Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "ugarte" aquí tienes una selección de 80 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra ugarte para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Preguntó Ugarte.
- Ugarte palideció.
- Ugarte y yo le seguimos.
- Pero el teniente Ugarte, no.
- Dame la lima me dijo Ugarte.
- Tristán, Tristán de Ugarte.
- ¿No hay nadie exclamó Ugarte.
- Le contaré lo que sé de Ugarte.
- Nos asociamos Ugarte, Allen y yo.
- Ugarte y Allen hicieron lo mismo.
- Ugarte comenzó a nadar con brío.
- Allen y Ugarte no querían hablarse.
- Allen estaba indignado contra Ugarte.
- ¡Canalla! ¡Miserable! gritó Ugarte.
- Ugarte estaba de piloto en un barco negrero.
- Preguntó Ugarte, echándoselas de sorprendido.
- Tristán de Ugarte, el piloto, que era de Elguea.
- No sé qué quieres decir con eso murmuró Ugarte.
- Yo hubiese preferido ir con Allen y dejar a Ugarte.
- Tú te vas al negrero y te llamas Tristán de Ugarte.
- Allen nos oía, suponiendo la mala acción de Ugarte.
- Tiboulen no era un hombre violento y malo como Ugarte.
- En cambio, Allen había pensado en abandonar a Ugarte.
- ¿De manera que usted ha conocido a Tristán de Ugarte?
- Ugarte se puso a blasfemar y a lamentarse de su suerte.
- Yo marcharía por agua, y Ugarte se quedaría pescando.
- El dinero de Ugarte quedó reducido a unas pocas monedas.
- Ugarte traía la leña, yo hacía el fuego y Allen guisaba.
- Ugarte se puso a burlarse del capitán Sandow y de su hija.
- ¿Quién cree usted que sería el verdadero Ugarte de los dos?
- Vamos al pueblo dijo Ugarte a ver si encontramos algo que comer.
- Después Ugarte se jactaba de haber hecho en el casco un boquete.
- Ugarte comenzó a mostrarse más dócil con la esperanza de la fuga.
- Lo que no comprendía era por qué Ugarte le había cedido su nombre.
- A Tiboulen y a Ugarte los llevaron a otra cuadrilla y nos dejaron en paz.
- Ugarte, después de esta tentativa frustrada, ya no me dejó vivir en paz.
- Estábamos convertidos en ladrones vulgares, Ugarte se dirigió al puerto.
- El primer día, por la tarde, comenzaron las reyertas entre Ugarte y Allen.
- Ugarte, cuando se vio con su traje nuevo, dijo que teníamos que marcharnos.
- VII EL ODIO ESTALLA Avisé a Allen y a Ugarte que nos teníamos que marchar.
- Ugarte y Allen se habían tendido en sus camastros, pero estaban despiertos.
- Cuando la cuerda dejó de estar tensa, se descolgó Ugarte, y después fui yo.
- A Ugarte le parecía una simpleza ponerse a trabajar cuando no se lo pedían a uno.
- Yo estaba deseando llegar a un lugar cualquiera en donde se separaran Ugarte y Allen.
- Comenzamos los preparativos, Ugarte había recibido dinero y estaba dispuesto a pagar.
- Ugarte y un marsellés nos fastidiaban con frecuencia, Ugarte era el eterno descontento.
- Ugarte tuvo la humorada de sublevar algunos marineros estando el barco atacado de fiebres.
- Lo que en Ugarte era dignidad vidriosa, en Tiboulen era patriotismo y odio a los ingleses.
- Pero Ugarte, que no tenía esta preeminencia, se desesperaba y me molestaba continuamente.
- Ugarte consideraba este hecho tan lógico como un insulto que nos dirigían a él y a mí.
- Para no tener relación el uno con el otro, Ugarte me hablaba en castellano y Allen en inglés.
- Tristán de Ugarte, ya capitán de hecho, mandó coger a todos los chinos y bajarlos a la bodega.
- Ugarte estaba enfermo, irritado por los castigos, y me excitaba preguntándome si es que tenía miedo.
- Ugarte, por lo que dijo, había vivido en Filipinas, y estaba aburrido de aquello y quería marcharse a América.
- Ugarte le contestó sarcásticamente, y hubieran llegado a las manos, a no ponerme yo en medio a tranquilizarlos.
- Al pasar a la altura de Cabo Engaño recogimos al antiguo piloto Ugarte, que había salido en un junco a nuestro paso.
