nicanora, sabiendo que no había más medio de aplacarle que dar rienda suelta a su insana manía para que el ataque pasara más pronto, le puso en la mano un palillo de tambor que allí habían dejado los chicos, y empujándole por la espalda.