Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "umbral" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra umbral para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- En el umbral pudo exclamar al cabo.
- Ana aplaudió y atravesó el umbral.
- Parada en el umbral, la Parca fiera ni ceja ni adelanta en su porfía.
- En el umbral de una puerta aparece una vieja vestida de negro con una sillita en la mano.
- El marqués de Ulloa, deteniéndose en el umbral y con cierta expresión solemne, pronunció.
- En el umbral se quedó paralizado de asombro ante lo que iluminaba la luz fuliginosa del candilón.
- Teresina apareció en el umbral, seria, con la mirada en el suelo, con la expresión de los santos de cromo.
- Un ruido le distrajo, levantó los ojos y vio en medio del umbral a doña Paula, pálida, más pálida que solía.
- Y en efecto, cualquier observador hubiera dicho que aquel hombre creía estar en aquel umbral a la orilla del Océano.
- Después de media hora de inútiles esfuerzos, desplomose en el umbral de la puerta, e inclinando la cabeza se durmió.
- XVIII Largos días estuvo Nucha detenida ante esas lóbregas puertas que llaman de la muerte, con un pie en el umbral, como diciendo.
- Cuando Petra iba a atravesar el umbral, ocupó la puerta por completo una mujer tan alta casi como el Magistral y que parecía más ancha de hombros.
- La puerta se hallaba abierta y en el umbral se encontraban la hija del inglés en compañía de una muchacha morena, desgarbada, con los pies desnudos.
- Andrés, mientras tanto, sentado en el umbral de la puerta, con un libro en la mano, veía pasar los carros por la calle cubierta de una espesa capa de polvo.
- Luego, de tarde en tarde, una vieja, vestida de negro, arrugada, seca, pajiza, abre una puerta claveteada con amplios chatones enmohecidos, cruza el umbral, desaparece.
- El Magistral de pies, en el umbral de una puerta, con una colgadura de terciopelo cogida y arrugada por su blanca mano, se inclinaba con gracia, sonreía, y movía la cabeza pequeña y bien torneada diciendo.