- Encontrándome solo, sin la compañía de Allen y de Ugarte, me sentía más enérgico y con mayor miedo de ser preso.
- El muerto aparecía con el nombre de Juan de Aguirre, y yo, de quien se ignoraba el paradero, como Tristán de Ugarte.
- Pasada la lista, nos desnudamos Allen, Ugarte y yo, e hicimos líos con la ropa y los envolvimos en la tela impermeable.
- Para que no chocase su cambio de conducta, le aconsejé a Ugarte que fingiera de cuando en cuando alguna cólera violenta.
- Ugarte se fué con decisión a una de las aristas del chaflán de popa, y clavó con fuerza una de las limas en la juntura.
- Cuando les hice observar esto, Ugarte y Allen se sacaron la chaqueta y con la punta de la lima quitaron los infamantes números.
- Los días siguientes, la compañía de Allen, que tanto exasperaba a Ugarte, siguió librándonos de una porción de conflictos.
- Tú no te metas en lo que no te importa, ¡animal! El irlandés prorrumpió en insultos, y yo impedí que se lanzara sobre Ugarte.
- Tardábamos mucho, Ugarte, siempre impaciente, bnscó una piedra, vino con ella, y dio tal golpe en el candado, que lo hizo saltar.
- Al día siguiente de llegar, Allen, Ugarte y yo comenzamos a descubrir las avenidas del jardín y a arrancarles la hierba y a enarenarlas.
- Ugarte, Nissen, el timonel, Old Sam, el contramaestre, el irlandés Allen, que quiso venir conmigo por amistad, y otros prisioneros franceses.
- Ugarte era el que se encargaba de hacerme la vida odiosa, recriminándome por no haber seguido su consejo cuando navegábamos por el Pacífico.
- Este, de pronto, se levantó, cogió el banco en donde estaba sentado, lo alzó en el aire y le dio a Ugarte tal golpe en la cabeza, que lo dejó muerto.
- Ugarte, que se estaba pasando la mayor parte del tiempo en el calabozo, me dijo que me enterara de quién podría hacer un agujero para escaparnos nosotros.
- Al cabo de algún tiempo recibí carta suya y un recorte de periódico, en donde se contaba la muerte de Ugarte en una venta próxima a Wexford, llamada el Reposo del Cazador.
- Me sorprendió bastante ver al médico de Elguea, que allí mismo sobre la mesa extendió la partida de defunción del muerto, a nombre de Tristán Ugarte, de profesión marino.
- Nosotros los vascos, en un período largo seguimos siendo los mismos, hasta que en uno de los viajes se fué Ugarte, el piloto, y lo sustituyó otro, con el mismo nombre y apellido.
- Tenía el propósito decidido de no protestar de nada, y eso me sirvió, porque algunos de nuestros compañeros, entre ellos Ugarte, además del despojo, tuvieron que sufrir el encierro.
- Mi madre sabía que el médico de Elguea había certificado la muerte de su presunto hermano a nombre de Tristán de Ugarte, y quería creer que el parentesco con el capitán de Bisusalde era un engaño.
- En una de ellas encontré, por mi desdicha, a Tristán de Ugarte, que ha sido para mí uno de esos hombres providencialmente funestos, seres reclamos del mal que se ponen en el camino para arrastrarnos al vicio y a la ruina.
- Tristán de Ugarte era el nombre con que el médico de Elguea había extendido la partida de defunción de mi tío, y El Dragón el nombre del barco en donde había navegado Juan de Aguirre, según me contó Francisco Iriberri.
- Ugarte vio que la señorita de la casa me manifestaba simpatía, y, llevado por uno de sus movimientos de rabia y de envidia, escribió al capitán Sandow, diciéndole que yo iba entablando amistades con su hija, que los tres éramos piratas, que veníamos escapados de los pontones.
- Tres o cuatro años después de entrar yo en el negrero salíamos de cerca de Macao, llevando un pasaje de trescientos coolies chinos para América, cuando, a la altura del Cabo Engaño, se nos acercó un pailebot de dos palos, de esos que llaman en Filipinas pontines, y de él apareció Tristán de Ugarte.
- No tardaron en encontrar lo que yo pedía, y, efectivamente, me enviaron una relación de cómo se había apresado la ballenera de este brick barca sospechoso de piratería, a la altura de las Canarias, y una lista de la tripulación, en la cual se encontraban los nombres de Juan de Aguirre y Tristán de Ugarte.